La estatua del «Señor de los Cubanitos» que fue colocada el año pasado en Peatonal Muñecas volvió a ser objeto del vandalismo. Una diversión de quienes dejan habitar en sus mentes poca educación y cultura.
Ahora la estatua de Carlos Oscar Rojas fue despojada de la bandeja que sostenía con cubanitos. Fragmentos de la misma estaban esparcidos sobre la vereda de dicha peatonal.
Anteriormente se había detectado que le faltaba el dedo pulgar. Se ve que «la teoría de las ventanas rotas» que postula que el vandalismo, el desorden y los signos de deterioro urbano fomentan el comportamiento antisocial encaja perfectamente en Tucumán. Por eso hay que reparar, limpiar y mantener la higiene y la pulcritud de los espacios públicos y todo lo que compone la estética urbana. A la vez hay que identificar y castigar a quienes atentan contra ese orden establecido.
Habíamos expresado en la nota anterior, la del primer hecho vandálico contra la estatua, que había que revisar las cámaras de seguridad e identificar al o a los autores y había que hacerlos pagar los daños y obligarlos a que se resocialicen. Si no se lo hace se promueven estas conductas impropias de los ciudadanos educados.
En todas las ciudades los cascos históricos o el microcentro son los lugares más protegidos y monitoreados, porque por allí transitan miles de ciudadanos, y cuando la actividad se detiene por los usos sociales la vigilancia no debe relajarse. son las autoridades las que tienen la responsabilidad de detectar quienes fueron los autores del vandalismo y hacerlos que reciban la penalidad que les corresponde. Ese es el mejor mensaje pedagógico que debe recibir la sociedad.
Por la memoria de este personaje icónico que representaba la corrección, la amabilidad y la belleza estética hay que reconstruir la estatua y frenar estas conductas. No puede volver a ocurrir.
