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Caputo: «Argentina fue arrasada»

El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró este miércoles que la Argentina necesita «reconstruir» su economía y defendió las medidas adoptadas por el Gobierno de Javier Milei para corregir los desequilibrios y sentar las bases de un crecimiento sostenido.

«Argentina fue arrasada, necesitamos reconstruir la economía», afirmó durante su exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde participó del denominado Ciclo de Coyuntura.

«Estamos arreglando la situación económica y sentando las bases del cambio para que sea sostenido en el largo plazo», agregó el funcionario, quien fue recibido por autoridades de la entidad y saludó especialmente al ministro de Economía y Gestión Pública de Córdoba, Guillermo Acosta.

Caputo sostuvo que los resultados de las transformaciones económicas estructurales no siempre son inmediatos y puso como ejemplo el proceso atravesado por Chile. «El programa económico de Chile tuvo efecto 20 años después de su lanzamiento», señaló.

También reivindicó el desarrollo de sectores como la minería y la energía, al considerar que su expansión puede generar beneficios para el conjunto de la actividad productiva.

«Que le esté yendo bien a la minería es algo complementario y positivo para el resto de la economía», afirmó. En ese sentido, aseguró que el Gobierno «dejó de castigar a la minería y a la energía para que produzcan».

Durante su exposición, Caputo puso el foco en el temor de una parte de la sociedad a que el país vuelva a atravesar crisis como las ocurridas durante las últimas décadas.El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró este miércoles que la Argentina necesita «reconstruir» su economía y defendió las medidas adoptadas por el Gobierno de Javier Milei para corregir los desequilibrios y sentar las bases de un crecimiento sostenido.

«Argentina fue arrasada, necesitamos reconstruir la economía», afirmó durante su exposición en la Bolsa de Comercio de Córdoba, donde participó del denominado Ciclo de Coyuntura.

«Estamos arreglando la situación económica y sentando las bases del cambio para que sea sostenido en el largo plazo», agregó el funcionario, quien fue recibido por autoridades de la entidad y saludó especialmente al ministro de Economía y Gestión Pública de Córdoba, Guillermo Acosta.

Caputo sostuvo que los resultados de las transformaciones económicas estructurales no siempre son inmediatos y puso como ejemplo el proceso atravesado por Chile. «El programa económico de Chile tuvo efecto 20 años después de su lanzamiento», señaló.

También reivindicó el desarrollo de sectores como la minería y la energía, al considerar que su expansión puede generar beneficios para el conjunto de la actividad productiva.

Durante su exposición, Caputo puso el foco en el temor de una parte de la sociedad a que el país vuelva a atravesar crisis como las ocurridas durante las últimas décadas.

«Argentina nunca evitó una crisis. Siempre que tuvo una situación económica complicada cayó en crisis», sostuvo. Según explicó, esa desconfianza no responde a una característica propia de los argentinos, sino a las experiencias provocadas por diferentes decisiones políticas.

El ministro repasó episodios como la hiperinflación de 1989, el Plan Bonex, la convertibilidad, las cuasimonedas, el corralito, el default y las expropiaciones. A su entender, esas crisis tuvieron como denominador común el incumplimiento de contratos y los ataques contra la propiedad privada.

Al referirse al Plan Bonex, recordó que numerosos ahorristas recibieron títulos a diez años a cambio de sus depósitos. «Habías perdido el 75% de tus ahorros de un día para el otro», afirmó.

También mencionó el corralito de 2001. «La gente no podía disponer de su plata. No sé si somos conscientes de la agresividad de eso», expresó.

Para Caputo, las consecuencias de aquellas medidas todavía están presentes. «El corralito pasó hace 25 años y la gente todavía tiene miedo», señaló. Como ejemplo, indicó que muchos argentinos prefieren conservar sus dólares fuera del sistema financiero, aun cuando eso les genere pérdidas.

«No es que el argentino nace con un gen de temor hacia nuestra moneda, nuestras instituciones o nuestra política. Es que la política le inculcó ese temor», manifestó.

Caputo aseguró que la principal diferencia del actual programa económico reside en la decisión del presidente Javier Milei de resolver los problemas estructurales sin recurrir a las herramientas utilizadas en crisis anteriores.

«El cambio fundamental esta vez ha sido la decisión política de atacar el problema de raíz, de no atropellar la propiedad privada, de no violar la santidad de los contratos y de no llevarse puestas las instituciones», afirmó.

«Eso en Argentina no pasó antes. Es una novedad», completó.

Caputo señaló que el Gobierno trabaja para reducir el riesgo país, ya que una baja permitiría que provincias como Neuquén accedan a financiamiento sin comprometer sus regalías, con un ahorro significativo. «Bajar el riesgo país les sirve a las provincias y a las empresas», afirmó. 

Además, vinculó ese indicador con la llegada de capitales: «Si las inversiones no vienen, no hay dólares». 

Según explicó, aunque sus efectos no siempre sean percibidos de manera directa, una reducción termina beneficiando indirectamente a toda la sociedad.

«Creo que, por primera vez, el futuro está en manos de la gente, de los argentinos, y no de políticos que creen que pueden hacer lo que se les canta», concluyó el ministro de Economía, antes de dialogar con Manuel Tagle, titular de la Bolsa de Comercio de Córdoba.

Antes de la presentación del ministro, el presidente de la Fundación Ecosur, Guido Sandleris, advirtió sobre una caída de la confianza en el Gobierno y un deterioro de las expectativas de los consumidores, pese a la mejora de diferentes indicadores macroeconómicos.

Sandleris explicó que el retroceso está asociado principalmente con el aumento del desempleo y la percepción social sobre la situación económica. «El Gobierno está enfrentando cierto desencanto o preocupación por parte de la sociedad», afirmó.

Sin embargo, destacó la recuperación de la actividad y la posibilidad de que la Argentina complete varios años consecutivos de crecimiento. Ecosur proyecta para 2026 una expansión económica del 2,3%.

El economista anticipó, además, que la inflación de julio mostrará una aceleración respecto de los registros anteriores y advirtió sobre el crecimiento de la mora en préstamos personales y otras líneas vinculadas con el consumo.

De cara a los próximos meses, consideró necesario preservar los equilibrios macroeconómicos, evitar un rebote inflacionario y acelerar la actividad y los proyectos de infraestructura con participación privada.

«Argentina nunca evitó una crisis. Siempre que tuvo una situación económica complicada cayó en crisis», sostuvo. Según explicó, esa desconfianza no responde a una característica propia de los argentinos, sino a las experiencias provocadas por diferentes decisiones políticas.

El ministro repasó episodios como la hiperinflación de 1989, el Plan Bonex, la convertibilidad, las cuasimonedas, el corralito, el default y las expropiaciones. A su entender, esas crisis tuvieron como denominador común el incumplimiento de contratos y los ataques contra la propiedad privada.

Al referirse al Plan Bonex, recordó que numerosos ahorristas recibieron títulos a diez años a cambio de sus depósitos. «Habías perdido el 75% de tus ahorros de un día para el otro», afirmó.

También mencionó el corralito de 2001. «La gente no podía disponer de su plata. No sé si somos conscientes de la agresividad de eso», expresó.

Para Caputo, las consecuencias de aquellas medidas todavía están presentes. «El corralito pasó hace 25 años y la gente todavía tiene miedo», señaló. Como ejemplo, indicó que muchos argentinos prefieren conservar sus dólares fuera del sistema financiero, aun cuando eso les genere pérdidas.

«No es que el argentino nace con un gen de temor hacia nuestra moneda, nuestras instituciones o nuestra política. Es que la política le inculcó ese temor», manifestó.

Caputo aseguró que la principal diferencia del actual programa económico reside en la decisión del presidente Javier Milei de resolver los problemas estructurales sin recurrir a las herramientas utilizadas en crisis anteriores.

«El cambio fundamental esta vez ha sido la decisión política de atacar el problema de raíz, de no atropellar la propiedad privada, de no violar la santidad de los contratos y de no llevarse puestas las instituciones», afirmó.

«Eso en Argentina no pasó antes. Es una novedad», completó.

Caputo señaló que el Gobierno trabaja para reducir el riesgo país, ya que una baja permitiría que provincias como Neuquén accedan a financiamiento sin comprometer sus regalías, con un ahorro significativo. «Bajar el riesgo país les sirve a las provincias y a las empresas», afirmó. 

Además, vinculó ese indicador con la llegada de capitales: «Si las inversiones no vienen, no hay dólares». 

Según explicó, aunque sus efectos no siempre sean percibidos de manera directa, una reducción termina beneficiando indirectamente a toda la sociedad.

«Creo que, por primera vez, el futuro está en manos de la gente, de los argentinos, y no de políticos que creen que pueden hacer lo que se les canta», concluyó el ministro de Economía, antes de dialogar con Manuel Tagle, titular de la Bolsa de Comercio de Córdoba.

Antes de la presentación del ministro, el presidente de la Fundación Ecosur, Guido Sandleris, advirtió sobre una caída de la confianza en el Gobierno y un deterioro de las expectativas de los consumidores, pese a la mejora de diferentes indicadores macroeconómicos.

Sandleris explicó que el retroceso está asociado principalmente con el aumento del desempleo y la percepción social sobre la situación económica. «El Gobierno está enfrentando cierto desencanto o preocupación por parte de la sociedad», afirmó.

Sin embargo, destacó la recuperación de la actividad y la posibilidad de que la Argentina complete varios años consecutivos de crecimiento. Ecosur proyecta para 2026 una expansión económica del 2,3%.

El economista anticipó, además, que la inflación de julio mostrará una aceleración respecto de los registros anteriores y advirtió sobre el crecimiento de la mora en préstamos personales y otras líneas vinculadas con el consumo.

De cara a los próximos meses, consideró necesario preservar los equilibrios macroeconómicos, evitar un rebote inflacionario y acelerar la actividad y los proyectos de infraestructura con participación privada.