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CAME: “Hoy no tenemos ningún dato para ser optimistas”

El secretario de prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Salvador Femenía, describió un panorama crítico para las pymes, marcando la ausencia de señales de mejora en el corto plazo y la dificultad para trasladar los aumentos de costos a los precios.

Femenía analizó el impacto de la inflación y la caída del consumo minorista, que acumula once meses consecutivos en baja. Subrayó que “hay un mensaje claro: o nos reconvertimos o vamos a tener un gran problema”, al tiempo que destacó la resiliencia del sector pese al contexto adverso.

El secretario de prensa de la CAME remarcó que la inflación oficial “en términos promedios está más o menos cercana a la realidad”, pero aclaró que el peso de rubros como la carne y los combustibles distorsiona el índice para el comercio minorista. “El último mes tuvo algún peso el tema del petróleo. El aumento de los combustibles impacta en toda la logística y obviamente todo eso va a precio”, explicó.

Consultado sobre la situación particular de las micro, pequeñas y medianas empresas, Femenía indicó: “La micro está absorbiendo una parte de la inflación que le viene por mayorista, porque no la puede trasladar directamente. Si traslada, no vende”.

Detalló que el corrimiento de la demanda hacia los comercios de cercanía y las segundas marcas es consecuencia directa de la pérdida de poder adquisitivo: “La gente no tiene para comprar una oferta de cuatro por dos. Si quiere una sola unidad, busca segundas y terceras marcas y va al mercado de barrio”.

En cuanto a la geografía del problema, identificó que “las zonas más complicadas son todas las zonas, los conglomerados urbanos, donde está la mayor concentración. El AMBA y las grandes ciudades del Gran Buenos Aires”.

En el contexto de un consumo deprimido que acumula once meses en baja, Femenía reconoció: “Hoy no tenemos ningún dato objetivo para tener optimismo”. El informe reciente de la CAME muestra que las ventas minoristas de las pymes retrocedieron 0,6% interanual en marzo, con cinco de siete rubros en caída y un clima generalizado de pesimismo.

“En el corto plazo, la verdad que no te puedo decir, pero las cuestiones que al pequeño comerciante lo afectan, que lo llevan a esta situación de decaída de ventas, todavía están intactas”, señaló Femenía.

Sobre el empleo, fue tajante: “El empleo está mal. Ya hubo despidos de gente, inclusive en parte del gobierno anterior”. Relató que los empresarios pymes afrontan dificultades para pagar sueldos, aportes y sostener la operatoria diaria: “Cuando había inflación se aumentaba un 30 por las dudas y nunca estabas cubierto porque después reponías un 40, y siempre estabas perdiendo igual”.

El directivo subrayó la ausencia de políticas gubernamentales específicas para el sector: “No hay ninguna política activa. El gobierno creo que apunta a sectores que están generando divisas e inversión: petróleo, gas, minería y el sector agropecuario, que siempre responde. Pero por ahora no son sectores que derramen en el resto de la economía más masiva, que es la pequeña empresa”.

Femenía describió que la mayoría de las pymes subsiste con capital propio, ya que el crédito de capital de trabajo “no es fácil de acceder para los pequeños comerciantes”. “Se vende, se compra. Y si no se vende, no se compra. No hay endeudamiento drástico porque se trabaja con capital propio”, detalló.

Sin embargo, advirtió que la falta de espalda financiera es un límite: “No queda mucha espalda. Hay que ver que el comerciante también hizo ese ajuste, empezó a ver todos sus costos, porque lo que cambia todo esto, que con menor inflación empezás a ver los números de otra manera”.

La toma de decisiones en situaciones extremas suele ser individual y forzada: “Las pymes son todas unipersonales y familiares. Sacar un crédito es decir: ‘¿Con qué lo vas a pagar y para qué lo vas a sacar?’. Una característica que siempre ha tenido la pyme en este país es que aguantó demasiado antes de tomar decisiones más drásticas. Y cuando la toma, ya no le queda nada”.

Pese a la crisis, Femenía reconoció la resiliencia y el optimismo como parte de la cultura empresaria pyme: “La pyme tiene que ser naturalmente optimista. Sí, yo creo que sí, que de alguna forma vamos a salir”. Aunque, consultado sobre fundamentos concretos para esa esperanza, admitió: “Hoy no tengo elementos para valorar si en el corto plazo vamos a estar mejor o no. Supongo que tenemos que salir de esta situación. Creo que el gobierno alguna medida va a tener que tomar”.