Categorías
Noticias Sociedad

Caso Loan. Un pacto de silencio que parece inquebrantable sostiene el misterio

Nunca se podrá saber qué pasó con Loan Danilo Peña, el niño, de 5 años, desaparecido el 13 de junio de 2024 en el paraje El Algarrobal, cerca de la localidad de 9 de Julio, en Corrientes, si no se rompe el pacto de silencio que los siete principales acusados por la sustracción del menor mantienen desde hace más de dos años.

Ni las pruebas reunidas hasta el momento en el voluminoso expediente, ni los testigos que declararon en los dos meses de juicio oral aportaron pistas que permitan establecer cuál fue el destino del niño.

María Victoria Caillava, su pareja, el capitán de navío retirado Carlos Guido Pérez; Laudelina Peña, tía de Loan, su pareja, Antonio Bernardino Benítez; Mónica Carmen Millapi, su esposo, Daniel “Fierrito” Ramírez y el comisario de 9 de Julio, Walter Maciel, son los siete principales acusados por la supuesta sustracción del niño, de 5 años.

Todos excepto, Millapi, llegaron al juicio oral detenidos. La Justicia Federal les imputó el delito de sustracción de menores que, según el artículo 146 del Código Penal, “será reprimido con reclusión o prisión de 5 a 15 años, al que sustrajere a un menor, de 10 años, del cuidado de sus padres, tutor o persona encargada del niño y el que lo retuviere u ocultare”.

La única certeza que existe en más de dos años de búsqueda indica que el rastro del niño se perdió en el sendero que comunica la casa de Catalina, la abuela de Loan, y el árbol de naranjas al que el pequeño fue con otros menores, Laudelina; Millapi, amiga de la familia, y una de sus primas.

Dicha certeza se fundó, por ejemplo, en la declaración de la sargento de la sección K9 de la policía de correntina, quien, el 14 de junio de 2024 trabajó en la zona con el perro rastreador Kira.

“Yo presenté la huella de olor en el lugar donde desapareció el niño y no pudimos salir del lugar”, expresó la sargento.

Otro guía de perros rastreadores coincidió con el testimonio de su colega: “La zona cero comprendía tanto la casa de la abuela Catalina, como el árbol de naranjas, separados por unos 500 metros aproximadamente. El 14 de junio ingresé en el área de búsqueda con el primer binomio. El perro marcó interés en la zona del monte, pero en ningún momento tomó trayectoria de seguimiento. En la casa de la abuela marcó interés, pero no en un punto específico. El perro tomó interés en la zona del árbol y nunca salió de ahí”.

Esto significa que Loan fue tomado cautivo en ese lugar, denominado “zona cero” de búsqueda, donde lo subieron a un vehículo y sacaron del área. Si Loan se hubiera adentrado en el monte o en los pastizales, su huella de olor habría sido detectada por los perros rastreadores fuera de la “zona cero”

El resultado de los rastrillajes realizados con los perros, según consta en el informe reservado entregado a la jueza Cristina Elizabeth Pozzer Penzo, avaló la hipótesis que indicaría que Loan fue secuestrado el 13 de junio y presuntamente entregado a un grupo de personas que se lo llevó fuera de los límites del país.

“Lo hasta aquí expuesto reforzaría la posible hipótesis de una sustracción y ocultamiento de Loan Peña, ocurrida en la zona cero, cuando los niños que se encontraban junto con él, NJF, IF, MDR, JB y YN, afirmaron haberlo visto por última vez en el naranjal”, concluyeron los responsables de la pesquisa.

Saben los siete detenidos que el paso del tiempo los favorece. Conocen, algunos porque lo conversaron con sus defensores, otros porque lo aprendieron antes de ser apresados, que un acusado de un delito no puede estar preso más de dos años sin tener una sentencia firme en su contra, según lo estableció el Pacto de San José de Costa Rica, al que el Estado argentino adhirió en la reforma constitucional de 1994.

También saben los detenidos que no existen pruebas contundentes en el expediente. No obstante, tienen claro que los indicios los comprometen, debido a que fueron los últimos que estuvieron con Loan en el lugar que desapareció y a la hora en la que lo vieron por última vez.

Aunque durante la investigación y en varias declaraciones periodísticas sus dichos aparecieron confusos, Catalina, la abuela Loan, fue contundente al expresar en el juicio: “Caillava manejaba la camioneta”.

No es un dato menor. Al principio de la pesquisa se había dicho que fue el capitán de navío Carlos Guido Pérez, pareja de Caillava, quien conducía la camioneta Ford Ranger blanca cuando salieron de la casa de Catalina para regresar a 9 de Julio.

Pero, el testimonio de la abuela de Loan modificó el escenario. “Lo voy a llevar a este a ver el partido y vuelvo”, recordó Catalina que le dijo Caillava antes de abandonar su casa. Instantes antes, la abuela de Loan la tomó de un brazo a Caillava y le expresó: “Se perdió una criatura”.

A pesar que faltaba uno de los niños que se había dirigido al naranjal, Caillava abandonó el lugar con la excusa de que su esposo quería ver el partido entre Deportivo Riestra y River.

Cuando los investigadores secuestraron la camioneta Ford Ranger blanca y el Ford Ka de Caillava y Pérez, ambos vehículos fueron sometidos a peritajes odorológicos.

“Las tareas desarrolladas por el Equipo de Odorología forense del Ministerio de Seguridad provincial arrojaron que los canes realizaron marcas positivas respecto de los vehículos Ford Ka y Ford Ranger, extremos que podrían dar cuenta de la presencia del menor buscado en los automóviles de los imputados en cuestión, debido a que señalaron marcas positivas en muestras odoríferas extraídas de los asientos traseros”, se consignó en el expediente judicial.

Otro indicio que comprometería a la funcionaria y a su esposo con la desaparición del niño fue que, ante un llamado de Laudelina, en el que le dijo que el pequeño no aparecía. Caillava, aparentemente sin que se lo preguntaran, aclaró: “Mirá que mi marido se crió en la ciudad y él siempre cierra las puertas de la camioneta”.

A partir de la reconstrucción realizada por los investigadores, esa frase habría sido expresada a modo de justificación por la funcionaria para decir que Loan nunca pudo haber subido a la camioneta.

Ante las detenciones de los siete acusados, los técnicos de la Policía Federal se abocaron a analizar 23 teléfonos celulares de los que se pudo extraer información completa de veinte teléfonos, aunque, debido a que gran parte del contenido había sido borrado, los peritos concretaron una revisión parcial de dichos dispositivos.

Existe otro indicio que expone cómo era la relación entre Caillava, su esposo y el comisario Walter Maciel. El día que Loan desapareció, la exsecretaria de Producción del Municipio de 9 de Julio, llamó por teléfono al jefe policial a las 15.15. No pasó inadvertido para los investigadores que esa comunicación se concretó cuando María Noguera, madre de Loan, todavía no había radicado la denuncia por averiguación de paradero de su hijo.

Dicha denuncia fue radicada a las 16.15, casi dos horas después que Loan fue visto por última vez en la casa de su abuela, cuando regresaba después de haber ido a un árbol de naranjas. Esto significa que, en un período de una hora, entre que el niño desapareció y el momento en que la madre radicó la denuncia, la funcionaria dijo que fue a su casa, cuando, en realidad, se dirigió en dirección contraria.

Saben los acusados que estos indicios no alcanzarían para fundar una condena en su contra, por ese motivo apuestan a mantener el pacto de silencio con el objetivo de plantar las dudas sobre todos y cada uno de los elementos que los comprometen.

Laudelina, la tía de Loan, es la única imputada que no pueden controlar las defensas que conforman el bloque granítico de seis acusados. A ella le temen. Porque fue la única que habló. Si bien sembró una pista falsa que indicaba que el niño había atropellado por Pérez cuando salía de la casa de Catalina con su camioneta, se sabe que colocó el botín de Loan en medio del campo para que sea encontrado por los policías que lo buscaban y de esa forma desviar la investigación.

A partir de los actos realizados por la tía de Loan desde que el niño desapareció el 13 de junio de 2024, es que los otros seis imputados la miran con desconfianza.

Además de saber qué ocurrió con Loan, queda pendiente todavía quién ordenó a los acusados que se presentaron como integrantes de la Fundación Lucio Dupuy, llevar a un hotel a los niños que estaban con el menor de desaparecido para coaccionar sobre ellos con el objetivo que modificarán sus dichos sobre lo que vieron el día que Loan desapareció.