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María Cash: un misterio que podría resolverse después de 15 años

La causa por la desaparición de María Cash entró en un punto de inflexión. La Cámara Federal de Salta no solo ratificó la conducción de la investigación, sino que además reforzó la hipótesis que la fiscalía sostiene desde hace tiempo: el camionero Héctor Romero fue quien tuvo el último contacto con la joven y su relato está atravesado por inconsistencias que ahora serán sometidas a nuevas pericias.

El último que vio a María es él… pero no dice que la vio. Es el único quenunca se presentó espontáneamente ante la Justicia para contar lo que vio”, remarcó una fuente cercana a la causa. Pero no se trata solo de silencios. Para los investigadores, también se construyó una red de testimonios y pruebas que desviaron el foco durante años.

La joven diseñadora fue vista por última vez el 8 de julio de 2011 en la rotonda de Torzalito, Salta. Desde entonces, el expediente acumuló casi 20.000 fojas y se convirtió en uno de los casos más complejos y dolorosos en la historia reciente del país.

La escena previa a la desaparición también resulta clave: María Cash estaba desorientada, agotada y sin recursos.

“Ella estaba muy mal… iba, venía, volvía… debe haber estado dos noches sin comer ni dormir, sin agua, deshidratada, agotada”, describió la misma fuente, en relación al estado de extrema vulnerabilidad en el que se encontraba la víctima cuando desapareció.

Hubo varios vecinos que declararon haberla visto deambular, golpeando puertas, sin equipaje y completamente aturdida. “A todos en la zona les daba pena verla así, tan errática”, agregó el vocero.

En ese contexto, la actitud de Romero vuelve a quedar bajo la lupa. “El único que no hace hincapié en ese estado es él. Hasta el final dice que no sabe si era o no era ella”, remarcó el investigador. Incluso cuestionó la forma en que el camionero describió a la joven: de los pies hacia arriba.

Otro elemento que apareció en el tramo final de la causa es el contexto de la zona donde María fue vista por última vez. “Se descubrió el consumo de prostitución en ese lugar. Había un foco de trabajadoras sexuales y el mercado eran los camioneros”, explicó la fuente, sin descartar que tal escenario pudiera haber influido en la confusión de Romero al levantarla.

Otro de los puntos más contundentes se centra en la reconstrucción del recorrido del camión. Romero aseguró que dejó a María frente al santuario de la Difunta Correa, sobre la ruta 134.

“Astutamente dice que la deja ahí, en una garita, para sostener que desde ese punto podía irse a cualquier lado”, explicó el investigador. Sin embargo, las pericias técnicas ponen en duda esa versión: “En ese lugar el camión no se pudo haber detenido, porque es una curva. Eso nos llevaría a decir que realmente mintió”.

Así es la zona de los rastrillajes para encontrar el cuerpo de María Cash. (Video: TN)

Mientras tanto, la búsqueda en el terreno aparece hoy como una tarea casi imposible. “Ahí la ruta es un mar… un océano de monte y selva. Pretendimos hacer rastrillajes, pero sería como buscar una aguja en un pajar, sobre todo por el tiempo transcurrido”, reconoció.

Recientemente la Cámara Federal ratificó a la jueza Mariela Giménez al frente de la causa. La magistrada había intentado apartarse alegando “violencia moral”, después de que sus superiores revocaran el sobreseimiento que le había otorgado al camionero Héctor Romero por considerarlo prematuro.

Caso María Cash: cronología de un misterio (Video: TN).

Con la continuidad de la jueza confirmada, la Justicia ordenó nuevas pericias técnicas para reconstruir la logística y los tiempos de Romero el día que desapareció la diseñadora.

Los estudios buscarán determinar si el camión realmente pudo haber frenado donde él dijo y si los tiempos de viaje coinciden con su relato.

El expediente se encamina a producir pruebas técnicas que podrían ser determinantes para el futuro del único sospechoso.

El camionero Héctor Romero fue la última persona que vio a María Cash con vida. (Foto: gentileza El Tribuno).

Además, se citó a especialistas que participaron en los rastrillajes con perros en 2013 para que amplíen sus informes y se renueve el peritaje de distancia, velocidad y frenado, considerando el estado de la ruta en 2011.

Actualmente, Romero está imputado por homicidio calificado por alevosía, aunque no se encuentra detenido ni bajo medidas de restricción. “Todos estos elementos conducen a que ya debería haber un procesamiento. Estamos trabajando en eso”, aseguraron los investigadores.

La madre de María Cash y su hermano durante una entrevista. (Video: TN).

Los elementos de la fiscalía para acusar al camionero

  • Falta de colaboración: Romero nunca se acercó a declarar por voluntad propia, pese a la repercusión del caso.
  • Testimonios falsos: abogados y allegados al camionero aportaron coartadas y relatos que, según el análisis de antenas de telefonía, resultaron ser falsos.
  • Encubrimiento empresarial: el empleador de Romero, Miguel Segura, habría presentado documentación irregular y remitos antedatados para cubrirlo.
  • Intervenciones telefónicas: se registraron diálogos incriminatorios, como el hermano de Romero diciendo “lo hecho, hecho está” y el propio Romero instruyendo a testigos sobre qué declarar.
  • Fallas en peritajes anteriores: se cuestionó la reconstrucción del viaje en camión y el accionar de los perros rastreadores, que no fue debidamente interpretado.

María Cash tenía 29 años cuando desapareció. Había viajado a Jujuy para vender la ropa que diseñaba y su último contacto con la familia fue el 8 de julio de 2011.

En 2015, su padre, Federico Cash, murió en un accidente mientras la buscaba.

Después de 15 años la investigación sigue abierta y, con las nuevas pruebas, la Justicia busca dar un paso decisivo para esclarecer uno de los mayores enigmas judiciales de la Argentina. “María Cash merece que se sepa la verdad”, concluyeron los investigadores.