La llegada de Javier Milei al poder, al grito de «la casta tiene miedo», supuso el fracaso de la política tradicional y la coronación de un candidato que se vendía a sí mismo como un auténtico outsider. Desde el discurso, pero también desde el look y los modos.
Lo curioso es que de cara a las elecciones 2027, con el Presidente ya lanzado por un bis, un sector de la sociedad reclama otro outsider para combatirlo. Pero las opciones testeadas hasta el momento en la opinión pública no prenden.
Algunos datos de contexto para entender el momento. Tras tocar su pico de popularidad en los sondeos a fin de año, Milei y su Gobierno empezaron a caer sin parar entre enero y abril, básicamente por el rebote de la inflación y el escándalo Adorni. Desde entonces, el oficialismo navega en una estabilidad inestable: un mes sube, otro mes baja, sin olas grandes.
Esa foto ubica hoy a Milei con un núcleo de 30% a 35% de apoyo/buena imagen/intención de voto a favor, contra un 55% a 60% de rechazo/mala imagen/intención de voto en contra. Números que lo dejan cerca de ganar en primera vuelta, pero también de perder en un balotaje.
No hace falta indagar demasiado para entender que el 30/35% a favor acepta una figura disruptiva como el Presidente. Más llamativo resulta que parte del 55%/60% que no lo quiere reclame otro outsider como rival.
Esta demanda que detectaron las encuestas hace tiempo aceleró una serie de amagues de lanzamiento de figuras de afuera de la política. Uno de los casos más comentados fue el de Dante Gebel, el pastor infuencer, cercano a Mario Pergolini, siempre rodeado de famosos en el programa que emite desde Estados Unidos.
«PresiDante World Tour» se llamó la gira que encaró para el público masivo, en presentaciones que mezclaban un stand up motivacional con la idea tácita de pegar el salto a la política.
Pero nunca despegó en los sondeos. Un estudio lo ubica con un nivel de desconocimiento aún alto a nivel nacional (43,2%) y con un balance negativo entre los que sí lo ubican: 16,8% a favor y 40% en contra. Quizá porque rápidamente se vieron los hilos de sindicalistas, exlibertarios y peronistas detrás de sus movimientos, o porque aquí aún no prende su look ochentoso.
El mismo trabajo evaluó a otros dos outsiders que coquetean en privado con la idea de presentarse en la elección (o al menos dejan correr la versión). El banquero Jorge Brito (expresidente de River) y el empresario de medios Daniel Hadad. Les fue un poco mejor que a Gebel. Un poco: Brito tuvo + 17,6% y – 34%, con 48,4% de «no lo conozco»; y Hadad, + 20,6% y – 41,6%, con 37,8% de desconocimiento.
Otro relevamiento, también nacional y divulgado hace unos días, preguntó: «¿Cuál de las siguientes figuras públicas le gustaría que sea candidato a presidente en las próximas elecciones?». Se repetían Hadad y Brito, y se sumaban Marcos Galperín (Mercado Libre), Horacio Marín (YPF) y Carlos Melconian (economista). Ganó «ninguno» con 68%. El menos malo fue Galperín, con 12,1%
Improbable que lo enfrente a Milei: apoya su política económica y se mudó a Uruguay. Brito, en cambio, hizo algunas consultas previas, lo tienta un sector del círculo rojo, pero «no es candidato», según aclaran en su entorno. «¿Y Daniel cómo viene?», le preguntó a Clarín días atrás un conocidísimo personaje de la TV. Hablaba de Hadad. «Sé que lo llaman y eso, pero no va a ser», cerró.
