Los invitados comenzaron a llegar cuando todavía era de día, al mejor estilo estadounidense. La gala en Manhattan era de riguroso “black tie”, por eso se veían smokings, vestidos largos y profusos brillos entre las 650 personas que habían pagado un mínimo de 3.000 dólares la entrada se acomodaban en sus mesas. Ya caída la noche llegó […]
