Categorías
Economía Noticias

El gasto volvió a caer y julio vuelve al superávit fiscal

La recuperación de la recaudación en el séptimo mes del año le dio un respiro al Gobierno, que de todas formas presionó nuevamente en la baja del gasto para recuperar el sendero del superávit fiscal. La dinámica de los gastos indexados, la suba del precio internacional de la energía y la deuda flotante de cada mes presionan sobre el resto de las partidas.

Así, para revertir el déficit registrado en junio, el Gobierno aplicó en julio un ajuste del gasto efectivamente pagado del 2,5%, lo que permitió la vuelta del superávit.

La recaudación de julio se recuperó gracias a la liquidación de Ganancias para personas, que ayudó a compensar la baja sostenida de otros tributos, como IVA, aportes y contribuciones a la seguridad social o retenciones.

El gasto pagado durante el mes se contrajo 2,5% mientras que en lo que va del año acumula un ajuste de 3,1%, estimó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). La baja más marcada fue en “otros gastos”, que se contrajo 99,7%. Así, la división destinó $ 8 millones al pago de impuestos, tasas, juicios o indemnizaciones contra el Estado. La siguiente mayor caída fue la de las transferencias al exterior (-96,9% interanual real), y demandaron $ 1086 millones.

Sin embargo, en términos de relevancia, los mayores recortes se observaron en las transferencias a provincias y municipios (-68,6%), segmento que en el mes demandó $ 98.611 millones, mientras que en el año suman una caída real del 62,8%.

El gasto en bienes de consumo también tuvo uno de los mayores recortes. La división que incluye el pago de los bienes que hacen al funcionamiento de los entre estatales tuvo una caída interanual real del 34,8% y demandó $ 93.954 millones.

Los fondos destinados al pago de personal se contrajeron 0,8% en términos interanuales y el destinado al pago de asistencias sociales y asignaciones familiares tuvo una caída del 14,3%. El gasto en jubilaciones, que ajusta de manera automática por inflación de dos meses atrás, tuvo un aumento del 8,4% interanual gracias al sostenimiento de la desaceleración del índice de precios.

El Gobierno comenzó a darle cumplimiento a la orden de la Corte Suprema de pagar la Ley de Financiamiento Universitario, principalmente lo vinculado a actualización de salarios. Es por ello que las transferencias a universidades nacionales en julio crecieron 8,3%. Sin embargo, en el acumulado del año el gasto pagado se contrajo 3,8%.

En el sentido contrario, la suba más pronunciada la tuvo la división “incremento de activos financieros”, que subió un 50% en el mes, explicado por compras de acciones, aportes de capital a empresas privadas o públicas, préstamos de corto plazo a organizaciones del sector privado o a la administración central, compras de títulos o inversiones financieras, entre otros. Este segmento demandó un gasto de $ 236 millones en el mes, mientras que en el año insumió $ 125.337 millones, un aumento del 104,7% interanual.

El segmento “Otras transferencias al sector privado” también tuvo una suba del 20,2% interanual en junio. En este segmento, se mantuvo la presión ejercida por el mayor gasto en subsidios, en particular los energéticos, que aumentaron a raíz de la suba del precio internacional de los combustibles. Si bien el salto es significativamente menor al registrado en junio (253% real interanual), los fondos destinados son incluso superiores a los del mes pasado: en julio los subsidios demandaron $ 850.351 millones, mientras que en junio había ascendido a $ 610.355 millones.

Desde IARAF agregaron que “de siete meses transcurridos en el año, en cuatro meses hubo una baja real interanual del gasto primario pagado, siendo la mayor la registrada en el mes de febrero. En julio, luego de dos meses de aumento real interanual, el gasto pagado volvió a registrar una caída”. Desde febrero comenzó a desacelerar la velocidad de recorte del gasto.

En el acumulado, 11 de las 15 divisiones del gasto tuvieron caídas reales interanuales. Las mayores fueron en otros gastos, provincias y municipios y bienes de uso.

Además, julio se vio sobrecargado por la necesidad de saldar deudas que el Estado había plasmado durante el mes previo, a través del aumento de la deuda flotante.

En junio el Gobierno registró su primer déficit fuera de diciembre, que demandan habitualmente mayor gasto. El resultado fue negativo incluso a pesar del fuerte aumento de la deuda flotante en ese mes, esto es los gastos no pagados con proveedores del Estado.

El sexto mes del año marcó un salto de la deuda flotante, que alcanzó los $ 3,6 billones, más del doble de lo registrado en mayo ($ 1,4 billones). “La deuda flotante trepó al 7,3% del gasto devengado en el primer semestre, equivalente a 0,5% del PBI”, explicaron desde LCG.

La contracción del gasto en julio se dio incluso a pesar de que el Tesoro debía saldar al menos parte de la deuda que se había incrementado durante el mes anterior. De hecho, la deuda en el séptimo mes del año se ubicó por debajo del promedio de los últimos 3 años y alcanzó el 2,4% del crédito devengado en los primeros 7 meses del año, estimó LCG, lo que equivale al 0,2% del PBI.