En junio de 1982, con el rugir de los cañones aún resonando en el Atlántico Sur y un triunfalismo oficial que empezaba a desmoronarse, Karol Wojtyła aterrizó en Buenos Aires. A lo largo de 31 horas, el papa Juan Pablo II ofreció un refugio espiritual a una sociedad al borde del abismo y, al mismo tiempo, redefinió el […]
