La interna entre Victoria Villarruel y Martín Menem, quien responde a la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, tuvo un nuevo capítulo esta semana cuando la vicepresidenta avanzó con un aumento salarial para los empleados legislativos que disparó una crítica subterránea del titular de la Cámara baja porque el reajuste eleva el gasto político.
Está claro que la pelea libertaria no tiene tregua y la decisión de la titular del Senado de otorgar un adicional por módulos aplicable a las categorías 7 a 1 del escalafón le sirvió a los fieles del mileísmo para volver a la carga contra la vicepresidenta. Para colmo, la noticia se conoció casi al mismo tiempo que el presidente Javier Milei anunciaba que «la motosierra no se detiene» durante el discurso que dio en AmCham.
Pero lo cierto es que el aumento es para unos 2500 empleados que perciben un sueldo bruto que oscila entre $ 1.336.931 (categoría 7) y $ 2.698.531,35 (categoría 1). Para la categoría más alta la suba es de poco más de $900.000, mientras que apenas supera los $ 34.000 para los de la categoría 7.
Para fundamentar el incremento, Villarruel explicó en el decreto que la suba fue dispuesta por el «achatamiento» que se dio en los últimos años en los sueldos promedio a partir de la inclusión de adicionales fijos y variables que tuvieron impacto en las categorías inferiores.
Desde el Congreso explicaron que los empleados beneficiados con el reajuste incluye a asesores con varios años de antigüedad y que estaban con sueldos que habían quedado atrasados. Incluso varios habían amenazado con renunciar a los cargos porque lo que cobraban no se ajustaba a la tarea que vienen realizando.
Vale aclarar que este incremento no tiene impacto en la dieta de las senadores como sí lo tuvo el 12,5 % acordado con la Asociación del Personal Legislativo (APL) en el marco de la paritaria llevará el sueldo de los senadores a más de $ 11 millones para junio.
Pero desde los sectores que responden a Martín Menem salieron a cruzar a la vicepresidenta. «Es populismo», dijo la diputada Lilia Lemoine, quien mantiene un fuerte enfrentamiento con la titular del Senado a través de la redes. Para la legisladora que se convirtió en la vocera de la defensa de Manuel Adorni, investigado por la justicia por sus viajes al Caribe y Uruguay, Villarruel «queda en evidencia que no se por un principio moral en la política».
La maniobra provocó una fuerte reacción de los villarruelines que salieron con los tapones de punta a criticar al riojano y recordaron que su jefa política impuso un recorte de $21.000 millones en el Senado, enfocado en la reducción de la planta de personal con 974 bajas y la extensión de retiros voluntarios rebajando la planta laboral de casi 5.000 trabajadores a menos de 3.900 en 2026.
También le reprocharon a Menem el haber acordado con el gremio de estatales UPCN una suba para el personal jerárquico del 20 por ciento para directores de área, 16 por ciento para subdirectores y 12 por ciento para jefes de Departamento. Ese incremento se sumó al 11,5 por ciento que APL acordó en paritarias.
En los pasillos del Congreso, los empleados legislativos se quejaron porque entendían que el riojano estaba «beneficiando a la casta», ya que entre los cargos jerárquicos hay designados trabajadores con varios años de trayectoria pero también algunos funcionarios políticos. «Menem le aumentó a su propia gente», protestó un empleado con más de 16 años en el parlamento.
Pero desde el ámbito libertario explicaron que los sueldos de los directores y subdirectores como secretarios estaban congelados desde hacía 2 años y varios funcionarios con responsabilidad laboral y personal a cargo habían amenazado con renunciar porque estaban cobrando menos que un empleado legislativo. La discusión seguramente seguirá en el Congreso.
