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Granja Tres Arroyos desvinculó a 1000 empleados de sus tres plantas industriales 

La crisis financiera y productiva que atraviesa Granja Tres Arroyos alcanzó un nuevo pico de tensión en las últimas horas.

Entre el miércoles y el jueves, la histórica compañía del sector avícola confirmó el despido de 1000 trabajadores distribuidos en tres de sus plantas industriales radicadas en la provincia de Buenos Aires.

La medida, que impacta de lleno en el corazón de la cadena productiva cárnica, fue ratificada por directivos de la firma y relevada por el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA).

El impacto de las desvinculaciones resultó heterogéneo pero severo en cada uno de los establecimientos afectados.

El cuadro más crítico se registró en la planta WADE 2 (ex Cresta Roja), ubicada en El Jagüel, partido de Esteban Echeverría.

Allí se notificaron cerca de 450 despidos sobre una dotación total de 500 operarios, lo que implica el desmantelamiento de casi el 90% del personal operativo.

Por su parte, la unidad productiva de Capitán Sarmiento sufrió la cesantía de 500 trabajadores —la mitad de su plantilla total—, mientras que en el complejo Pinazo, situado en Pilar, los despidos alcanzaron a 50 operarios, reduciendo el personal a 250 empleados.

La cartera laboral bonaerense convocó a una audiencia urgente en La Plata entre las autoridades de la empresa, los representantes gremiales y los funcionarios del Ministerio de Trabajo con el objetivo de buscar vías de negociación o eventuales instancias de conciliación.

Para justificar la drástica reestructuración, la compañía apeló a los mismos argumentos esgrimidos semanas atrás durante el cierre de su planta en Concepción del Uruguay.

En los telegramas enviados a los trabajadores, la firma alegó una “grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora”, fundamentada en “circunstancias extraordinarias” que alteraron la dinámica del negocio.

Entre los factores desencadenantes, la empresa destacó las secuelas de los brotes de influenza aviar detectados desde 2023, el consecuente cierre de las exportaciones —especialmente hacia el mercado de China—, el aumento de costos operativos, la sobreoferta en el mercado interno y la caída generalizada de los precios de comercialización.

A pesar de que la industria avícola nacional atraviesa un escenario general de consumo interno en niveles elevados tanto para la carne de pollo como para el huevo, la estructura de Granja Tres Arroyos se vio desbordada por un pasivo financiero acumulado que ronda los US$360 millones.

La absorción en años anteriores de firmas golpeadas por deudas, como Avex en Río Cuarto y la propia ex Cresta Roja, resintió la cadena de pagos a proveedores, erosionó el capital de trabajo y paralizó la capacidad instalada de sus instalaciones.

Hoy, el panorama operativo de la empresa se encuentra prácticamente paralizado o funcionando a una mínima fracción de su capacidad.

La sacudida social de la medida provocó la reacción inmediata en los municipios afectados.

En Capitán Sarmiento, la intendenta Fernanda Astorino hizo pública una carta dirigida al CEO de la compañía, Joaquín de Grazia, en la que exigió explicaciones urgentes sobre los despidos y pidió conformar una mesa de diálogo.

En el escrito, la jefa comunal remarcó la incertidumbre que reina entre las familias de la zona y enfatizó el rol central que la firma desempeñó históricamente como motor del empleo local, reclamando respuestas claras ante la grave situación productiva.