Mañana se reinaugura el Mercado Sarmiento sobre la avenida homónima, próximo a la Estación Mitre. Es un lugar emblemático que cerró en 1990. Reabrir significa que se incorpora a la vida urbana como centro de abastecimiento por excelencia, de actividad diaria y como espacio cultural y social.
Los trabajos que llevó a cabo el municipio capitalino fue de conservación patrimonial, reutilización adaptativa y actualización técnica y funcional.
La directora de Planificación Urbanística, Guadalupe Rearte, estuvo a cargo del proyecto de reactivación funcional. Según explicó se implementó la estrategia de “intervención legible”, respetando la idea original pero incorporando nuevos usos.
El edificio presentaba un deterioro generalizado según el diagnóstico inicial, esto se debió al prolongado tiempo de abandono desde el cierre de su actividad comercial en 1990.
Al Mercado se le realizaron intervenciones parciales de restauración de fachadas y adaptaciones administrativas, pero resultaron insuficientes para una recuperación integral del inmueble. Esto ocurrió en 2004. El proyecto quedó detenido.
En esta oportunidad se intervino el espacio con limpiezas, demoliciones y excavaciones, y además se trabajó en el refuerzo de las estructuras originales y la ampliación de sectores. Se renovaron todas las instalaciones sanitarias, pluviales y eléctricas, adaptándolas a los nuevos programas comerciales y gastronómicos. En la cubierta del edificio se renovaron chapas deterioradas y se incorporaron nuevas fijaciones. En su interior, en tanto, se buscó mantener un lenguaje industrial contemporáneo. También se establecieron módulos comerciales de estructura metálica y se construyó un bar con entrepiso, según información del proyecto original.
Mañana reabrirá sus puertas para los vecinos y visitantes que quieran concurrir. Se rescata la memoria social y un espacio donde la comunidad realiza sus compras diariamente, socializa y se encuentra con un lugar para disfrutarlo y sentirlo propio. Las ciudades con mercados son un ejemplo de como la vida cotidiana mantiene espacios que están relacionados con la esencia misma de la vida en sociedad.
