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El Gobierno terminó una semana positiva por la baja del índice de inflación

La semana política dejó una secuencia intensa de episodios que combinaron conflicto universitario, tensión parlamentaria, reacomodamientos internos en el oficialismo y una noticia económica que el Gobierno necesitaba con urgencia: la desaceleración de la inflación.

En ese escenario, Javier Milei volvió a apostar por la confrontación como estrategia central, mientras la oposición ensaya movimientos todavía desordenados y el clima electoral empieza a tomar temperatura, aunque falte más de un año para las presidenciales de 2027.

La Marcha Federal Universitaria del martes puso en el centro de la escena uno de los temas más sensibles para la sociedad argentina: el financiamiento de la educación pública. La movilización reunió a rectores, docentes, estudiantes, sindicatos y dirigentes de casi todo el arco político en Plaza de Mayo. La presencia de sectores tan diversos volvió a mostrar que la universidad sigue siendo un tema transversal, incluso entre votantes de Milei. El acceso a la educación superior continúa asociado al ascenso social y a esa vieja idea del m’hijo el dotor que atraviesa buena parte de la cultura argentina.

Sin embargo, el Gobierno decidió confrontar. La Casa Rosada aprovechó la presencia partidaria y sindical para presentar la movilización como una protesta política contra el Presidente. Milei reposteó mensajes que calificaban la marcha como “desestabilizadora” “opositora”.

El desenlace era previsible. Los rectores volvieron a reclamar más presupuesto y el oficialismo ratificó que no cederá. Las universidades denuncian un ataque deliberado, mientras Milei insiste en exigir mayor transparencia en el uso de los fondos públicos.

La situación remite inevitablemente a la marcha universitaria de 2024, que reunió a unas 500 mil personas. Aun así, Milei atravesó aquel conflicto sin daños políticos significativos y luego ganó las elecciones legislativas de 2025. Esta vez el contexto es distinto: 2026 no es un año electoral, pero el Presidente atraviesa un momento de caída en su popularidad. De todos modos, en la Casa Rosada creen que el escenario todavía puede modificarse porque faltan 17 meses para las elecciones presidenciales y Milei apuesta a que la recuperación económica recomponga el humor social. Por eso eligió profundizar la polarización antes que buscar puntos de acuerdo.

En forma simultánea, surgen dos datos importantes con impacto en el poder político: en primer lugar, la Cámara de Casación Federal le quitó la causa de la mansión en Pilar al juez de Zárate y volverá a la Justicia Federal en CABA, algo que es lógico pero que evidencia que Tapia y Toviggino se quedan sin red. En segundo lugar, -y como se anticipaba- Karina Milei avanzó otro casillero contra Santiago Caputo y consagró a Sebastián Pareja al frente de la Comisión de Inteligencia de Diputados.

La principal noticia favorable para el Gobierno llegó desde la economía. El Indec informó que la inflación de abril fue de 2,6%, ocho décimas menos que la registrada en marzo (3,4%).

La desaceleración se explicó, en parte, porque el rubro educación perdió fuerza tras el fuerte impacto que había tenido en marzo: pasó de aumentos cercanos a 12% a alrededor de 4%. También ayudó la menor suba de alimentos, que cerró abril en torno a 1,5%.

El dato representó un alivio importante para el oficialismo después de diez meses consecutivos sin bajar. Para evitar sobresaltos en mayo, el Gobierno tomó además algunas medidas puntuales. YPF aumentó los combustibles apenas un 1% para los próximos 45 días y el Ministerio de Economía decidió postergar hasta noviembre el traslado a tarifas del mayor costo del gas importado por Enarsa.

Las consultoras privadas ya proyectan una nueva desaceleración inflacionaria para mayo. María Castiglioni, de C&T, sostiene que el promedio de las últimas cuatro semanas ronda 2,2%. Nuevamente, educación y alimentos aparecen como factores de contención, mientras los combustibles también tendrán menor impacto luego de las fuertes subas acumuladas entre marzo y abril.

En ese contexto, Milei intentó exhibir cierta empatía social. Partió de la idea de que, después del triunfo electoral de Manuel Adorni el año pasado, la oposición impulsó “un golpe de Estado” y un ataque especulativo que obligó al Gobierno a endurecer medidas económicas. “Yo entiendo que la gente se sienta mal porque cayó la actividad y el salario”, reconoció el Presidente.

Aun así, el consumo continúa mostrando debilidad, con excepción del canal digital. La utilización de la capacidad instalada industrial mejoró 5%, pero la compra de yerba cayó 2,2% y el consumo de carne descendió cinco kilos.

En paralelo, la oposición intentó avanzar en Diputados contra Manuel Adorni. Un sector opositor convocó a una sesión especial para emplazar a dos comisiones y avanzar con un pedido de interpelación parlamentaria al jefe de Gabinete. En el entorno presidencial interpretan la ofensiva como un intento de golpear directamente el núcleo político de Milei. Según esa lectura, si logran desplazar a Adorni luego buscarán avanzar sobre el propio Presidente.

Sin embargo, la oposición no consiguió reunir el quórum necesario y pidió postergar la discusión hasta el miércoles próximo. Hasta ahora, Unión por la Patria se había mantenido al margen con la idea de dejar que el Gobierno siguiera pagando el costo político de sostener a Adorni. Pero la semana próxima sí acompañará el avance opositor. La respuesta del oficialismo fue convocar una sesión ordinaria en un horario diferente al de la sesión especial.

El Senado, mientras tanto, avanzó con otra agenda. La Cámara alta aprobó por amplia mayoría —50 votos— el pedido de Carlos Mahiques para continuar otros cinco años como camarista de Casación Federal. El magistrado, padre del actual ministro de Justicia, acumula medio siglo dentro del Poder Judicial. Además, comenzaron a aprobarse pliegos de jueces y camaristas enviados por el Ejecutivo para cubrir vacantes. Los senadores del interior habían frenado esos nombramientos hasta obtener lugares para candidatos propios en la justicia federal de sus provincias. Finalmente, hubo acuerdo.

Mientras tanto, la campaña política empieza a hacer “pretemporada”. Patricia Bullrich enfrenta una tarea compleja en el Senado. Karina Milei le exige avanzar con la derogación de las PASO, aunque dentro del oficialismo admiten que será difícil porque buena parte de la oposición necesita sostener las primarias para ordenar sus internas.

Bullrich, además, viene de marcarle la cancha a Adorni con reclamos vinculados a transparencia. La semana pasada le pidió públicamente que presentara de inmediato su declaración jurada, algo que el jefe de Gabinete recién hará en los próximos días.

Los hermanos Milei eligieron no confrontar directamente con la senadora. El malestar inicial de Karina Milei fue reemplazado por una serie de recorridas políticas junto a Pilar Ramírez, una de las dirigentes más cercanas a la secretaria general de la Presidencia. En el oficialismo reconocen que Bullrich mantiene buena imagen, conserva un caudal importante de votos y tiene capacidad para detectar rápidamente el humor social.

La discusión porteña aparece hoy como el principal escenario de ese movimiento. Con Adorni cada vez más relegado electoralmente, Bullrich podría convertirse finalmente en candidata en la Ciudad de Buenos Aires.

En ese marco difundió un video con tono de campaña en el que comparó los subtes porteños con los de Santiago de Chile y reclamó modernización y ampliación de la red. El mensaje quedó flotando como una interpelación indirecta: “¿Jorge Macri o Javier Milei?”. El jefe de Gobierno respondió que coincide con ese diagnóstico y aseguró que trabaja justamente en la modernización del sistema. Milei eligió no responder y Bullrich volvió a exhibir autonomía política.

Del otro lado del tablero, Axel Kicillof encabezó un acto en La Plata donde parte de la militancia lo recibió al grito de “Presidente”. Pero también aparecieron los límites internos del peronismo: algunos sectores reclamaron “Cristina libre”, recordándole al gobernador que todavía enfrenta tensiones dentro de su propio espacio. Sergio Uñac, conocedor de esas disputas, intervino para señalar que ni él ni Kicillof son ”candidatos naturales” y defendió la idea de resolver liderazgos mediante elecciones internas.

Mauricio Macri dejó en claro que acompañar no es callar los errores. El exmandatario ya se mueve como un candidato potencial y volvió a encabezar otra actividad del “Próximo Paso Tour”, con la intención de instalar que el PRO puede representar una superación de Milei. La distancia política entre ambos espacios ya resulta inocultable. En la Casa Rosada creen que Macri busca fortalecerse para negociar; en el PRO aseguran tener ambiciones más grandes.

Todo ese clima político probablemente entre en pausa en menos de un mes, cuando comience el Mundial. Después, el escenario volverá a reordenarse. Para Milei, el principal desafío seguirá siendo el mismo: sostener la desaceleración de la inflación y lograr que la mejora económica llegue finalmente al bolsillo.