Lo que arrancó el jueves como un cruce explosivo en Instagram entre Mauro Icardi y Yanina Latorre no encontró fin con el correr de los días. El detonante fue que el delantero editó una imagen de Latorre con inteligencia artificial, la mostró vestida de payaso y escribió: “Si se ocupara de su vida como se ocupa de la mía, no sería tan cornuda”. La frase apuntó directo a los comentarios de la periodista sobre una supuesta crisis con la China Suárez, algo que la propia pareja había desmentido horas antes al publicar un video juntos.
El ataque no se detuvo ahí. Minutos después, Icardi publicó un video de 2017 en el que Latorre participaba del Bailando, una fecha que coincidió con la infidelidad pública de Diego Latorre. El mensaje era claro: si ella hurgaba en su vida privada, él haría lo mismo. El cruce escaló a lo largo del jueves con stories cada vez más encendidas de ambos lados, y Deambrosi apareció después, cuando Latorre publicó su foto con la promesa de ampliar la información.
El contexto ayuda a entender la energía que Icardi le pone al enfrentamiento. Sin equipo para la nueva temporada y con más tiempo libre que nunca, las redes sociales se convirtieron en su principal actividad pública durante estos días. Cada story, cada respuesta, cada provocación llegó con la cadencia de alguien que no tiene entrenamiento al día siguiente.
Latorre, por su parte, había elegido el silencio como respuesta ante la última tanda de mensajes del futbolista. Pero ese silencio tuvo un costo: Icardi lo leyó como una retirada y volvió a la carga unas horas atrás con una nueva story. La abrió con tres palabras en mayúscula y una catarata de emojis de risa: “QUE SILENCIO!!!”. El tono del resto del texto no bajó de ahí.
El delantero fue directo al punto que más le interesaba marcar: las pruebas que Latorre había prometido y que, según él, nunca llegaron. “Pobrecita la Aruzza tikitita.. prometiste fuegos artificiales y tus ‘pruebas’ fueron dos chispitas de pólvora mojada y una tuerca de rosca floja que palanquean”, escribió, usando el apellido de soltera de la panelista como parte del golpe. Luego preguntó: “Se te apagó la mecha o qué pasó?”. Y cerró con la frase que buscaba quedar grabada: “Hablaste mucho y demostras poco. Pensé que estabas para más”.
El mensaje no tardó en tener respuesta. Latorre, que había mantenido el silencio durante horas, apareció en sus propias stories y le contestó con un tono que mezcló la ironía con la indiferencia. “Maurito, ¿no estás jugando el mundial? ¿Tenés vida? Yo sí. El lunes te contesto, ahora estoy con amigos”, escribió, en una sola ráfaga que apuntó directo a dos flancos: la ausencia de Icardi en el Mundial 2026 y su propia disponibilidad para seguir el cruce.
No se detuvo ahí. “Me gusta que me extrañes y que estés pendiente. Si estás muy desesperado, háblame por WhatsApp. Besis”, agregó, con el mismo registro desenfadado con el que había manejado todo el enfrentamiento desde el primer día.Yanina fue al punto de corregir al delantero en sus ataques (Instagram)
La segunda story de Latorre fue más corta pero igual de precisa. Icardi la había llamado “Aruzza tikitita” en su mensaje, usando su apellido de soltera como forma de restarle peso. La panelista lo tomó y le dio vuelta: “Ahhhh y mi apellido de soltera es ARRUZA. JAJAJAJAJAJAJA”, escribió, señalando el error ortográfico del delantero y convirtiéndolo en el remate de su propia respuesta.
El lunes, según la propia Latorre, habría más. La panelista dejó abierta la promesa de una contestación más extensa para cuando termine el fin de semana, lo que significa que el cruce que arrancó el jueves pasado todavía no encontró su punto final.
