El Banco Central de la República Argentina buscó llevar tranquilidad a inversores internacionales al asegurar que el proceso de desinflación continuará en los próximos meses, pese al reciente repunte de la inflación. Así lo afirmó su vicepresidente, Vladimir Werning, durante una presentación en Washington.
El funcionario sostuvo que la suba registrada en marzo —tras diez meses sin descensos en el índice— responde a una serie de “shocks” puntuales que no derivarán en una inercia sostenida de los precios. En ese sentido, aseguró que la dinámica actual permitirá que la inflación local converja hacia estándares internacionales en el corto plazo.
Según la exposición, factores como las fluctuaciones del dólar, la normalización de tarifas y el contexto global no están generando efectos de segunda vuelta en el índice de precios al consumidor. Desde la entidad remarcaron que las políticas monetaria y fiscal vigentes contribuyen a evitar una generalización de los aumentos en el costo de vida.
Entre los elementos que explican la aceleración reciente, el Banco Central identificó tres factores principales: el encarecimiento de los combustibles por la suba del petróleo en el contexto de la guerra en Irán, el proceso de recomposición de tarifas de servicios públicos y el impacto de la integración comercial y la estacionalidad en los precios de los alimentos, particularmente la carne.
En relación con este último punto, Werning señaló que el aumento en el precio de la carne vacuna no se trasladó a otras proteínas, como el pollo o el cerdo, lo que —según indicó— evidencia la ausencia de una inercia inflacionaria generalizada. Además, anticipó que ese incremento, vinculado a factores estacionales y externos, “está en vías de revertirse en los próximos meses”.
El funcionario también destacó que las variaciones del tipo de cambio a nivel global no tuvieron impacto significativo en los precios de los bienes, los salarios ni en las expectativas privadas de inflación.
En el plano de la política monetaria, la entidad defendió la estrategia de reducción de tasas de interés y menor volatilidad en el corto plazo como condición para reactivar el crédito. Werning afirmó que el resultado electoral de 2025 contribuyó a una baja de tasas y a la reversión de la dolarización, factores que —según explicó— anticipan una recuperación del financiamiento.
En esa línea, el Banco Central indicó que ya se observa una mejora en el crédito al sector privado, especialmente en préstamos en dólares a empresas, junto con un mayor dinamismo del mercado de capitales durante el primer trimestre de 2026.
La autoridad monetaria sostiene que este escenario de tasas en descenso y recuperación del crédito es compatible con una inflación a la baja, siempre que se mantenga el equili
