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Milei quiere a Kicillof enfrente

Faltan un año y dos meses para las elecciones presidenciales, pero los políticos han entrado en un ritmo electrizante como si la votación estuviera al alcance de la mano. Argentina, paradójicamente, tiene un sentido del tiempo diferente al resto del mundo porque las urgencias y las crisis han creado la cultura de la precariedad.

Hoy, para un argentino, es la realidad tangible, la vida cotidiana. El resto por venir, aun la promesa más venturosa, es simplemente incertidumbre.

Con la inflación en baja, equilibrio fiscal, boom de Vaca Muerta y de las exportaciones agrícolas y de minerales, una oposición todavía atontada (pero no nocaut) y acuerdo con gobernadores que votan las leyes que el gobierno quiere, parecería un escenario que augura previsibilidad.

¿Cuál fue la respuesta? Simple: en julio, los argentinos compraron 3.319 millones de dólares, un fenómeno que no se repetía desde las elecciones legislativas de octubre. El dato tiene muchas lecturas pero hay una que sobresale con nitidez y no es ningún hallazgo: el dólar es el refugio ante lo-

Las necesidades políticas son evidentes y provocan la metralla de insultos escatológicos de Mieli, que se ha puesto decididamente al frente de la tormenta.

Ocurrió un milagro, por ejemplo, que el ministro de Economía hablara de “justicia social”, una de las definiciones más denostadas por el Presidente. Caputo, dicen los que saben, cometió un furcio del que luego no pudo zafar cuando explicó los créditos hipotecarios, utilizando un fondo de jubilados.

No importa el detalle sino el reconocimiento: hay sectores del gobierno (Santilli, Bullrich, el ministro Caputo, Pettovello) que advierten que el clima de época ha cambiado y que se necesita aflojar en algo para seguir protegiendo la política de fondo. Por eso, además, ahora se impulsa un salario de bolsillo superior en bruto al millón de pesos. Quizás el excesivo optimismo de pronosticar los mejores 18 meses que “Argentina haya visto en la última década” haya sido una exageración para responder a las excesivas prevenciones de inversores reacios a creer.

Milei tolera las medidas adoptadas, aunque no esté de acuerdo en el fondo porque está seguro que el populismo siempre está emboscado. Sturzenegger le mete fichas a esa ortodoxia pura.

Por eso, aunque se niegue, hay tensiones internas, sordas disputas y forcejeos que se disimulan cuando Milei copa el centro de la escena, como esta semana, sermonea al gabinete, ningunea otras interpretaciones (Patricia Bullrich, por ejemplo) o menta al marxismo como Satanás ante un auditorio de chicos del secundario. El adoctrinamiento kirchnerista en las aulas ha sido muy acertadamente criticado. Milei está entrando en ese terreno minado.

El Presidente se prepara para un tiempo delicado como será la presencia del Papa en la Argentina, que hará su contacto con los jóvenes en la cancha de San Lorenzo, un claro gesto de reconocimiento a Bergoglio, hincha “cuervo” confeso. Todavía, recuerdan, el Presidente no recibió a la Conferencia Episcopal, aunque su hermana Karina está en contacto con la cúpula eclesiástica. Es que León XIV moverá multitudes y puede hablar de cuestiones -cambio climático, guerra, Inteligencia Artificial, doctrina social- que Milei critica con énfasis, salvo la oposición al aborto en la que ambos coinciden.

El malestar social detectado en las encuestas puede obligar a una mirada más flexible.

Así, las concesiones a los gobernadores lubrican las mayorías que se logran en el Congreso. Es una de las reglas más elementales de la política y el gobierno libertario no tiene otro camino que hacerlas para avanzar.

Pero básicamente Milei siente que su esfuerzo no es suficientemente valorado y que toda observación, crítica o descripción de una realidad distinta a la que se percibe en Olivos, forma parte de una “opereta”. La desmesura de excitar los abucheos al periodismo ante jóvenes estudiantes es otro síntoma de ese estado de ánimo exaltado.

Se dirá con razón de que su autenticidad lo ha llevado hasta aquí y que su naturaleza es inmodificable. Pero ya no tiene la eficacia de antaño, produce hartazgo y hasta un creciente rechazo.

La novedad política es que La Libertad Avanza está progresando en su acuerdo con el PRO de Mauricio Macri. Sus negociadores -Ritondo y De Andreis- creen que se extenderá a todo el país, incluida la Ciudad. La curiosidad, por así llamarla, es que una fuente oficial ironizó diciendo que aquí primero deberán ponerse de acuerdo los primos.

Este extraño clima de frenetismo preelectoral tiene una lectura política obligada: ¿cuál será el papel que le tienen reservado a Patricia Bullrich?

Es que la senadora es la que más se distingue como oficialista crítica pero esa tarea de catalizar reacciones, como lo fue el despido encubierto de Manuel Adorni, tiene costos. El tránsito de ser una férrea aliada a ser tolerada es muy corto, sobre todo cuando la relación con el núcleo del poder, Karina y los Menem, está resentida. Y si se concreta el acuerdo en CABA, también se desvanecerían las posibilidades de ser candidata a jefa de Gobierno, algo que a la senadora no le interesa mucho.

Así como se angosta el camino de Bullrich, cuyo objetivo de largo plazo es llegar a la Casa Rosada, es una incógnita cuál es su plan secreto si, además, la dejan fuera de la fórmula de reelección de Milei.

El Gobierno prende velas para que el candidato peronista sea Axel Kicillof. Y no lo esconden. Dicen que el gobernador de Buenos Aires reúne todas las condiciones para ser la antítesis de Milei. “Necesitamos que llegue Kicillof”, ruega un funcionario encumbrado.

El gobernador tiene todavía muchos problemas de reconocimiento en el peronismo del Interior. Y en su propio territorio, tendrá que pactar con el kirchnerismo de La Cámpora o con el Frente Renovador de Sergio Massa.

En todo caso, apuestan, la reforma electoral que el Gobierno impulsa puede servirle al peronismo -y a otras fuerzas- para resolver su interna. La fórmula de acuerdo es que haya primarias simultáneas y abiertas pero no obligatorias, y que de alguna forma tengan financiamiento estatal. La Cámara Electoral ha pedido que a fines de octubre esté despejada la incógnita del sistema de selección de candidaturas.

Quien estaría próxima a anunciar el lanzamiento de su aspiración presidencial es Victoria Villarruel, quien se lanzaría en la exposición rural de Chivilcoy.

Sería la vicepresidenta desafiando la reelección de Milei./Clarín