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Cuando llegar a la escuela se transforma en una odisea, en el interior de Tucumán

Los caminos en Tucumán no están en óptimo estado. Los llamados caminos secundarios y terciarios ante una lluvia se transforman en un fango desafiante.

Siendo Tucumán la provincia más chica del país en tamaño, con solo 22.524 kilómetros cuadrados, todos los caminos deberían estar asfaltados. Eso permitiría recorrer la provincia con facilidad, ir a estudiar, trabajar y sacar la producción no serían desafíos permanentes durante la época de lluvia.

Pero la realidad dista de ser la descripta. Resulta que el lunes docentes y alumnos que se dirigían a Los Gómez por la ruta 306 en colectivos no pudieron llegar a destino porque la unidad quedó atascada. El barro lo atrapó y no le permitió cumplir con el recorrido previsto.

Los docentes y alumnos descendieron y subieron a una camioneta particular para poder seguir el viaje, gracias a una generosidad extraordinaria del propietario de la misma.

No es un hecho aislado, es una constante. Los colectivos no pueden realizar el recorrido previsto con lo que eso significa para los pasajeros, muchos de ellos docentes y alumnos.

Esta situación se vio reflejada en publicaciones en las redes donde se aprecia la peripecia de los ocupantes del colectivo. Frustración, bronca y angustia se conjugan detrás de estas imágenes.