En su conferencia de prensa, desde Casa Rosada, Adrián Ravier resaltó que Victoria Villarruel no forma parte del gobierno nacional. Ante la pregunta de un periodista sobre el rol que asumiría, dentro del protocolo oficial, la vicepresidenta en la próxima visita del Papa León XIV, el vocero presidencial afirmó: «Sobre Villarruel, como saben, si bien cumple un rol institucional como vicepresidente, no es parte del Gobierno, con lo cual cumplirá el rol institucional que le compete en todo lo relativo a las visitas oficiales que se reciban. Lo definirá la agenda llegado el momento».

Más allá de las diferencias políticas y personales que desde hace muchos meses mantienen Javier Milei y Victoria Villarruel, sumadas a las declaraciones de Ravier, está considerado que la vicepresidenta continúe integrando institucionalmente el gobierno nacional porque fue elegida por el voto popular en la misma fórmula presidencial que el actual mandatario. La Constitución Nacional establece que presidente y vicepresidente son electos conjuntamente, asumen el mismo día, tienen el mismo mandato de cuatro años y conforman la fórmula que ejerce el Poder Ejecutivo surgida de las elecciones nacionales. La existencia de una ruptura política o la ausencia de diálogo entre ambos no modifica ese vínculo institucional ni la condición de Villarruel como integrante del gobierno elegido por los ciudadanos.
En el sistema constitucional argentino, el vicepresidente tiene funciones específicas y no depende de una designación del Presidente para ocupar su cargo. Su primera atribución es presidir el Senado de la Nación, donde conduce las sesiones de la Cámara alta y tiene la facultad de emitir el voto de desempate cuando existe igualdad entre los senadores. Además, participa de la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso junto al Presidente y ejerce un rol institucional como segunda autoridad del Poder Ejecutivo, aunque no integra el gabinete de ministros ni tiene facultades ejecutivas propias salvo aquellas que eventualmente le delegue el Presidente.
La función más importante del vicepresidente está prevista en el artículo 88 de la Constitución Nacional. Allí se establece que, en caso de enfermedad, ausencia de la Capital Federal, muerte, renuncia, destitución o inhabilidad del Presidente, el vicepresidente debe asumir el ejercicio del Poder Ejecutivo y convertirse en presidente en funciones o completar el mandato, según corresponda. Esa previsión constitucional convierte al vicepresidente en el reemplazante inmediato del jefe de Estado y garantiza la continuidad institucional del gobierno sin necesidad de una nueva elección
Por esa razón, aunque Victoria Villarruel se encuentre enfrentada con Javier Milei y el portavoz de Presidencia lo niegue, su condición institucional no cambia. Puede existir una ruptura política, una exclusión de las reuniones de gabinete o una falta de coordinación con la Casa Rosada, pero constitucionalmente sigue siendo la vicepresidenta de la Nación y parte del gobierno nacional hasta el final de su mandato o hasta que se produzca alguna de las causales previstas por la Constitución. La disputa política no elimina las atribuciones ni las responsabilidades que el cargo le confiere dentro del esquema institucional argentino.
