Aunque durante la cumbre de la Cámara de la Construcción (Camarco), que se desarrolló durante todo este martes, fue difícil encontrar voces que no apoyaran el rumbo de la macro libertaria, hubo también fuertes reclamos amplificados por la falta de derrame a la economía productiva y a la inversión en obra pública. Más aún, desde la dirigencia de la UOCRA se oyó la alarmante cifra de 90.000 nuevos desempleados, el 20% del sector.
Después hubo notables voces también de los gobernadores de las provincias estrella, el neuquino Rolando “Rolo” Figueroa y el catamarqueño Raúl Jalil, que con la energía de Vaca Muerta y la nueva minería del litio llevaron la voz cantante del nuevo polo de crecimiento y prosperidad, al que le falta la mano del Estado para combinar público y privado.
“Argentina atraviesa un momento económico y social complejo, marcado por restricciones, tensiones y desafíos acumulados durante largos años. La fragilidad social, la necesidad de recuperar un crecimiento sostenido, de ordenar las variables macroeconómicas y, al mismo tiempo, de generar empleo y desarrollo en todo el territorio, definen el contexto en el que hoy nos encontramos”, dijo Gustavo Weiss, presidente de Camarco, al abrir la cumbre, por la que pasaron también el jefe del Gobierno de la Ciudad y cerraron los ex presidentes Mauricio Macri e Iván Duque (Colombia).
Weiss no menospreció lo que llamó “el esfuerzo”. Pero dijo que la situación de la industria era “muy difícil”, con “una fuerte caída de la actividad, obras demoradas o paralizadas, deudas muy importantes con el sector por trabajos ya realizados, empresas sometidas a una enorme presión y un impacto muy significativo sobre el empleo”.
El dirigente, al que ya se lo ha oído pintar un panorama muy duro —el lunes a la noche en la gala de Sancor Seguros en el Teatro Colón—, se anticipaba un discurso como el de este martes. Dijo que a esa realidad se le “suma que la situación también golpea al segmento de la inversión en desarrollos inmobiliarios y en obras vinculadas a la actividad privada. Sin embargo, incluso en este contexto, el sector ha demostrado algo que nos enorgullece: resiliencia, capacidad técnica y vocación de aportar soluciones”.
Un rato después, Figueroa y Jalil hablaron, con modos más cercanos al Gobierno —de hecho, cada uno por su lado conversó con Diego Santilli y con Luis Caputo sobre el apoyo que esperan y, como devolución, su apoyo a la eliminación o suspensión de las PASO—, de la necesidad de que haya obra pública y privada. Que el Estado esté presente, en el caso neuquino, para acompañar la mudanza de unas 21.000 personas más con empleo en la provincia para sumarse al complejo de Vaca Muerta (más rutas, más escuelas), y Jalil, por su lado, habló de la necesidad de que el Estado invierta en rutas y educación.
Weiss pidió “reglas claras” para la inversión y “un marco jurídico claro, estable y previsible”, sostener la inversión en el tiempo. Pero volvió a quejarse de que “el deterioro de rutas, redes de transporte, sistemas energéticos, obras de saneamiento, vivienda e infraestructura urbana limita el crecimiento y condiciona la competitividad del país. Muchas décadas de baja inversión nos han traído a la situación actual”.
Para el dirigente Argentina precisa un crecimiento de entre el 4% y 5% anual de manera sostenida, por año.
Por su parte, Rubén Pronotti, secretario general de la UOCRA, describió un panorama preocupante: casi 90,000 personas han perdido su empleo, un 20% del padrón activo, con caídas de hasta el 50% en algunas zonas; solo Neuquén muestra crecimiento. «Ante la débil respuesta estatal, es clave sumar esfuerzos e inversiones para la reactivación, insistiendo en infraestructura física y social, especialmente vivienda, escuelas y hospitales, sostuvo.
