Sin fotos, Javier Milei volvió a ocupar esta semana la centralidad política en La Libertad Avanza (LLA) en medio de la dispersión del discurso oficialista en relación al plan económico. El Presidente le envió un duro mensaje a dos de sus principales figuras del Gabinete, Luis «Toto» Caputo y Patricia Bullrich quienes, tanto en privado como en público, habían cuestionado la falta de resultados del modelo de gestión del gobierno nacional.
«Hay cuatro ministros que no hablan nunca. Necesitamos que los que hablan, salgan a militar y a defender el modelo. Ese fue el pedido del Presidente», explicó ante la consulta de uno de los participantes de la reunión del Gabinete que no se reunía desde el 9 de julio. El pedido del Presidente apuntaba directamente a Bullrich quien, la semana pasada, a través de redes sociales, había reclamado que las mejora económica «llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino».
La jefa del bloque de LLA en el Senado tuvo que editar ese posteo por el ruido interno que generó en el gobierno nacional. En especial con Milei recluído en Olivos durante todo el mes, aislamiento que recién rompió este lunes para reunir a su gabinete. Algo similar había ocurrido con Luis Caputo, quien se había ausentado de la reunión del Council of The Americas en el Hotel Alvear por un cuadro gripal y tampoco acompañó a Milei a su incursión en Rosario para exponer ante la Bolsa de Comercio donde desplegó un discurso de campaña sin anuncios para el sector agro exportador, uno de los motores del modelo libertario.
A su tensa relación con Karina Milei, a quien señala por el desmanejo de la interna oficialista y el ruido con los aliados del gobierno nacional, el Ministro de Economía le sumó el trascendido de una reunión con banqueros donde responsabilizó al Presidente por la caída del consumo, la morosidad familiar y el cierre de empresas. «El Presidente no quiere cambiar nada», habría sido el diagnóstico de Caputo revelado por el periodista Marcelo Bonelli.
A esa versión, se suma otra que recorre los pasillos de la Casa Rosada. La advertencia de Caputo a la mesa política que encabeza Karina Milei sobre una nueva e inminente caída de la economía a partir de diciembre. Un escenario recesivo aun mas marcado que el actual con la excepción de los sectores financieros, del agro, la minería y la energía. Esas insurrecciones, de Caputo en el plano privado y de Bullrich de manera pública, habrían colmado la paciencia del Presidente.
En ese contexto se explica el fuerte reclamo de Javier Milei este lunes en le gabinete para salir a «militar el modelo». «Al populismo no le vamos a ganar con más populismo, no voy a traicionar mis ideas por un resultado electoral», fue la advertencia del jefe de Estado ante el fuego amigo de un sector del gabinete. «Cuesta mucho tiempo construir credibilidad y cambiar ahora implicaría perderla. Eso no va a pasar», enfatizó el Presidente ante sus funcionarios.
Esta tarde a las 17.30 en el Salón Héroes de Malvinas de Casa Rosada, Milei volverá a ponerse al frente de la gestión, para ordenar a la tropa legislativa de La Libertad Avanza de cara a la sesión de este miércoles en Diputados, donde el oficialismo buscará aprobar la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y el proyecto de Inocencia Fiscal II, además del tratamiento del acuerdo Mercosur-Singapur. Pero en los pasillos de Balcarce 50 nadie disimula que el verdadero trasfondo del encuentro es otro: evitar que las fisuras cada vez más tangibles entre el Presidente y Patricia Bullrich se expandan en el Congreso.
La titular del bloque libertario en el Senado viene de protagonizar dos gestos que en el despacho presidencial no pasaron inadvertidos. El primero, la objeción de conciencia que planteó para no acompañar el retiro del pliego de la candidata a jueza federal María Verónica Michelli, una jugada que puso en offside a los hermanos Milei y que la propia senadora llegó a poner como excusa para ofrecer su renuncia a la jefatura del bloque, gesto que el Presidente, según trascendió, prefirió minimizar en público. El segundo, más reciente, es de otro orden: la exministra de Seguridad viene reclamando que los resultados del programa económico se sientan «en cada familia, en cada pyme y en cada empresa», un pedido de mayor velocidad que en Casa Rosada leen como una crítica velada al ritmo de la gestión.
La desconfianza hacia Bullrich no es un dato nuevo. Viene de arrastre desde que Karina Milei decidió trasladar al Senado el mismo esquema de intervención que ya aplicaba en Diputados: armó un grupo de WhatsApp del bloque bajo supervisión directa de la Secretaría General y del subsecretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, con el objetivo explícito de monitorear a la bancada que conduce Bullrich. La cumbre de esta tarde profundiza esa misma lógica.
Al reunir a los bloques de ambas cámaras directamente en Casa Rosada, con la participación del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y de la mesa política que responde a Karina Milei, el oficialismo vuelve a marcarle el territorio a la ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio: la negociación parlamentaria ya no pasa exclusivamente por la jefatura del bloque del Senado, sino por una coordinación centralizada desde el Ejecutivo. Para los senadores más cercanos a la secretaria General, la señal es clara y no admite matices: la lealtad se demuestra en los votos, no en los posteos sobre pymes y familias.
Bullrich, por su parte, no da señales de repliegue. En su entorno insisten en que la senadora «tiene votos, política y gestión» y que no está dispuesta a pedir permiso, mientras sostiene en privado que buscará «sacudir el tablero» para evitar que la experiencia libertaria repita el desgaste que sufrió Cambiemos. Con la sesión de mañana como primer test de la semana y la cumbre de esta tarde como intento de recomponer una relación tensa, el interrogante que recorre Balcarce 50 es si la desconfianza dentro del gabinete puede convivir con la necesidad de sus votos para sostener la agenda legislativa hasta fin de año.
Las críticas de Bullrich al programa económico se suman a las de otros integrantes del gobierno nacional distanciados de los hermanos Milei como Victoria Villarruel. Casi en línea con la exministra de Seguridad, la vicepresidenta también expresó este fin de semana su preocupación por la falta de empleo y por las dificultades económicas que atraviesan los argentinos. «Estoy sumamente preocupada por los argentinos que hoy no tienen trabajo o que no pueden llegar a fin de mes», advirtió.
Durante su visita a la apertura de la Expo Venado 2026 en la provincia de Santa Fe, la titular del Senado y compañera de fórmula del mandatario nacional le envió un nuevo mensaje al Gobierno y a la oposición al pedirles que se enfoquen en brindarle soluciones a los argentinos que la están pasando mal. «La clase política tiene que empezar a pensar en esos temas, casi con exclusión de todo el resto», expresó en un mensaje en el que, una vez más, la economía del ciudadano común volvió a ser el tema central. «No hay familia si no hay trabajo y no hay trabajo sin producción», sentenció.
