Tanto la oposición venezolana, representada en la Asamblea Nacional del 2015, como el régimen chavista de la presidente interina, Delcy Rodríguez, acordaron trabajar en conjunto con una hoja de ruta para impulsar la reinstitucionalización, las elecciones y la reconstrucción del país con la venia del gobierno de los Estados Unidos a partir del 1° de agosto.
El tema electoral es prioritario en la agenda de trabajo conjunto acordado por la oposición y el régimen de Delcy Rodríguez y no es excluyente en medio de la tragedia que vive Venezuela por el devastador terremoto que sacudió el país el pasado 24 de junio, como había pretendido su hermano Jorge Rodríguez.
Hay cuestiones sin embargo a observar. El anuncio de la hoja de ruta lo hizo la ex presidente de la Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera, amparada por Estados Unidos, quien lanzó un comunicado en el que deja claro que el trabajo conjunto con el régimen busca la reconstrucción institucional y el fortalecimiento del sistema electoral. Sucede menos de un mes después de que la Plataforma Unitaria, la mayor alianza opositora, se reuniera en Panamá y le encomendara a María Corina Machado encabezas las negociaciones con el chavista para una transición política. Esa misión, por encargo de Washington, es la que claramente está sumiendo esta otra mujer en reemplazo de Machado.
La médica Dinorah Figuera estuvo en mayo en Caracas reuniéndose con Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina y titular de la Asamblea Nacional de 2026, para establecer la mesa de trabajo técnico institucional, de cara a las tres fases de “estabilización, recuperación y transición”, después que el autócrata Nicolás Maduro fuera capturado por EE.UU.
Dos días después Figuera viajó a Washington y ahora se encuentra en su residencia de Valencia en España preparando su regreso a Caracas, que se ha visto interrumpido por el doble sismo que sacudió al país a fines de junio.
Sin embargo, publicó en su cuenta de X el comunicado oficial que dice así: «La Asamblea Nacional 2015 anuncia al país el inicio de una agenda de trabajo conjunta a partir del 1° de agosto concebida como una hoja de ruta para promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional, constituyéndose como el inicio de la construcción de una nueva etapa que dará paso a una Venezuela de progreso y libertades”.
Asegura que esta agenda tendrá como prioridad “el fortalecimiento de las instituciones democráticas, del sistema electoral y el restablecimiento de las garantías para la participación política”.
Figuera es una ex militante de una fuerza venezolana de izquierda, La Causa R. De ahí luego pasó al partido socialdemócrata de Henrique Capriles, Primero Justicia, que llegó a ser la fuerza mayoritaria del país. En 2010 fue electa diputada. Cinco años después, cuando la oposición en diciembre de 2015 logró una masiva victoria legislativa. Fueron justamente esas elecciones las que le otorgaron un papel especial en el proceso político. Figuera fue nombrada presidenta del Parlamento y posteriormente el régimen, que hizo todo tipo de maniobras contra ese Poder, acuso a Figuera de usurpación de funciones y traición a la patria. La dirigente había logrado salir del país antes de esas acusaciones y se exilió en España.
Es claro que EE.UU. la elige en principio en lugar de Corina Machado, que pese a su acercamiento total a la Casa Blanca, fue caracterizada por Donald Trump como una líder carente de peso en Venezuela.
Figuera explicó su gestión en término concretos en ese sentido: “Estoy asumiendo una invitación que e hizo el Departamento de Estado”
En la propuesta de democratización, señala que la emergencia provocada por los terremotos “ha puesto de manifiesto la importancia de actuar con unidad, responsabilidad y visión de futuro”.
Considera que la respuesta de Estados Unidos “ha reafirmado que Venezuela no está sola. La ayuda humanitaria, la recuperación y la reconstrucción forman parte de un mismo esfuerzo orientado al bienestar del pueblo venezolano”.
La propuesta de la hoja de ruta opositora ha tenido diversas reacciones. En primer lugar se ha priorizado el tema electoral, subiendo al segundo escalón en las tres fases esbozadas desde el 3 de enero. Ahora la nueva agenda de las tres fases es: “La estabilidad, la democracia y la recuperación nacional”, según reza en el primer párrafo del comunicado.
EE.UU. fue también muy claro en su desinterés por una salida democrática que según los críticos de la medida, es porque implicaría un giro político que reduciría el control que Trump pretende del país.
El canciller norteamericano, Marco Rubio, compartió en las redes el comunicado de Figuera con la hoja de ruta que cambia el orden original de las tres fases, aunque no hablan del tiempo de aplicación ni del cronograma electoral.
Hace un par de días Jorge Rodríguez, dijo en una rueda de prensa que “no tenía cabeza para pensar en elecciones”, es decir, que no era momento para hablar del proceso electoral que demanda la oposición debido a la tragedia del terremoto, pero cambió de repente de actitud para apoyar el comunicado de la oposición legislativa.
