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Las PYMES enfrentan la caída de ventas

La voz de Daniel Rosatto volvió a poner sobre la mesa un diagnóstico inquietante sobre el presente económico argentino. El titular de IPA (Industriales Pymes Argentinos) describió una realidad que golpea de lleno a las pequeñas y medianas empresas: caída sostenida de ventascierre de firmas y pérdida de empleo en el sector productivo. Su último informe, aseguró, confirma una tendencia que ya lleva once meses consecutivos en retroceso para el comercio minorista.

Rosatto planteó que la Argentina atraviesa una “economía dual”, donde conviven sectores dinámicos —como el agro o la energía— con otros profundamente afectados, en especial la industria manufacturera. “Estamos frente a una situación de crisis”, sostuvo, al tiempo que vinculó el fenómeno con un cambio en el modelo económico desde la asunción de Javier Milei. Según explicó, la apertura de importaciones y el encarecimiento en dólares del país deterioraron la competitividad local.

El impacto, de acuerdo a los datos que maneja IPA, es contundente: 80.000 empleos industriales perdidos en dos años y más de 24.000 empresas que cerraron desde 2023. “Nuestros trabajadores son nuestros clientes. Si ellos no consumen, el mercado interno se cae, y eso es lo que está pasando”, remarcó. La pérdida del poder adquisitivo aparece así como un factor central en la retracción de la actividad.

En ese contexto, el dirigente también marcó diferencias con la lectura oficial sobre el empleo. Mientras el Gobierno destaca el crecimiento del trabajo independiente e informal, Rosatto subrayó que las pymes se rigen por datos formales. “Nos basamos en cifras del sistema previsional y de riesgos del trabajo. Hablamos de empleo registrado, no de informalidad”, aclaró, marcando el contraste de enfoques.

Otro de los ejes del planteo fue la dificultad para trasladar costos y sostener la actividad en un escenario adverso. Rosatto enumeró una serie de problemas estructurales: alta presión impositivatasas de interés elevadascostos energéticos por encima de los valores internacionales y un tipo de cambio que, según indicó, no acompaña la inflación. “Tenemos costos en dólares cada vez más altos y no podemos competir”, sintetizó.