El economista Lucas Llach advirtió que uno de los principales desafíos que enfrenta la economía argentina es el nivel del tipo de cambio y planteó que el Gobierno debería priorizar una mayor recuperación de la actividad económica, aun a costa de tolerar una inflación algo más elevada.
“Creo que el problema de la economía argentina es un clásico del programa de estabilización, que es que el dólar queda un poquito corto”, sostuvo Llach al analizar el escenario económico y la relación entre el tipo de cambio, las tasas de interés y la actividad.
Llach consideró que una eventual suba moderada del dólar podría incluso contribuir a mejorar el funcionamiento de la economía, al evitar la necesidad de sostener tasas de interés demasiado elevadas para contener al tipo de cambio.
“Dada la conversación pública sobre la mora, creo que el Gobierno no va subir tanto las tasas, y si se mueve un poco el dólar, para mí es casi mejor”, afirmó.
El economista planteó incluso un escenario en el que el dólar alcance valores de entre $1.600 y $1.750 hacia fin de año. “Puede ser que la inflación no baje tanto”, sostuvo.
Sin embargo, consideró que una inflación cercana al 2% mensual no debería representar necesariamente un problema políticamente.
Su argumento parte de la idea de que una economía con un tipo de cambio relativamente alto puede generar dificultades para el consumo, el turismo y el uso de los ahorros acumulados.
El economista sostuvo que el Gobierno enfrenta así un dilema entre sostener una política monetaria restrictiva para mantener estable al dólar o permitir cierto movimiento del tipo de cambio con el objetivo de reducir el costo de las tasas sobre la actividad.
“Creo que hoy la prioridad no es tanto seguir bajando la inflación, pero sí que la economía se mueva un poquito más”, resumió.
Llach consideró que una inflación mensual ubicada entre 1,5% y 2% podría ser tolerada por la sociedad si se mantiene dentro de un rango de estabilidad. “Si es 1,5%, 1,7% o 2%, la gente lo va a valorar como una tranquilidad”, afirmó.
Respecto a la morosidad, Llach dijo que afectó sobre todo a la clase media, cuyo ingreso disponible cayó por el aumento de servicios y tasas. Con la baja de tasas, la mora parece haber tocado techo y empieza a disminuir. “Se está resolviendo solo, antes de que pensemos la solución”, consideró, detallando que lo que sucedió en los bancos fue el pago mínimo en las tarjetas de crédito.
El economista vinculó la problemática a la volatilidad registrada durante 2025, en particular en el contexto de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires.
“Todos querían comprar dólares, el dólar tocó el techo de la banda cambiaria y tuvo que venir Bessent a ayudarnos”, recordó. En ese escenario, señaló, el Banco Central recurrió a tasas elevadas para desalentar la dolarización de los ahorros.
Para Llach, la incertidumbre cambiaria y la volatilidad de las tasas tienen un impacto directo sobre las decisiones de inversión y consumo. “Yo creo que contribuye a que la economía crezca menos si un día la tasa es 20%, otro día es 60%”, sostuvo.
Aunque mantuvo una mirada crítica sobre la política de tasas del Gobierno, reconoció un cambio en la estrategia oficial. “Creo que tiene una política de tasa más clara”, afirmó.
En su lectura, el Gobierno estaría avanzando hacia una política de tasas más previsible. “Sin decirlo, el gobierno está yendo en esa dirección y que la tasa esté más tranquila”, señaló.
