Este jueves la intendenta de la Capital Rossana Chahla, va a inaugurar el ex Mercado Sarmiento, a pasos de Plazoleta Mitre. Un centro de abastecimiento que tendrá un fuerte impacto en toda esa zona.
Será ese acontecimiento el elegido para confirmar públicamente su futuro político, que se mantiene en una incógnita desde el mismo momento en que ella durante la conferencia de prensa luego que el gobernador Osvaldo Jaldo firmara el decreto de convocatoria a elecciones en 2027, dijo que no lo tenía decidido.
Fue una buena técnica la utilizada, al generar suspenso y transformarse en el centro de todas la miradas y las expectativas. La noticia fue paralela a la confirmación de la fecha de elecciones para el 9 de mayo del año que viene. Al decir que no estaba decidida sobre qué iba hacer con su futuro generó un acontecimiento dentro de otro, que tenía un sentido totalmente diferente. Sin esas declaraciones hubiese pasado desapercibida su presencia. Si confirmaba en ese momento que buscaría la reelección, todo hubiese sido normal, nada diferente. Algo obvio.
Quienes la rodean y pertenecen a su círculo íntimo y sus colaboradores están seguros que ella volverá a ser candidata a intendenta en 2027. Hay varios motivos, el primero porque nadie se baja en la primera gestión teniendo las posibilidades de ser reelecta. Segundo, porque en la política encontró una dimensión personal que no la conocía, aunque se la podía haber imaginado en algún momento. Tiene condiciones para liderar y le gusta, la entusiasma y le genera pasión. Tercero, porque se proyecta en el tiempo y se da cuenta que luego de Jaldo el peronismo tiene que tener una candidata taquillera o un candidato que asegure el triunfo en la provincia, y ella, con egoísmo o no, se ve como la persona indicada. Sabe que antes deberá soportar internas, desprecios y boicot desde dentro del peronismo porque hay sectores o dirigentes que no la sienten propia. Pero es una cuestión de tiempo, después del experimento cósmico de Alperovich el peronismo puede sentir suyo cualquier candidato o candidata que le asegure el ejercicio del poder, antes que nada.
Las razones de su demora no se conocen, se suponen. Pero hay tantas interpretaciones que algunas pueden tener algo de verdad pero solo un selecto grupo de personas conocen la intimidad de esa jugada política.
En el municipio se trabaja como si nada hubiese ocurrido. Sigue la gestión y los objetivos se mantienen vigentes. Nadie se relajó pensando que todo se acaba en 2027. Al contrario crece el entusiasmo por el solo motivo que se tiene la seguridad que Chahla va por la reelección. En cuestión de horas esto quedará públicamente claro.
El peronismo tiene una dependencia de Chahla y ella lo necesita para poder seguir en el poder. Son íntimamente dependientes. Las próximas elecciones son un desafío si se tiene en cuenta que La Libertad Avanza (LLA) hizo una buena elección en 2025 y que no dejó de construir política en la provincia. Hay que tener en cuenta que el electorado de la Capital es un electorado algo adverso al peronismo y que Milei podría venir a a poyar la campaña de los libertarios.

Hay peronistas que se sienten algo incómodos con la gestión de Chahla en Capital porque no sienten que se identifique con el partido de Perón. Alperovich tampoco tenía una identidad peronista pero aseguraba el triunfo. Estuvo 12 años en el poder sin saber qué era eso de las 20 verdades peronistas y sin saberse la letra de la marcha peronista. Son detalles, lo importante es estar en el ejercicio del poder y no en el llano. Y eso el peronismo lo tiene internalizado a fuego.
En horas la política provincial se verá conmovida porque el anuncio de Chahla tendrá repercusión dentro y fuera del peronismo.
