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Industrias: quiénes ganan y quiénes pierden

Mientras la inflación continúa desacelerándose y algunas estimaciones la ubican por debajo del 2% para junio, el riesgo país perforó los 450 puntos básicos y las agencias calificadoras mejoran la nota soberana argentina, la economía real muestra una dinámica mucho más heterogénea.

La apertura comercial reconfigura el mapa industrial del país, y deja claros ganadores y perdedores.

Ese es uno de los principales ejes de un informe de Econviews, la consultora dirigida por Miguel Kiguel, que advierte que la industria manufacturera cayó 2,1% mensual en abril y acumula un nivel de actividad 5% inferior al de noviembre de 2023, cuando asumió Javier Milei.

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La caída se produce en un contexto en el que la construcción también retrocedió 4% mensual y en el que varios indicadores de actividad sugieren que abril habría mostrado una contracción económica.

Sin embargo, detrás de esos números agregados aparece una realidad mucho más compleja: algunos sectores crecen a máximos históricos mientras otros atraviesan una crisis profunda.

Para Econviews, el caso más llamativo es el de la industria química.

La producción de sustancias y productos químicos se ubicó en abril un 10,2% por encima de los niveles registrados en noviembre de 2023, convirtiéndose en el sector manufacturero de mejor desempeño durante la actual administración. Incluso supera a la refinación de petróleo, que avanzó 9,3% en el mismo período.

Lo más significativo es que la actividad del sector alcanzó un máximo histórico.

Dentro de esta rama se destacan segmentos como productos químicos básicos, materias primas plásticas, agroquímicos, farmacéuticos, detergentes y jabones. Según el informe, el crecimiento fue generalizado y no se concentró en un único nicho productivo.

La explicación detrás de este desempeño está vinculada a sectores que poseen ventajas competitivas más claras, mayor integración exportadora y capacidad para competir en un contexto de menor protección comercial.

Otro de los sectores que logró resistir mejor la transición es alimentos y bebidas.

Si bien no atraviesa un boom, la producción se encuentra 5% por encima de los niveles de noviembre de 2023 y mantiene un comportamiento relativamente estable frente al deterioro observado en otras ramas manufactureras.

La consultora destaca que algunos segmentos como productos lácteos, vinos, yerba mate, té y café lograron compensar la debilidad observada en rubros más vinculados al consumo masivo, como panificados y galletitas.

Del otro lado aparecen sectores históricamente protegidos que hoy enfrentan una combinación compleja de caída del consumo interno y mayor competencia importada. El caso más crítico es el de los textiles.

La producción de productos textiles se desplomó 35,6% desde noviembre de 2023, convirtiéndose en la actividad con peor desempeño dentro de toda la industria manufacturera argentina.

Según Econviews, la producción de hilos de algodón, fibras y tejidos ya se encuentra por debajo incluso de algunos niveles observados durante la pandemia.

Las empresas consultadas por el INDEC atribuyen este deterioro a una menor demanda doméstica y al avance de productos importados.

La situación de la indumentaria tampoco es mucho mejor.

La fabricación de prendas de vestir acumula una caída cercana al 20% desde el inicio del nuevo gobierno y registró en abril el nivel de producción más bajo desde enero de 2021.

Otro sector que continúa mostrando dificultades es el de las industrias metálicas básicas.

La producción de acero y aluminio se ubicó 17% por debajo de noviembre de 2023. De acuerdo con la Cámara Argentina del Acero, la debilidad responde tanto a la menor demanda interna como a la creciente competencia de productos importados, especialmente provenientes de China.

Para José María Segura, economista jefe de PwC Argentina el proceso que atraviesa la economía argentina no debe interpretarse como “una desindustrialización”, sino como una profunda reconfiguración de la matriz productiva hacia sectores donde el país posee ventajas comparativas más claras.

“Estamos frente a una transformación estructural de la economía global impulsada por tres vectores: la inteligencia artificial, la transición energética y la creciente demanda de materias primas críticas para ambas. La competencia geopolítica ha intensificado la búsqueda por el control de recursos esenciales para las cadenas de valor tecnológicas. En ese contexto, los acuerdos comerciales con Estados Unidos y el acuerdo UE-Mercosur consolidan nuevas rutas de exportación para minerales críticos y alimentos”, explicó Segura.

Según el economista, la Argentina está bien posicionada para aprovechar ese cambio global gracias a recursos como el litio, el cobre, los hidrocarburos no convencionales y su capacidad agroindustrial. A eso suma el capital humano, que ya constituye el tercer complejo exportador del país detrás del agro y el petróleo.

“Esto genera sectores que hoy encuentran condiciones favorables para impulsar el crecimiento, como energía, minería, agro y economía del conocimiento. Además, están creciendo porque se removieron trabas que durante años limitaron su desarrollo. Décadas de desequilibrios fiscales, inflación crónica y falta de reglas de juego claras impidieron que desplegaran todo su potencial”, señaló.

El economista reconoció que el nuevo escenario genera “tensiones en ramas industriales tradicionales, especialmente en aquellas que compiten directamente con productos importados”.

“El cambio en las condiciones macroeconómicas, asociado a una menor inflación y a una mayor entrada de divisas, probablemente obligue a las empresas a enfocarse mucho más en la eficiencia de costos. Eso impacta especialmente en los sectores expuestos a la competencia externa. Allí también existe una tarea pendiente del sector público para reducir costos impositivos, regulatorios y burocráticos que mejoren la competitividad”, afirmó y como ejemplo de esta transformación, Segura mencionó el caso de Vaca Muerta.

“No implica desindustrialización, sino una reconfiguración del tejido productivo. Vaca Muerta es el ejemplo más tangible: desde 2011 no solo impulsó la actividad petrolera en Neuquén, sino que también generó encadenamientos en construcción, logística y servicios. De hecho, el 79% de los empleos creados entre 2011 y 2025 se generaron en sectores distintos a la explotación de minas y canteras”, destacó.

Al ser consultado por este medio sobre si las caídas de los sectores mencionados son transitorias, Segura consideró que la clave “no está en observar una foto puntual de la actividad, sino en analizar la conexión de cada sector con los motores de crecimiento de mediano plazo”.

“Los sectores que hoy muestran mayores dificultades son la construcción y la industria manufacturera. Pero la pregunta relevante no es cómo están hoy, sino qué vínculo tienen con los drivers que van a empujar la economía en los próximos años”, sostuvo.

En el caso de la construcción, señaló que l Argentina mantiene un déficit estructural de infraestructura energética, logística, vial y habitacional que limita el crecimiento económico.

“El país está recibiendo inversiones significativas en energía, minería y agroindustria. Esos proyectos necesitan ductos, caminos, plantas de procesamiento y viviendas para trabajadores. La demanda de construcción asociada a esas inversiones es una cuestión de tiempo, no de dirección”, explicó.

A su juicio, el principal cambio es que el liderazgo ya no proviene de la obra pública sino de la inversión privada.

“Durante años el motor fue el gasto estatal. El ciclo que se abre tiene a la inversión privada como protagonista, especialmente la vinculada a producción, energía y logística. En ese contexto, una caída mensual puntual refleja más la volatilidad de los indicadores de alta frecuencia que un cambio de tendencia”, afirmó.

Respecto de la industria manufacturera, destacó que la caída agregada oculta comportamientos muy diferentes entre sectores.

“Lo relevante es mirar la composición interna. Las ramas más dinámicas son precisamente las vinculadas al nuevo patrón productivo. Si los sectores que hoy muestran debilidad están conectados a cadenas de valor asociadas a energía, minería o agroindustria, es razonable pensar que la caída será transitoria y reflejará el rezago natural entre la decisión de inversión y su materialización”, explicó.

Sin embargo, advirtió que el desafío será mayor para las empresas que no logren integrarse a esas nuevas cadenas de valor.

“La reconversión no es imposible. La adopción de nuevas tecnologías, la innovación, la búsqueda de nichos de mercado y la reducción de costos serán factores determinantes para atravesar este proceso”, sostuvo.

Consultado sobre el fuerte crecimiento de la industria química, uno de los sectores destacados por el informe de Econviews, Segura relativizó parte de las cifras recientes.

“Los picos observados en los últimos meses tienen un componente estadístico importante. A comienzos de 2025 la inundación de Bahía Blanca afectó significativamente la producción y dejó una base de comparación muy baja. Eso explica parte de las variaciones positivas actuales”, indicó. No obstante, remarcó que existen segmentos con una expansión genuina y sostenida.

“El caso más claro es el de los productos farmacéuticos. Se observa un crecimiento importante en medicamentos vinculados a tratamientos oncológicos e inmunológicos, lo que refleja una producción de mayor complejidad y valor agregado. Además, las exportaciones del sector vienen creciendo de manera significativa”, señaló.

El resto de la industria química presenta un desempeño más heterogéneo.

“Detergentes, jabones y productos de cuidado personal muestran cierta recuperación, aunque todavía con una dinámica irregular. En cambio, los agroquímicos exhiben una expansión más consistente, impulsada por la fuerte actividad agrícola y por un contexto internacional que encareció los insumos importados, favoreciendo la producción local”, explicó.

Según Segura, ese fenómeno ya comenzó a traducirse en nuevas inversiones dentro del sector. “Parte de la demanda que antes se cubría con importaciones se está desplazando hacia la producción nacional. Eso explica varios anuncios recientes de inversión y ayuda a entender por qué la industria química aparece hoy entre los sectores más dinámicos de la economía argentina”, concluyó.