Fue invitado a la ceremonia de investidura de Donald Trump y convocado con regularidad a la Casa Blanca; le llevó al presidente norteamericano el trofeo de la Copa del Mundo y una réplica quedó acomodada sobre un mueble en el Salón Oval; inventó el controvertido Premio FIFA de la Paz -con ganador cantado- para agasajar al magnate en el sorteo del Mundial, en Washington; lo acompañó a una gira internacional por Medio Oriente, y la siguiente muestra pública de la alianza sería entregar en conjunto el trofeo de campeón en la gran final del 19 de julio en Nueva Jersey.
Todo eso, y más, rodea el estrecho vínculo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y Trump, quien hasta el momento -a excepción de algunas referencias esporádicas en discursos y redes sociales- se había mantenido al margen de los grandes flashes de la Copa del Mundo que tiene a Estados Unidos como el principal anfitrión. De hecho, hasta el momento no asistió a ningún partido del seleccionado local y envió a altos funcionarios de su administración.
Si Infantino apostaba sus fichas a que la gran aparición de Trump en la Copa del Mundo se produjera en la final en el estadio MetLife de Nueva Jersey, el presidente norteamericano se adelantó con un polémico llamado y una suerte de confesión en redes sociales que generó revuelo mundial, y que dejan expuesto el nivel de influencia que puede ejercer el magnate en el torno gracias a su “amistad” con el presidente de la FIFA.
Según revelaron The New York Times, The Wall Street Journal, The Washington Post, Fox News, la CNN y la agencia AP, que citaron fuentes con conocimiento del asunto, Trump llamó a Infantino la semana pasada para pedirle que la FIFA interviniera en la suspensión del goleador estadounidense Folarin Balogun -expulsado en la victoria ante Bosnia y Herzegovina- y pudiera participar de los octavos de final ante Bélgica. El deseo del magnate finalmente se cumplió.
“¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!”, escribió Trump en su red Truth Social, lo que no hizo más que avivar el primer gran escándalo del Mundial, en este caso de corte político.
La publicación del presidente alimentó las sospechas sobre el accionar de la FIFA -y su Comisión Disciplinaria– bajo una posible presión directa del propio Trump, un líder que ha hecho de los vínculos personalistas un sello de sus dos administraciones.
El hecho de que se revierta una sanción clave para un jugador de un país anfitrión de la Copa del Mundo generaría dudas y sospechas en cualquier situación, pero si se le suma el rol tras bambalinas de Trump y su estrecha relación con Infantino, la amplificación de la polémica podría escalar a niveles impensados.
“Trump llamó la semana pasada a Infantino para instarle a revisar la suspensión automática de un partido impuesta a Balogun. Le dijo que todo el mundo le comentaba que la decisión había sido errónea, y el presidente de la FIFA prometió examinar el caso”, señaló The Wall Street Journal.
“Más tarde, Infantino volvió a llamar al presidente norteamericano para comunicarle que la suspensión sería revocada y que Balogun podría jugar contra Bélgica el lunes, según una de las fuente consultadas”, añadió el influyente diario, que lo calificó como “la polémica más impactante de la Copa del Mundo”.
“La FIFA sorprendió al mundo del fútbol al permitir que Balogun juegue el lunes. El papel de Trump está bajo la lupa“, señaló la CNN, otro de los medios que reflejó calibre del escándalo.
“Resulta muy inusual que un jefe de Estado intervenga en un asunto disciplinario futbolístico ante el máximo dirigente de la FIFA, y la participación de Trump añade una notable dimensión política a una decisión que ya conllevaba enormes implicaciones competitivas para el equipo estadounidense», indicó, por su parte, The Washington Post
La decisión de la FIFA -con escasos precedentes a este nivel- desató un enorme revuelo en Washington en torno a la injerencia política, aunque a muchos no les sorprendió dado el llamado “bromance” entre Trump e Infantino.
“Estamos juntos todo el tiempo”, había bromeado hace dos semanas Infantino, convertido desde hace tiempo en un estrecho aliado del jefe de la Casa Blanca. “Estaremos juntos con el presidente disfrutando de la final y entregando el trofeo al ganador, por supuesto, juntos”, reveló en el programa Fox&Friends, de la cadena televisiva predilecta de Trump.
El año pasado, Trump había protagonizado un momento viral en la final del Mundial de Clubes, en el mismo estadio MetLife, cuando se quedó junto a los jugadores del Chelsea -el campeón, con el argentino Enzo Fernández como una de sus figuras- en el instante en que el capitán Reece James levantó el trofeo.
Segundos después de que empezaran las celebraciones, Infantino se acercó hacia donde estaba Trump para acompañarlo hasta el otro lado de la tarima, para que solo los integrantes del plantel del equipo londinense quedaran en primer plano.
La particular escena podría repetirse -o asemejarse- en la tarde del 19 de julio, luego de que termine la final de la Copa del Mundo, y si es que se mantiene el plan de Trump de entregar el trofeo.
Trump cumplía su primer mandato en 2018 cuando la candidatura conjunta de Estados Unidos, Canadá y México obtuvo la sede del Mundial 2026, y desde que regresó al poder -el 20 de enero del año pasado-estrechó los lazos con Infantino, quien incluso en el sorteo el 5 de diciembre pasado en Washington le entregó al magnate el Premio FIFA de la Paz.
En los últimos días había generado cierta sorpresa en Estados Unidos que Trump aún no se haya hecho presente en ningún evento vinculado a la Copa del Mundo desde que empezó, el 11 de junio.
“Estados Unidos está brillando en la Copa del Mundo, así que, ¿dónde está el presidente Trump?“, se preguntó el periodista Adam Crafton en un artículo en The Athletic, el sitio de deportes de The New York Times.
“Hablé con él [por Trump] un día o dos después de que Estados Unidos le ganara a Paraguay [en el debut]. Está muy entusiasmado. Entiende que este es un equipo excelente que tiene una oportunidad realmente especial acá“, señaló el director ejecutivo del task force de la Casa Blanca para el Mundial, Andrew Giuliani.
“A medida que avance el torneo y este equipo de Estados Unidos siga jugando como lo está haciendo, creo que seguiremos viendo a más y más miembros de la administración» republicana en los estadios, amplió Giuliani. Ahora, tras el “escándalo Balogun”, el interrogante de si Trump será uno de ellos es mayor que nunca./Guillermo Idiart
