El autor del criminal cabezazo al diputado nacional Federico Pelli recuperó la libertad. Marcelo «Pichón» Segura, puede vivir su vida con la misma libertad que aquellos que llevan un buen comportamiento y son respetuosos ciudadanos.
Raúl Robín Márquez, juez penal de Concepción homologó sin condicionamientos el acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre el Ministerio Público Fiscal (MPF) y la defensa, a cargo de Ernesto Baaclini. La Justicia vuelve a sorprender a los ciudadanos. No se necesitan muchas más explicaciones para entender por qué el Poder Judicial carece del prestigio institucional que debería mantener incólume.
Las condenas condicionales son una de las alternativas que permite la ley siempre y cuando el juez juzgue que corresponde, sin que signifique un premio para el autor de un delito.

Como ocurre en estos casos se le establecen al imputado una serie de reglas de conducta, que debe seguir por el plazo que dure la condena condicional. Entre ellas no puede acercarse a la víctima a una distancia de 300 metros, no puede portar armas de fuego, sí la cabeza que es letal pero no puede prescindir de ella, tiene prohibido ingerir sustancias alcohólicas o estupefacientes, y la obligatoriedad a llevar adelante un tratamiento psicológico para controlar la ira.
El juez rechazó todos y cada uno de los planteos del abogado de Federico Pelli. El Dr. Juan Colombres Garmendia, se opuso al acuerdo arribado y solicitó que Segura enfrente un juicio oral.
Finalmente «Pichón» Segura está libre. Mientras cumpla con las exigencias de conducta establecidas gozará de la libertad absoluta. Una injusticia más de manos de la Justicia. Gracias a estos personajes que ostentan un cargo en la Justicia Tucumán está revestida de rasgos medievales.
La decadencia no tiene piso, enseña con sabiduría la historia. Depende de los actores que la impulsan y la reacción de los que no la admiten.
