La diputada nacional de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, cuestionó con dureza al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, luego del tradicional Te Deum por el Día de la Independencia celebrado en la Catedral Metropolitana. A través de sus redes sociales, la legisladora calificó al religioso de «peronista» y aseguró que sus discursos son «hipócritas y aburridos», en respuesta al mensaje que el prelado pronunció ante el presidente Javier Milei y otras autoridades nacionales.
El cruce se produjo luego de que García Cuerva dedicara buena parte de su homilía a reflexionar sobre la corrupción, la pobreza y la responsabilidad de la dirigencia política. En ese marco, sostuvo que «es cuestión de ser o no honestos y transparentes«, al tiempo que reclamó mayor compromiso con los sectores más vulnerables y pidió dejar de lado la indiferencia frente a quienes atraviesan situaciones de exclusión.
Las declaraciones del arzobispo motivaron una inmediata respuesta de Lilia Lemoine. En una publicación en su cuenta de X, afirmó: «Los discursos de Cuerva son hipócritas y aburridos«. Además, sostuvo que ocupa «un cargo tan importante para la fe de los católicos» pero que termina transmitiendo un mensaje «arrogante y vacío«. La diputada agregó que asistió a misa todas las semanas durante 13 años y que, tras escuchar varias de sus homilías, llegó a la conclusión de que «es peronista«.
«No representa los valores que me enseñaron en la Iglesia«, concluyó la legisladora libertaria, quien profundizó así las diferencias entre referentes del Gobierno nacional y sectores de la Iglesia Católica, que en reiteradas oportunidades expresaron reparos sobre el impacto social del ajuste económico impulsado por la administración de Javier Milei.
Durante el Te Deum, Jorge García Cuerva eligió como eje de su mensaje la parábola del Buen Samaritano y aclaró que su intención era aportar «a la reflexión de todos los actores de la sociedad argentina». En ese contexto, advirtió que a lo largo de la historia «los asaltantes también han recorrido los caminos» del país, robando sueños y oportunidades a los argentinos, y cuestionó a los dirigentes políticos por mantener discusiones alejadas de los problemas cotidianos de la población.
El arzobispo también puso el foco en la situación de los jubilados, los desempleados, las personas con discapacidad y los jóvenes afectados por el narcotráfico. Si bien reconoció que esas problemáticas no comenzaron con la actual gestión, remarcó que el Estado debe invertir en los sectores más débiles y defendió el concepto de justicia social, al citar al papa León XIV para señalar que una sociedad justa es aquella que permite que «ninguno se quede atrás«.
La ceremonia contó con la presencia del presidente Javier Milei, quien arribó a la Catedral Metropolitana minutos antes de las 11 y saludó cordialmente a García Cuerva y a los obispos presentes. También protagonizó un gesto de acercamiento con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, luego de un prolongado período de distanciamiento político.
En el cierre de su homilía, García Cuerva apeló a una referencia futbolística al citar una frase de Lionel Messi para llamar a la unidad de los argentinos. «El mérito es de este grupo, que está por encima de las individualidades«, recordó el arzobispo, al sostener que el trabajo conjunto es el camino para superar las dificultades que enfrenta el país.
