Este sábado, se cumple una semana de la desaparición de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que falta de su hogar en Córdoba. En las últimas horas, Claudio Barrelier, imputado por privación ilegítima de la libertad y único detenido en la causa, terminó cambiando su versión respecto a su primera indagatoria. Las cinco claves que justifican este accionar.
El cambio en su declaración no fue espontáneo. Llegó después de que la fiscalía de Raúl Garzón acumulara una serie de evidencias que fueron derrumbando una por una las explicaciones iniciales del sospechoso, Barrelier se vio obligado a dar explicaciones que la investigación está contrastando para conocer qué ocurrió con Agostina.
En un primer momento, el acusado aseguró que la persona que aparecía en las imágenes era su hija de 11 años. Sin embargo, la familia de Agostina reconoció a la adolescente por su contextura física y la ropa que llevaba puesta.
La presión de esa evidencia terminó siendo determinante. En su ampliación de declaración, Barrelier reconoció finalmente que quien aparece en el video era Agostina. Su justificación es al menos confusa: mintió para proteger a su propia hija y por temor a represalias.
Otra pieza clave en la investigación fue la aparición de un Ford Ka negro que pasó a ocupar el centro de la investigación.

Según el fiscal Garzón, el vehículo es una «pieza clave» para reconstruir lo ocurrido después de que la adolescente ingresara a la vivienda de Cofico.
Domos de seguridad captaron movimientos del automóvil y permitieron ubicarlo en sectores investigados por la Justicia con una zona de descampados en barrio Ampliación Ferreyra, a unos 17 kilómetros de su vivienda de Cofico. El propio Barrelier terminó admitiendo que utilizó ese vehículo, que le habría prestado su actual pareja, de nombre Soledad.
Además, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, confirmó que el Ford Ka fue secuestrado por orden judicial y que comprobó que había sido lavado antes de ser peritado por la Justicia.
La investigación tecnológica también complicó al acusado. Los registros de antenas telefónicas ubicaron el celular de Barrelier en un amplio descampado de barrio Ampliación Ferreyra durante las horas posteriores a la desaparición de la adolescente.
A partir de esos datos, la Policía desplegó drones, perros rastreadores, caballería, personal del DUAR y buzos para inspeccionar lagunas de la zona.

Inicialmente el sospechoso negó haber estado allí, pero terminó admitiendo ante el fiscal que sí había concurrido al lugar. Para Garzón, tanto la casa de Cofico como el descampado representan los «kilómetros cero» de la investigación.
Otro elemento que fortaleció la hipótesis judicial de que Agostina se había encontrado con Barrelier, fue un audio que la chica envió a sus amigas horas antes de desaparecer.
«No sé, porque tengo que ir con el novio de mi mamá para hacerle una sorpresa a mi mamá. Me tengo que escapar», se escucha decir a la adolescente.
El mensaje coincide con la línea investigativa que sostiene que Barrelier habría organizado un encuentro con la menor utilizando como excusa un supuesto regalo sorpresa para la madre.
El contenido del audio contradice además las primeras versiones del acusado, quien inicialmente negó cualquier vínculo con la joven esa noche.
La fiscalía ordenó varios allanamientos en la vivienda de Barrelier mientras avanzaba la búsqueda.
De esas medidas surgieron en la noche del viernes nuevos elementos bajo análisis, entre ellos movimientos que habrían sido registrados durante la madrugada posterior a la desaparición y la utilización del Ford Ka negro.
También cobraron relevancia testimonios y registros que hablan de la posible presencia de herramientas, baldes, bolsas y otros objetos transportados por el acusado.
Si bien la Justicia mantiene reserva sobre gran parte de las pruebas, el cúmulo de indicios terminó obligando a Barrelier a modificar aspectos centrales de su relato.
Pese a admitir que Agostina estuvo en su casa y que él estuvo en la zona donde hoy se realizan rastrillajes, Barrelier continúa sosteniendo que es inocente y asegura que la adolescente se retiró por sus propios medios en un auto rojo para encontrarse con un amigo.
Sin embargo, el fiscal Garzón fue contundente al señalar que «las pruebas no coinciden con lo que él relata». En la misma línea, el ministro Quinteros afirmó que el detenido «miente y embarra la cancha» cada vez que declara.
Mientras tanto, la búsqueda de Agostina Vega continúa con intensidad y la Justicia mantiene abiertas todas las hipótesis sobre lo que pudo haber ocurrido con la adolescente desaparecida.
