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Bullrich una aliada de Milei que dibuja su autonomía

En un primer vistazo parece un final de pelea bien administrado: Patricia Bullrich dejó en evidencia que no está dispuesta a sacrificar su influencia sobre un grupo de votantes que la sigue con fidelidad suficiente y Javier Milei consiguió congelar la llegada de la cuñada de Hugo Alconada Mon -uno de los periodistas que él mismo designó como enemigos jurados- a un tribunal oral federal.

Pero esa certeza se disuelve cuando se toma en cuenta que la disputa entre Bullrich y Milei sobre una integrante de un tribunal de La Plata que todavía no existe, que se agrega a las diferencias sobre la suerte del jefe de Gabinete Manuel Adorni, abrió una brecha que no puede ser saldada por el Presidente como si tratara de una rebeldía de una subordinada cualquiera del oficialismo. Esta semana, Bullrich demostró que está dispuesta a presentar diferencias hasta el final, con el horizonte de su salida abierto.

Lo que Bullrich hizo es recordarle a La Libertad Avanza que ella es una aliada del Presidente, y que el único modo de cerrar heridas como la que quedó abierta ahora es atar una nueva alianza oficialista, con su nombre escrito en carteles de tipografía más grande que la que tiene ahora.

La senadora no eligió cualquier materia para diferenciarse de Javier Milei y también de Karina, la hermana del Presidente y quien lleva el pulso diario de los problemas políticos del Gobierno. “Bullrich le pega a Milei en los temas que el Gobierno no puede explicar. No podemos explicar por qué mantenemos a Adorni en su puesto y tampoco podemos explicar por qué no queremos que María Michelli sea jueza. Ella se mete en peleas que le generan algún rédito frente a su electorado”, explica uno de los políticos oficialistas que cuestiona a la Secretaria General de la Presidencia.

La senadora también dejó en claro que no será ella la que dé el último paso para salir del oficialismo. Ella prefiere seguir adentro del Gobierno, pero cree que eso no la obliga a dejar de acumular poder propio. En rigor, lo que hizo en estos días no sólo ofende las pretensiones de los Milei: también la hace ganar peso entre los aliados del Presidente que no están integrados al Gobierno, como el PRO.

¿Para qué hace todo esto Bullrich? Ya se dijo que su primer plan es preservar su imagen entre los votantes. Si eso no castigara tanto el orgullo de la familia Milei, podría pensarse que ese objetivo podría servirle también al Presidente porque para un candidato siempre es mejor mantener a los disidentes adentro y no expulsarlos para que armen candidaturas alternativas que le quiten votos.

Pero la senadora tiene otro objetivo, que es proteger su puesto en el tablero de la política nacional. Ella ya les dijo varias veces a su equipo que nunca ambicionó ser candidata a jefa de Gobierno porteño. Son varios en su entorno que la ven más como acompañante de Javier Milei en la fórmula de 2027.

En este caso sí tendría que rearmarse la alianza oficialista, porque Bullrich nunca aceptará ser una vicepresidenta como Victoria Villarruel. Es de esperar que buscará ese cargo solo si le permite ganar poder, con ministros, senadores y diputados propios.

¿Qué dirá sobre esto la jefa política del Gobierno, Karina Milei? Hoy, su equipo está más preocupado por salir del laberinto que le armó la senadora.

La rebeldía de Bullrich dejó mal parados durante los primeros días de la semana a los Milei. Sólo el jueves terminó de consolidarse una idea del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que le permitió al Presidente desenredar un poco su discurso sobre el tema.

Aunque la verdadera razón de la tirria de Milei con la candidata a jueza es su parentezco con un periodista crítico, Mahiques le dio un argumento al Presidente.

La idea en el Gobierno, de aquí en adelante, es decir que Milei no firmará el pliego de Michelli que le enviará el Senado porque su puesto -el de jueza del Tribunal Oral Federal 3 de La Plata- todavía no existe. Ese tribunal fue creado por el Congreso en 2010 por impulso de Cristina Kirchner, que cumplía su primera presidencia. Es decir que lleva casi 16 años de existencia virtual, pero nunca le fue asignado un presupuesto, personal o una sede propia. Nunca fue habilitado por el Consejo de la Magistratura en todos estos años y la intención de Milei es que nunca se habilite.

La guerrilla de Bullrich quedó superpuesta con la tensión que genera entre políticos, empresarios y otros dirigentes la decisión del Gobierno de nombrar 300 jueces y fiscales. Nunca se nombraron tantos magistrados de una vez y ese impulso será, probablemente, el cambio institucional más importante de los que hizo la gestión libertaria hasta ahora.

El ministro de Justicia ya mandó unos 150 pliegos al Senado para que preste su acuerdo a la designación presidencial y el Congreso ya le dio su aval a la mitad de esa lista, entre ellos al padre del ministro, Carlos Mahiques.

El Gobierno se dio cuenta de la urgencia de esa tarea el año pasado, cuando comenzó a complicarse la situación judicial de los hermanos Milei en la causa por la estafa con la criptomoneda $LIBRA y cuando el escándalo por las denuncias de los sobornos en la compras de servicios, medicamentos y equipos para discapacitados todavía estaban calientes.

Antes de eso, Milei nunca quiso nombrar los jueces cuyas candidaturas ya tenía en sus cajones y prefería ocupar las dos vacantes en la Corte Suprema, una juzgada que terminó en fiasco y que debilitó al asesor Santiago Caputo, uno de sus promotores más entusiastas.

Ahora, con el nuevo plan oficial en marcha, el Gobierno tiene la intención de cubrir los lugares vacíos en Comodoro Py, tanto en los juzgados federales como en las cámaras. Es en ese edificio donde suelen resolverse las investigaciones a funcionarios nacionales y allí trabajan los jueces y fiscales que, según dicen en la Casa Rosada, recibirán la semana próxima una primera explicación de Adorni sobre los ingresos que le permitieron justificar su llamativa expansión inmobiliaria desde que se refugió en el Estado. Será una tormenta nueva para el Gobierno.