El Mundial 2026 no solo movilizó a millones de argentinos frente a la televisión, sino que también generó un fuerte movimiento en el consumo. Durante los días de partido de la Selección, crecieron las compras de alimentos, bebidas, comidas preparadas y productos vinculados al torneo, al mismo tiempo que aumentaron las operaciones digitales y los pagos con billeteras virtuales.
Distintos informes elaborados por plataformas de comercio y medios de pago detectaron un cambio en el comportamiento de los consumidores: las mayores operaciones se concentraron en las horas previas a cada encuentro, especialmente cuando los argentinos se preparaban para reunirse con familiares o amigos.
Los registros muestran que la previa de los partidos fue el momento clave. En algunos casos, las transacciones llegaron a crecer un 30% respecto del mejor registro anterior, mientras que en las horas previas al encuentro frente a Egipto las transferencias entre personas aumentaron un 32% y los pagos con QR en comercios crecieron un 62%.
El impacto se observó principalmente en los rubros vinculados a las reuniones. Durante el primer partido de Argentina, los snacks aumentaron sus ventas un 92%, la cerveza un 80%, los fiambres un 65%, las pizzas un 58% y los aperitivos un 35% respecto de una jornada habitual. También se registraron fuertes subas en bebidas, vinotecas, rotiserías y supermercados.
La especialista en economía familiar y consumo Celeste Sánchez explicó que los datos de las distintas plataformas muestran una misma tendencia y que el fenómeno alcanzó tanto a grandes empresas como a pequeños comerciantes y emprendedores.
«Los estudios coinciden entre sí, y eso es lo bueno, porque todos van dando información sobre diferentes rubros, pero todos coinciden en esto de que las ventas crecieron previas al partido», sostuvo.
Según Sánchez, el Mundial abrió una oportunidad comercial inesperada en un contexto económico complejo. «En un año con una economía tan caída como el que venimos teniendo, hubo una ventana de 40, 45 días, obviamente extendida por cuánto avanzó la selección, que favoreció tanto a los comercios como a las empresas grandes y a los emprendedores más pequeños», explicó.
La especialista señaló que el fenómeno también estuvo relacionado con una conducta muy característica de los argentinos: el esfuerzo por compartir los partidos pese a las restricciones económicas. «Uno ve los números generales de la economía y dice: ¿de dónde salía la plata para que esta gente consumiera y comprara una picada, una gaseosa o una cerveza? Pero es que hacemos lo posible o lo imposible para poder juntarnos», analizó.
En ese sentido, comparó el comportamiento con el consumo de las fiestas de fin de año. «Es más o menos lo mismo que pasa para las fiestas, cuando uno dice que los indicadores de consumo de diciembre están muy por encima del resto del año. En este caso fue algo parecido», indicó.
Otro elemento que pudo haber influido fue el cobro del medio aguinaldo, que coincidió con parte del desarrollo del Mundial y permitió que algunos hogares tuvieran un ingreso adicional para destinar a esos encuentros.
«Hubo una inyección de plata para una porción de la población que trabaja en blanco y cobra aguinaldo. Y ahí uno dice: lo pongo en esto, lo pongo en juntarme, lo pongo en cambiar el televisor, lo pongo en comprar una camiseta, dentro de lo que cada uno podía», explicó Sánchez.
El impacto no se limitó a los grandes comercios. También benefició a emprendimientos que adaptaron sus productos al clima mundialista. Desde artículos personalizados hasta indumentaria, mates, mantas y objetos con imágenes de la Selección, muchos pequeños productores encontraron una oportunidad para incrementar sus ventas.
«El patriotismo estuvo muy a flor de piel durante estos 45 días y a mucha gente le vino muy bien para convertir su producto en algo relacionado con el Mundial«, destacó la especialista.
De todos modos, Sánchez advirtió que todavía es temprano para determinar si este impulso tendrá continuidad en el consumo general. «Hay que esperar un par de meses para ver qué pasa, si quedó solamente en este consumo puntual o si sirvió para reactivar un poco y que esa plata siga pasando por diferentes manos», señaló.
Por ahora, el efecto Mundial dejó una postal particular: en medio de un escenario de retracción del consumo, la pasión por la Selección generó una excepción que movilizó comercios, emprendedores y consumidores, con un impacto que habrá que evaluar con el paso de los meses.
