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Piden que no pueda ejercer como abogado al expolicía que asesinó al fotógrafo Cabezas

La hermana de José Luis Cabezas le pidió al Colegio Público de Abogados de la Capital Federal (Cpacf) que no deje ejercer como letrado a Gustavo Prellezo, el expolicía quien se recibió en la cárcel mientras cumplía prisión perpetua por el asesinato del fotógrafo periodístico en 1997. Poco más de un día después de que trascendiera la autorización de la Justicia para que el culpable del homicidio del reportero gráfico pueda trabajar como abogado, Gladys Cabezas hizo el planteo a través de una extensa carta dirigida al presidente de la institución, el Dr. Ricardo Gil Lavedra.

En la dura misiva, la familiar de Cabezas solicita que se recurra la sentencia de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal (CnCaf), se inicie la investigación del otorgamiento de dicha matrícula; se le notifiquen los avances y se tomen las medidas precautorias. El expolicía bonaerense se había recibido en el año 2020, sin embargo un fallo del Tribunal de Disciplina del Cpacf lo excluyó de la matrícula. La Cámara en lo Contencioso Administrativo revocó esa decisión ayer por la tarde.

“Entiendo que ha sucedido una grave falencia en el funcionamiento del órgano directivo del Colegio Público en el trámite de otorgamiento de la matrícula a un abogado, que ha mentido sistemáticamente para ocultar el estado de sus antecedentes penales, y ello constituye una gravísima falta a los deberes éticos que debe ser punible”, escribió Gladys Cabezas y agregó que Prellezo “mintió cuando no estaba matriculado y llamado a dar explicaciones cuando ya estaba matriculado, volvió a mentir”.

La hermana de Cabezas también sostuvo que con la habilitación de Prellezo para ejercer como letrado “se encuentra gravemente lesionado mi derecho como ciudadana y el del conjunto común social en su conjunto, a exigir que los abogados que matricule el Colegio Público carezcan de condenas por delitos dolosos”.

El asesinato de Cabezas se ejecutó el 25 de enero de 1997 tras la fiesta de cumpleaños en la casa del empresario postal Oscar Andreani, en Pinamar, donde el fotógrafo realizaba la cobertura de la temporada de verano junto al periodista Gabriel Michi para la revista Noticias.

Para la Justicia, el reportero gráfico fue secuestrado por la llamada Banda de Los Horneros en un operativo clandestino supervisado por los policías Aníbal Luna y Sergio Camaratta, y luego llevado hasta una cava en un camino rural de General Madariaga, al otro lado de la ruta 11, donde Prellezo lo asesinó de dos tiros en la cabeza; el cadáver fue hallado horas después, carbonizado, dentro del auto Ford Fiesta que el reportero y su compañero usaban para trabajar durante el trabajo en la costa.

La investigación judicial determinó que el empresario Alfredo Yabrán fue el autor intelectual “mediato” del crimen de Cabezas, que casi un año antes le había tomado una foto en la playa, y su jefe de custodia, el exsargento del Ejército Gregorio Ríos fue el autor ideológico “inmediato” del homicidio. En el juicio, Prellezo fue condenado a prisión perpetua como “autor material”.

En los últimos años, todos los condenados fueron recuperando la libertad y en 2010, a Prellezo le otorgaron la prisión domiciliaria por problemas de salud. El 8 de enero de 2017, el expolicía salió en libertad condicional por decisión de la Cámara de Apelaciones de Dolores.

El comunicado de Argra

La Justicia vuelve a fallar contra la sociedad para favorecer a Prellezo

En un incomprensible fallo la Cámara en lo Contencioso Administrativo falló contra la resolución del Tribunal de Disciplina del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal que le revocó la matrícula profesional al asesino de José Luis Cabezas.

Gustavo Prellezo se recibió de abogado en la cárcel donde purgaba haber sido el autor del cruel homicidio de nuestro colega. Mintió para obtener la matrícula de abogado del Colegio Público, al omitir que al momento de solicitarla la pena que lo inhabilitaba continuaba vigente. Advertidos de la falsedad por la denuncia pública de Gladys Cabezas, hermana de José Luis y única sobreviviente de la familia, se le revocó la matrícula.

La Cámara anuló el fallo y le repuso la matrícula, avanzando sobre las potestades de colegiación de los abogados y cualquier noción básica de justicia, y pisoteando la memoria de nuestro asociado.

El juicio a los asesinos de José Luis fue ejemplar sólo porque la sociedad entera se movilizó para impedir su impunidad. Una instrucción hecha a regañadientes, a golpes de confesiones fraguadas para esconder la identidad de los autores intelectuales del homicidio, fue a medias revertida con condenas intachables, gracias a la labor de lxs fiscales y querellantes. Sin embargo, los condenados fueron una y otra vez beneficiados con liberalidades que acortaron escandalosamente sus penas.

Ahora, un fallo infamante pone al asesino Prellezo el sayo de abogado. No podemos menos que preguntarnos hasta cuándo serán las víctimas y la sociedad quienes debamos clamar por justicia, y hasta cuándo una y otra vez le será denegada por los tribunales.

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