La pista está “al mango”, el pogo es entre desconocidos, las canciones se corean a los gritos y los vasos de fernet circulan como si la noche fuese en Buenos Aires, Córdoba o Rosario. Pero no. Todo eso pasa en Ámsterdam, donde una fiesta creada por un argentino se convirtió en punto de encuentro, ritual emocional […]
