Queda una semana de receso invernal en el Congreso y con Karina Milei a la cabeza, el oficialismo se prepara para reunir los votos y avanzar con la reforma política. En la Casa Rosada ya delinearon la estrategia para sumar el acompañamiento de 14 gobernadores: imaginan una negociación en tres etapas. ¿Cuáles son las monedas de cambio?
En el gobierno de La Libertad Avanza están confiados en que algo, con las PASO, va a pasar. Falta más de un año para las elecciones presidenciales. Pero, mientras Javier Milei tiene su atención puesta en las reformas económicas que se debatirán en el Congreso, el ala de Karina Milei trabaja en la reelección del libertario.
En este sentido, el oficialismo está confiado en que cuentan con 13 gobernadores más el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri. Ahora bien, reconocen que si bien las intenciones de la hermana del Presidente son eliminar las PASO, tal cual lo establece el proyecto enviado al Senado, es un objetivo difícil de alcanzar. Entre los mandatarios provinciales, incluso entre los más cercanos a la Casa Rosada, hay matices.
Por eso, mientras de máxima apuntan a eliminar las Primarias, de mínima aspiran a que las primarias sean optativas –tanto para los candidatos como para el electorado. La opción intermedia es repetir lo sucedido en las elecciones del 2025, suspender las primarias.
Las motivaciones del partido violeta para suprimir esa instancia abundan. Está claro que la principal, y el propio oficialismo lo dice por lo bajo sin pruritos, es “dispersar a la izquierda”. A mayor número de candidatos, el panorama se vuelve más auspicioso para los Milei. En otras palabras, “divide y reinarás”. Imaginan un escenario similar al de 2003, cuando hubo un sinnúmero de candidatos, aunque a Carlos Menem no le alcanzó para ganar en primera vuelta. Para eso, de mínima, el candidato requiere ganar por 40 puntos y que el segundo se ubique a más de 10 puntos de distancia.
Pero la eliminación de las primarias también alimenta al relato libertario. Por un lado, fue una de las promesas de campaña de Milei –aún cuando él llegó con el actual sistema en pie. El argumento que dan es que la ciudadanía no debe financiar, con sus impuestos, “los problemas de la política”. Este punto va de la mano con el segundo slogan libertario: “no hay plata”. Suspender las primarias le representa un ahorro significativo (en la óptica libertaria) para las arcas del Estado. Si bien las cifras cambian de acuerdo al interlocutor, hablan de cerca de U$S 250.000.
Por último, observan –focus group mediante– que los argentinos “no quieren ir a votar”. Con tantas instancias en un mismo año (hay que tener en cuenta que el grueso de los mandatarios desdoblarán los comicios provinciales), la desmotivación se podría traducir en menor participación en las urnas. Y esto podría traducirse en menos votos para LLA y beneficiar a otras fuerzas políticas que cuentan con un electorado más movilizado.
La percepción en las filas libertarias es que hay un ánimo reeleccionista. De los 14 gobernadores que la Casa Rosada cuenta que acompañarán, a través de sus diputados y senadores, la modificación de las PASO, apenas uno no puede ir por su reelección: Alfredo Cornejo. En Mendoza no existe la reelección.
La lectura que hacen en el partido violeta es sencilla: los gobernadores aguardan a que sea Milei quien siga haciendo el ajuste. Así, el libertario le allanaría el terreno al presidente que asuma en 2031. Pero con una lectura extra: el propio oficialismo reconoce que las inversiones fuertes promovidas por políticas como el RIGI recién llegarían en 2030. De nuevo: sería el próximo presidente el que se beneficiaría de las políticas mileístas.
Con esta lectura, el oficialismo empieza a delinear la estrategia para reunir los votos en el Senado primero y en Diputados después. La empresa está a cargo de Diego Santilli, jefe de Gabinete, y principal nexo con los mandatarios provinciales. Y de Patricia Bullrich, jefa de bloque oficialista en el Senado.
Las negociaciones entre la Casa Rosada y los gobernadores se desplegarán en tres etapas. La primera moneda de cambio serán recursos y obras. El oficialismo, desde que arribó a la Casa Rosada, usa a su favor la necesidad que tienen los mandatarios provinciales. La reforma política, está claro, no será la excepción. Canjearán votos por plata, que los gobernadores aprovecharán en año electoral, para ir por su reelección.
La segunda instancia de negociación girará en torno a la “plataforma”, dicen en las filas libertarias. En este sentido, aluden a si se implementan o no las listas colectoras en la Boleta Única de Papel, para que más de una lista de candidatos de diputados o senadores se pueda colgar del mismo candidato a presidente.
Y por último, la tercera carta de negociación con los gobernadores será la discusión por los candidatos, que terminará de concretarse el año que viene. Acá, los gobernadores deberán tener algo de fe. Aunque, aclaran en el oficialismo, habrá diferencias en torno al 2025, cuando el oficialismo apostó al “purismo” en todos los distritos.
“Teníamos que juntar diputados y senadores propios para sostener los vetos presidenciales”, explican fuentes libertarias. Vale recordar que, ante un veto presidencial, si el Congreso decide insistir, alcanza con un tercio para blindarlo. Esa misma proporción se requiere para bloquear un juicio político que puede derivar en la remoción del presidente.
El año que viene, el objetivo de LLA será bien distinto al del 2025: no aspiran a hacerse fuertes en el Congreso (ya lo están), sino que Milei reelija. Es decir, hay más chances de que los violetas sellen acuerdos con fuerzas provinciales, en lugar de “plantarles candidatos”.
Como sea, se viene un «agosto movido» en el Congreso y en la Casa Rosada, para que antes de fin de año, la hermana del presidente tenga resuelta la manera de allanarle su camino a la reelección.
