¿Hasta dónde puede extenderse la guerra interna en el gobierno de Javier Milei? A una semana del inicio de la ofensiva de Las Fuerzas del Cielo contra Martín Menem todavía siguen apareciendo chispazos en las redes contra el titular de la Cámara de Diputados y el resto del denominado “Equipo Rocket”.
Hasta el propio Santiago Caputo volvió a disparar en la noche del sábado desde las redes sociales. “Yo propuse tiros”, había sugerido el fin de semana pasado. Y los hubo, a mansalva, aunque en forma de tuits -por suerte- y a lo largo de toda la semana.
Mientras tanto, en un segundo plano pero cada vez más incómodo para la Casa Rosada, avanza la estrategia defensiva de Manuel Adorni, a quien ya empieza a correr el reloj legal para la presentación de su Declaración Jurada Patrimonial Integral en julio. “Falta poco”, deslizan desde el entorno del jefe de Gabinete.
La eventual exhibición del documento va atada a la estrategia del día después: hay datos que complican a Adorni y también sugerencias para intentar neutralizarlos, al menos de forma parcial. A eso se suma otro factor que inquieta dentro del oficialismo: aliados y enemigos que juegan con los tiempos para reposicionarse políticamente.
El sábado, parte de la tropa digital mileísta se entretuvo con una discusión viral en Twitter alrededor de un desafío matemático. La lógica detrás de la serie era relativamente simple —duplicar el número y sumarle dos— pero Santiago Caputo, desde la cuenta que se le atribuye, respondió apurado con un resultado incorrecto: escribió 250 cuando la cifra correcta era 254.
Lejos de borrar el mensaje pese a las decenas de comentarios que remarcaron el error, el asesor presidencial aprovechó el episodio para continuar la disputa interna y despacharse con ironías contra el entorno menemista.
“Mi querido CM respondió algo que no debió haberse respondido”, retrucó Caputo a uno de los usuarios que marcó el pifie. La frase remitía directamente a la explicación que había dado Menem el pasado fin de semana en un grupo de WhatsApp de referentes libertarios cuando intentó despegarse de la cuenta @PeriodistaRufus y de los ataques que desde allí se lanzaban contra distintos funcionarios del Gobierno.
Otro usuario bromeó con la posibilidad de que la cuenta ya extinta utilizara el error para atacar a Caputo como en el pasado. “Automáticamente Periodista Rufus: ‘Santiago Caputo no sabe sumar’”, escribió. La respuesta del “Monje Negro” libertario fue otra señal directa contra Menem: “Sería lo único verdadero que dijo.” Los principales influencers de las FdC repostearon y aportaron sus comentarios.
Pese al intento de Javier Milei por forzar una suerte de armisticio, en la primera línea del Salón Martín Fierro y entre quienes orbitan alrededor de Las Fuerzas del Cielo no parecen dispuestos a retroceder. Saben que juegan en desventaja porque entienden que el César no los favorece aunque expusieron las intrigas de Roma.
Pero no pierden oportunidad de ridiculizar a sus rivales internos, a quienes bautizaron como el “Equipo Rocket”, en referencia a los villanos de Pokémon que siempre fracasan en sus intentos contra Ash y Pikachu. “Tipo el Coyote y ACME”, se ríen desde las FdC sobre el chiste interno. “Son bastantes nabos y no saben usar el juguete”, los apuran.
A comienzos de la semana algunos incluso fantaseaban con que esta vez “la sangre llegaría al río”. Pero eso cambió después de la intervención directa de Milei: ya nadie piensa en forzar salidas ni rupturas. Ahora se conforman con haber corrido el telón de las operaciones políticas que atribuyen desde hace meses a Martín y “Lule” Menem. El límite sigue siendo Karina Milei. Nadie se mete con la hermana del Presidente, admiten incluso entre los sectores más duros.
“No hay una orden de frenar ahora que se quitó el bozal”, comentó a El Cronista un integrante de Las Fuerzas del Cielo horas antes de la nueva ofensiva digital del sábado. “Pero quedó en evidencia su accionar, venían muy zarpaditos. No creo que vaya a tener impacto en cuanto a la continuidad o no de algunos aunque espero que sirva para frenarlos”, agregó.
Las disputas internas venían paralizando decisiones de gestión cuando determinadas medidas requerían la autorización del otro sector. “Estaba todo muy loteado. No hacemos albertismo en la interna pero igual impacta la forma en la que se repartieron algunos sectores”, resumió otro integrante del espacio libertario.
Del otro lado reconocen problemas similares, aunque invierten la carga de la responsabilidad. A diferencia de lo que ocurría en el Frente de Todos, el reparto no se dio de manera horizontal—por líneas, dentro de los ministerios— sino vertical. Pero la interdependencia entre áreas termina generando la misma sensación de bloqueo y parálisis.
Ese clima volverá a ponerse a prueba este domingo, cuando el Gabinete se reúna en Casa Rosada luego del Tedéum por el Día de la Patria. El año pasado, en plena previa electoral, el ambiente ya estaba lejos de ser armónico. Un año después, empeoró.
Una de las dudas gira alrededor de la presencia de Santiago Caputo, que suele participar tanto de la mesa ampliada como de la mesa política más reducida, que volverá a reunirse el martes. ¿Estará presente? La última vez faltó con motivos, por un viaje a EE.UU. Ahora dejan trascender la duda, parte del mismo juego de conspiraciones.
También compartirán el salón Patricia Bullrich y Manuel Adorni, otro capítulo sensible de las internas libertarias.
“Ya no es ministra, aunque no quiere soltar”, ironizaba entonces un alto funcionario. La semana pasada el comentario volvió a circular con fuerza como rumor concreto. Tanto desde el entorno de Bullrich como desde Casa Rosada se ocuparon rápidamente de desactivarlo, aunque alguien lo soltó. “Patricia está invitada”, aseguraron a este medio.
Aunque Bullrich no oculta sus ambiciones políticas, sigue jugando dentro del oficialismo y mantiene articulación permanente con la primera línea libertaria para destrabar proyectos frenados en el Senado. Hoy es un engranaje del cual no puede dispensar el karinismo para empujar las reformas pendientes y con el horizonte del Mundial aproximándose. Restan menos de 20 días para que cambie la lógica política, sostienen.
Distinta es la situación de Victoria Villarruel. La relación con Javier Milei y su círculo permanece completamente rota desde hace tiempo. El año pasado el Presidente ya le había negado el saludo durante el Tedéum y ahora las versiones que circulaban indicaban que tampoco habría sido invitada a participar de la ceremonia religiosa por parte de la Secretaría General de la Presidencia.
La Vicepresidenta tampoco hace demasiado esfuerzo por disimular su fastidio con Milei y su entorno. Lentamente empezó a levantar el perfil pensando en 2027 y no descarta competir allí donde encuentre espacio junto a sectores que compartan su mirada sobre soberanía nacional e industria local.
Quienes la escuchan en sus recorridas por las provincias encuentran similitudes con los postulados históricos del peronismo. La Vice no reniega de ello. Se siente competitiva en varios niveles. Y en su círculo aseveran que no tiene apuro en resolver sus próximos pasos cuando los tiempos no la corren aún.
Mientras estudia desde adentro la dinámica del poder y aprovecha cada aparición para despegarse de los escándalos que rodean al Gobierno. “Yo no participo de ninguna pelea, desarrollo mi labor en el Senado de la Nación y las explicaciones las tiene que dar el Presidente, su hermana o el resto de las personas que estén mencionadas”, dijo en Rosario durante una misa por su padre. Cuando le preguntaron qué pensaba de Adorni, respondió: “Estamos esperando todos la declaración jurada”.
Los ministros nacionales tienen plazo hasta el 31 de julio para presentar sus declaraciones juradas correspondientes al período fiscal 2025. El vencimiento original era en mayo, pero la Oficina Anticorrupción prorrogó la fecha límite mediante la Resolución 3/2026 para adecuarse al calendario de ARCA.
En términos prácticos, la extensión terminó beneficiando la estrategia de Adorni, que gana tiempo antes de presentar el documento que será la base central de su defensa frente a los millonarios montos en dólares consignados en la causa judicial. Ya su hermano, Francisco, incluyó una nueva herencia por $21 millones en la rectificación de su propia DD.JJ.
Pero esa no sería la única línea de acción que evalúan sus abogados. La segunda etapa de la estrategia defensiva podría incluir una ofensiva directa contra algunos de los testigos más excéntricos que desfilaron por Comodoro Py y luego amplificaron sus declaraciones en medios de comunicación.
El objetivo sería buscar contradicciones entre sus testimonios judiciales y sus intervenciones mediáticas para intentar desacreditarlos como fuentes sólidas. En la Justicia, mientras tanto, toman nota de todo. Registran y graban cada uno de los testimonios bajo juramento, solo por si alguien se desdice más tarde.
