Walter Verón, de 56 años, fue detenido este jueves por la mañana en Villa Devoto, acusado de asesinar a su esposa y luego intentar quitarse la vida. La víctima, Romina Calvo, de 40 años, fue encontrada sin vida en la vivienda familiar de la calle Pedro Morán al 5200, donde habría recibido alrededor de 40 cortes y puñaladas.
El hecho fue descubierto luego de un llamado al servicio de emergencias realizado por uno de los hijos de la pareja, un joven de 21 años. Según relató, se encontraba durmiendo cuando su hermana, de apenas 8 años, lo despertó para advertirle lo que había ocurrido. Personal del SAME y de la Policía acudieron rápidamente al domicilio y los médicos constataron la muerte de Romina Calvo.
El principal acusado fue identificado como Walter Humberto Verón, quien se habría retirado de la vivienda después del ataque. Ante esta situación, los efectivos desplegaron un operativo cerrojo y lograron localizarlo a unos 200 metros del lugar.
Verón presentaba una herida cortante en el cuello y fue trasladado al Hospital Vélez Sarsfield, donde permanece internado en grave estado.
En la escena del crimen, los investigadores secuestraron un cuchillo de carnicero, que será sometido a peritajes y que, según las primeras hipótesis, habría sido utilizado tanto para atacar a la víctima como para el posterior intento de suicidio.
La causa quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 62, a cargo de Darío Bonanno, Secretaría 89 de Juan Pablo Petrecca, y fue caratulada como femicidio y tentativa de suicidio. Los hijos de la víctima reciben asistencia psicológica.
Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue una carta encontrada en la habitación matrimonial. En el escrito, Verón intentó explicar los motivos de su accionar y expresó un fuerte resentimiento hacia su esposa.
“No la aguanto más”, fue una de las frases que dejó asentadas.
En el texto también hizo referencia a problemas económicos, deudas y a los vínculos que Romina mantenía con otras personas. “Estoy muy cansado de toda esta injusticia que estoy pasando”, escribió al comienzo.
Además, manifestó su malestar por los supuestos contactos de su esposa y cuestionó su relación laboral con Verónica Asad, conocida como Pitty La Numeróloga.
Según consta en la carta, Verón también hizo referencia a inversiones y propiedades en Devoto, además de reclamar que no habría recibido dinero de determinadas operaciones y mencionar deudas que, según su versión, había generado su esposa.
El escrito termina con un mensaje dirigido a sus hijos: “Lo lamento, los amo. Hasta siempre”.
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el acusado no registraba denuncias previas por violencia de género. Por eso, los investigadores continúan trabajando para reconstruir la dinámica familiar y determinar qué ocurrió antes del crimen.
Otro de los elementos encontrados en la vivienda fue un altar con imágenes de Romina Calvo y Verónica Asad, según trascendió durante la investigación.
Tras conocerse el crimen, Asad habló con los medios y explicó que había tenido un vínculo laboral con la víctima. Según relató, Calvo había adquirido una franquicia vinculada a su emprendimiento y posteriormente comenzó a desempeñarse en distintas funciones.
En declaraciones a Todo Noticias (TN), Asad contó que conoció a Romina cuando esta se acercó con la intención de adquirir una franquicia. Sin embargo, señaló que su situación crediticia era negativa, por lo que decidió ofrecerle otras tareas dentro del emprendimiento.
La describió como una mujer “talentosa”, ordenada y disciplinada, y recordó que llegó a hacerse cargo de un comercio ubicado en Caballito.
También señaló que Romina concurría junto a uno de sus hijos a cursos de numerología y sostuvo que, durante el tiempo que la conoció, la familia mantenía un perfil bajo.
“Me dijo que su marido la apoyaba en todo”, relató Asad, quien aseguró desconocer qué sucedía puertas adentro de la familia.
“Le di una oportunidad a una persona para que trabaje y salga adelante, corriendo riesgos”, agregó.
Mientras avanza la investigación judicial, los peritos analizan la escena, el arma secuestrada y la carta dejada por Verón para determinar con precisión cómo se desencadenó el femicidio.
