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Causa Cuadernos: un expiloto del Tango 01 declaró que no revisaban los equipajes durante la gestión K

Se realizó una nueva audiencia del juicio por la causa Cuadernos, en la que declararon más testigos ligados a la flota presidencial de aviones que realizaron viajes durante las gestiones de Cristina y Néstor Kirchner. Se trata de Ángel Alejandro Heit, Carlos Ramón Micolucci, Claudio Humberto Trerotola, Gabriel Omar Falaschi, Roberto Enrique Antonio Muller, Mariano Gabriel Lesa, Gustavo Adolfo Lyall Héctor Molina.

Muller, expiloto del Tango 01, que fue la principal aeronave que integró la flota presidencial, declaró que no revisaban los equipajes durante la durante la gestión Kirchner. Explicó que fue piloto del avión desde la presidencia de Carlos Menem a la de Néstor Kirchner, y declaró: “Jamás vi revisar un equipaje, de nadie, ni de los anteriores ni de este, revisar equipaje, yo creo que de nadie”.

Micolucci, extripulante del Tango 10, avión que integró la flota presidencial, declaró sobre los controles sobre el equipaje: “En algunas ocasiones se acercaba el escáner móvil y en otras no se escaneaba”. Mencionó un caso en Rosario, Santa Fe, cuando funcionarios volvieron al avión con muchas bolsas con regalos y la tripulación por seguridad les pidió que todo pasara por escáner, por seguridad, que a Kirchner “no le gustó mucho” pero que igualmente accedieron.

Otro testigo, Trerotola, que también fue tripulante del Tango 10, dijo que no le consta si había controles de equipajes en los vuelos presidenciales de esa aeronave. Consultado sobre si podía afirmar “que al equipaje que se subiera al avión se le hubiera dado algún tratamiento diferencial”, respondió: “No, no puedo afirmarlo. No teníamos contacto ni siquiera físico con el equipaje”.

En la anterior audiencia, el Tribunal Oral Federal 7, integrado por Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli escuchó al expiloto del Tango 01, José Javier Videla, que aseguró que Daniel Muñoz trasladó solo en un viaje desde Aeroparque a Río Gallegos una valija de 23 kilos que no quiso despachar.

Videla fue piloto del Tango 010 desde 2000 hasta 2007 y en ese período hizo varios viajes a Santa Cruz. Declaró que los fines de semana solía trasladar a los Kirchner con sus secretarios personales e hizo foco en uno de esos traslados:“Recuerdo un vuelo que él (Muñoz) realizó exclusivamente desde Aeroparque a Río Gallegos; fue un vuelo con él solo. Viajó con una valija que la llevó adentro del avión porque no dejó que la pusiéramos en la bodega. Era una valija para ir a bodega, mediana de 23 kilos. Eso me llamó la atención”.

El expiloto mencionó: “El mecánico del avión le ofreció (a Muñoz) subir el equipaje, pero él no quiso. Lo colocó cerca de su asiento, no dejó que nadie toque el equipaje. Cuando llegamos a Río Gallegos, no bajó en el aeropuerto, sino en un extremo de la pista donde ingresaron dos o tres coches, lo buscaron, se fue y a la tarde volvimos a Buenos Aires”.

El testigo dijo que le llamó la atención el rechazo de Muñoz a que la valija fuera en la bodega, que “la tuvo al lado de él durante todo el vuelo” y que en ese viaje fue “el único pasajero”. El piloto declaró además que le extrañó que el entonces secretario de los Kirchner no hubiera bajado en la plataforma del aeropuerto y que le habilitaron una plataforma próxima a una de las cabeceras.

Ante la consulta sobre si los tripulantes tenían “alguna misión específica que cumplir en cuanto al control de equipaje”, Videla respondió que no, y que no se revisaba el equipaje de los secretarios presidenciales: “No que yo recuerde, si venían con el Presidente, no”.

La causa se originó a partir de los cuadernos del exchofer Oscar Centeno, cuyas anotaciones detallaban un mecanismo sistemático de cobro de coimas a empresas a cambio de la adjudicación de obras públicas durante más de una década.

La acusación sostiene que Cristina Kirchner y funcionarios de su gobierno llevaron adelante “un plan integral en el cual implementaron una logística ceñida a la recaudación de dinero que empresarios de la construcción, de energía y del transporte, entre otros, entregaban a modo de contraprestación, a cambio de beneficios que le eran otorgados a las compañías que representaban”.

“El sistema de recaudación ilegal contó con, cuanto menos, dos canales independientes, aunque complementarios y funcionales entre sí. En el primero eran los propios funcionarios públicos los que recaudaban el dinero en efectivo garantizado por los empresarios“.