Afirmar que la capital de la provincia es una ciudad higiénica no se corresponde con la realidad.
Es verdad que los tucumanos demuestran poco afecto por la higiene y la limpieza. Arrojar residuos a la vía pública, ensuciar los espacios públicos o formar basurales son conductas que se repitan a través de los tiempos.

El municipio capitalino paga un monto oneroso para que la Empresa 9 de Julio recoja los residuos. Es sabido que muchas veces se la ha multado por incumplir con las obligaciones que exige el contrato.
La realidad es que los vecinos pagan sus tasas municipales para que las autoridades le brinden servicios entre ellos el de limpieza. Mantener limpia una ciudad no es una tarea sencilla pero hay ciudades argentinas que demuestran que el objetivo se puede alcanzar.

La higiene urbana es mucho más que barrer las calles o vaciar contenedores. Se trata de un conjunto de prácticas, normas y servicios fundamentales para mantener limpias y ordenadas las ciudades, garantizar un entorno saludable, prevenir enfermedades y mejorar la calidad del espacio público. Este concepto abarca una amplia gama de acciones que forman parte de la vida diaria de una ciudad:
- Recolección y gestión de residuos: además de la recolección de los residuos, incluye el lavado y mantenimiento de contenedores
- Limpieza de calles, plazas y espacios públicos; lo que incluye operativos de limpieza intensiva con hidro lavadoras y demás maquinarias espaciales.
- Control de plagas y saneamiento ambiental
- Mantenimiento de los sumideros y desagües para evitar inundaciones y contaminación.
- Promoción de la educación ambiental para fomentar el cuidado del entorno.
Aunque estas tareas implican una inversión considerable por parte de los municipios, la percepción ciudadana suele ser negativa como el caso de la Capital tucumana.

Vecinos de calle San Martín al 800 denuncian que en la cuadra hay un contenedor que a veces rebalsa de basura y la empresa recolectora no pasa por el lugar y deben observar palomas y perros comer los residuos que hay en las bolsas.
Es de esperar que de una vez por todas puedan los capitalinos disfrutar de un entorno agradable. Se necesitan dos cosas, por un lado un buen comportamiento en este sentido de los habitantes y que las autoridades hagan todo lo que están obligadas a hacer para cumplir con el compromiso que tienen con los ciudadanos.
