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Mañana se conocerá la sentencia en el Caso Paulina Lebbos. Piden que se aparte al fiscal por mal desempeño

El peregrinar de Alberto Lebbos pareciera que no tiene fin. El femicidio de su hija Paulina Lebbos sigue impune, en una provincia donde el poder judicial defeccionó. Pasaron 20 años, se condenó a los implicados en el encubrimiento del asesinato, ya están libres todos por haber cumplido las condenas y todavía no se conoce al autor de este hecho que conmovió a la sociedad.

Ahora el padre de Paulina pidió que se aparte el fiscal de Cámara, Carlos Sale. Ocurre en el momento que el tribunal tiene que decidir su fallo. El fiscal imputó a Cesar Soto, pareja de Paulina en el momento del asesinato, por ser el autor del mismo. Pero no imputó a Sergio Kaleñuk, por no haber encontrado pruebas según expresó en su alegato. La querella sospecha que el fiscal no realizó un trabajo profesional y comprometido con el sentido de su responsabilidad. Creen que no analizó certeramente las pruebas de cargo.

La querella planteó ante la Sala III, integrada por los jueces Gustavo Romagnoli, Luis Morales Lezica y Fabián Fradejas, afirma que la falta de imputación a Kaleñuk responde a una decisión carente de fundamentos ya que no hubo por parte del fiscal Sale un análisis concienzudo.

Este planteo sostiene que el fiscal de Cámara no logró justificar técnicamente por qué la «semi plena prueba» que habilitó la elevación a juicio perdió su aptitud durante las audiencias. Por eso se pide un nuevo fiscal.

En los procesos judiciales llevados a cabo cuando se condenó por encubrimiento al ex secretario de Seguridad Di Lella y al distintos policías con altos rangos se estableció que Kaleñuk estuvo en la misma área donde se consultó el saldo desde el celular de Paulina Lebbos el día de su desaparición. Tuco comunicaciones en infinidad de oportunidades con los imputados en la madrugada del día fatídico para la joven. Eso quedó en claro cuando los jueces que actuaron pidieron que se profundice la investigación sobre la conducta de Kaleñuk.

Para Alberto Lebbos la falta de imputación a Kaleñuk no hace más que demostrar que el encubrimiento del crimen de Paulina sigue vigente. Está convencido que la opacidad de los tribunales en este caso es poderosa.

El padre de Paulina reclama la ausencia de participación previa en este proceso. No tuvo posibilidad de de participación activa en el interrogatorio de testigos vinculados a Kaleñuk. Siente que le vulneraron derechos reconocidos por acuerdos internacionales a los que adhirió Argentina.

La decisión final está en manos de los jueces Fradejas, Romagnoli y Morales Lezica. Mañana deben dictar sentencia. De acuerdo a lo que resuelvan Lebbos podrá concurrir a los tribunales internacionales para reclamar Justicia.

Pasaron 20 años del femicidio de Paulina, y pareciera que finalmente se sabrá la verdad a medias o no se podrá saber finalmente, no por falta de pruebas y de actores, sino por una complicidad que involucró a muchos políticos de la gestión espantosa de José Alperovich, el más nefasto gobernador de la historia de Tucumán. Pero lo más grave es que la complicidad de un sector importante del Poder Judicial quedó en evidencia con este caso y muestra la degradación moral que pone en riesgo la vida de las personas. Es duro sentir que se vive en una sociedad donde la última garantía para hacer valer los derechos está preñada de inmundos personajes, los peores representantes de la degradación en la que puede caer el espíritu humano.