Leonardo Fariña, el exempleado de Lázaro Báez que fue condenado por lavado en la causa denominada “Ruta del Dinero K”, declaró en el juicio de los Cuadernos de las Coimas dijo que su antiguo jefe fue excluido del reparto de la obra pública vial que, según la acusación, se digitaba en “La Camarita”, como se aludía informalmente a las reuniones en las que más de 40 empresarios se repartían la obra pública.
Según declaró Fariña, Báez, principal beneficiario de la obra pública en Santa Cruz durante el kirchnerismo, no integraba ese sistema de reparto por “mandato” de su amigo y confidente Néstor Kirchner, por lo que Báez jamás consiguió expandir su zona de influencia más allá de Santa Cruz y las provincias de Chubut y Chaco.
“La Cámara tenía un sistema predeterminado. Aglomeraba empresas y decidían entre ellos mismos quién ganaba una obra y quién no. Quién entraba y quién no. Lázaro era un marginado de eso”, dijo Fariña, que declaró durante más de cuatro horas ante el Tribunal Oral Federal 7, en el juicio que tiene a Cristina Kirchner como principal acusada.
“Si estamos hablando de un conglomerado de empresas de primera línea que se adjudicó el ochenta y pico por ciento de la obra pública [por Austral Construcciones] la lógica marca que se debería haber presentado a hacer cualquier tipo de obra y no pasó eso”, sumó, sin ahondar sobre los motivos de ese “mandato” de Néstor Kirchner.
El contador y exasesor financiero de Báez -que como arrepentido se convirtió en una pieza clave en la “Ruta del Dinero K”- sostuvo que Austral Construcciones, la firma insignia de su exjefe, padecía un permanente descalabro financiero, pero que, pese a ello, recibía nuevas adjudicaciones de obra pública.
“Tenía números antieconómicos”, dijo en varios tramos de su declaración. “Se sacaban ingresos del giro de la empresa, lo que llevaba a una descapitalización. Se hacía tan negro el blanco que la empresa quedaba sin giro comercial”.
“Ante la incapacidad real de la empresa de poder adjudicarse una obra, se la adjudicaban igual y el anticipo de esa obra no era utilizado para la obra, sino para tapar huecos anteriores”, sostuvo, en referencia a la Secretaría de Obras Pública que comandaba José López.
Como parte de las anomalías financieras que detalló, se refirió a la creación de un fideicomiso para remendar los números de la compañía. Señaló que, como proyección del “cash flow”, la empresa contemplaba la obra pública futura. “Yo no puedo poner en un flujo futuro de fondos una obra que todavía no existe”, marcó.
La voz de Fariña se integró al universo de los Cuadernos de las Coimas en 2018, casi al inicio del caso, cuando, por iniciativa propia, el contador se presentó en la fiscalía de Carlos Stornelli y sumó al expediente una de sus declaraciones en la Ruta del Dinero K. En ella señalaba al exfuncionario Rafael Enrique Llorens como uno de los encargados de cobrar los “retornos”.
Por su vínculo laboral con Baez -que comenzó y terminó en 2010-, su declaración como testigo corrió por momentos por fuera de los contornos del juicio de los Cuadernos. Se refirió a hechos juzgados en Vialidad y en la Ruta del Dinero K, en la que, como arrepentido, fue condenado a 3 años y 6 meses de prisión.
Hoy, al intentar explicar su llegada a Austral Construcciones, dijo: “Empecé con una relación de venta ante un pedido de la empresa de proveer o intentar proveer una línea de crédito para un recambio de bienes de capital bastante grande que devino en una relación de análisis de la empresa; algún tipo de, entrecomillas, auditoría, algunas situaciones que hacían imposible la consecución de ese crédito por cuestiones de ratios financieros”.
“Y también por una relación personal del titular de la empresa”, completó, en referencia a Báez, a quien calificó como “un depositario de confianza del señor Kirchner”.
“Por el solo hecho de ver los balances […] te dabas cuenta de que los ingresos provenían del Estado y al meterte en la parte de los números no podías financiar un caramelo”, dijo.
Fariña sostuvo que parte de la acusación que alzó en Cuadernos la fundó en lo que en su momento le dijo su exdefensor en la “Ruta del Dinero K”, el abogado Franco Bindi, quien trabajó en el Ministerio de Planificación.
Dijo que Bindi lo puso al corriente sobre “ciertos funcionarios que participaban en el cobro de determinadas comisiones para acelerar cuestiones de pagos o aceptaciones de redeterminaciones”.
“[Bindi] me explicó algunos mecanismos de funcionamiento que yo aporté a la Justicia”, sostuvo.
Fariña se refería específicamente a los exfuncionarios Roberto Baratta —mano derecha de Julio De Vido— y Llorens, exsubsecretario de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Planificación.
Al ser consultado sobre si el abogado Bindi trabajó también para el área de inteligencia, Fariña se limitó a sostener que, mientras fue su abogado defensor, no respondía a sus intereses, sino a los del empresario patagónico. “Certezas no tengo, me parece que es más un cuentapropista mercenario”, dijo.
