El riesgo país argentino se mantiene en los niveles más bajos de ocho años ayudado por la mejora en la calificación de S&P a la deuda local, que dio impulso a los activos argentinos. Así, el indicador que lleva JP Morgan se ubica en los 433 puntos y cae 2,7% en la jornada.
Los activos argentinos vuelven a protagonizar una rueda positiva este viernes, en la que los bonos soberanos extienden las ganancias de los últimos días y el riesgo país se consolida en niveles que no se veían desde 2018.
El indicador que elabora JP Morgan registró una fuerte caída en las últimas ruedas, impulsado por una mejora en la percepción de riesgo sobre la deuda argentina y por un renovado apetito de los inversores por los títulos soberanos.
Así, los bonos en dólares continuaron recuperando terreno y las acciones argentinas, tanto en Buenos Aires como en Wall Street, mantuvieron una dinámica alcista tras la mejora de la calificación crediticia del país y la expectativa de que Argentina avance gradualmente hacia una normalización de su acceso al financiamiento internacional.
En la City destacan que el descenso del EMBI argentino responde a una combinación de factores. Por un lado, la desaceleración de la inflación, que en mayo se ubicó en 2,1% mensual según el INDEC, reforzó la expectativa de una mayor estabilidad macroeconómica.
Por otro, la mejora en las reservas y las señales positivas de las calificadoras internacionales contribuyeron a fortalecer la demanda por deuda soberana, que obtuvo la nota B- por parte de Fitch y de S&P.
Los analistas señalan que la compresión del riesgo país es una condición necesaria para que el Gobierno pueda pensar en un regreso pleno a los mercados voluntarios de deuda.
Sin embargo, advierten que todavía queda recorrido por delante. Aunque el nivel actual representa una mejora significativa frente a los valores superiores a los 1.000 puntos observados meses atrás, el mercado considera que una zona cercana a los 300 puntos sería más consistente con una reapertura sostenible del crédito externo.
En ese marco, los inversores seguirán de cerca la evolución de los bonos Globales y Bonares, el comportamiento de las reservas internacionales y la capacidad del Tesoro para continuar refinanciando sus vencimientos en el mercado local. También será clave la continuidad del proceso de desinflación, uno de los principales anclajes sobre los que hoy descansa el optimismo financiero.
Por ahora, la señal es clara: la deuda argentina sigue siendo el principal vehículo a través del cual el mercado expresa su apuesta por una reducción del riesgo de default. Y mientras esa tendencia se mantenga, el riesgo país podría seguir acercándose a niveles que hace apenas un año parecían difíciles de alcanzar.
En las noticia internacionales, este viernes debuta SpaceX en el Nasdaq con un precio de salida de u$s135 por acción, en lo que sería la mayor IPO de la historia.
