Por primera vez en lo que va de la campaña presidencia de Brasil, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva aparece en sondeos por debajo de su contrincante, el conservador Flávio Bolsonaro, el hijo del ex presidente, Jair, condenado por golpismo. La encuesta de BTG/Nexus, realizada entre el cuatro y el siete de este mes, determinó que Bolsonaro para la segunda vuelta del 25 de octubre, reúne 46 por ciento de las posibilidades con un aumento de un punto respecto a anteriores mediciones. Lula, queda en 45 por ciento, sin cambios con los registros previos.
En la primera vuelta, el presidente, que busca su reelección y cuarto mandato, mantuvo el 39% de la semana pasada, mientras que su rival creció del 33% al 35%.
En tanto sigue tercero la sorpresa que configura el psiquiatra y escritor brasileño, el centrista Augusto Cury, quien sin embargo dejó de crecer e incluso descendió pasando del 11% al 9%.
El resultado de la encuestadora marca un empate técnico, condición que han planteado otras encuestas que incluso indicaron que ambos tienen 45% igualados de posibilidades. El dato nuevo es la delantera de Bolsonaro.
Esto se produce al socaire de la escandalosa interna que protagoniza la Corte Suprema y que tiene como uno de los protagonistas al famoso magistrado Alexandre de Moraes. Este juez, que es en general percibido como cercano al gobierno petista, apareció públicamente involucrado con el banquero Daniel Vorcaro, dueño del banco Master y actualmente detenido por una estafa multimillonaria de tamaño sin precedentes en Brasil.
La crisis se originó la semana pasada, cuando se publicó un informe policial que reveló mensajes enviados por el banquero a un número atribuido a este juez que dirigió el proceso que acabó con la condena del ex mandatario. En esos mensajes el banquero pedía al magistrado frenar la investigación que poco después llevó a su arresto por fraude.
El juez Andre Mendonça, colega cortesano de Moraes y ex ministro de Justicia de Jair Bolsonaro, a cargo de esa causa de estafa, levantó el secreto de sumario que permitió que esa revelaciones alcanzaran conocimiento público.
Fuentes diplomáticas brasileñas le señalaron a Clarín que el magistrado “claramente adoptó una posición electoral”, lo que “no quita en absoluto las responsabilidades de Moraes con esta complicidades con el banquero”.
La esposa del magistrado Moraes dirige un estudio de abogados, que había logrado un contrato millonario con el banco de Vorcaro, lo que aumentó la densidad del escándalo. Flávio Bolsonaro también esta involucrado en el caso, por conversaciones reveladas que muestran una relación muy cercana con el banquero, quien financió un documental sobre la vida y gestión del ex presidente, titulado Dark Horse.
La interna en la Corte escaló este martes, cuando Mendonça, que esta a cargo del caso Master, decidió “la suspensión preventiva” del jefe de la policía federal, Andrei Rodrigues, así como del jefe de inteligencia del organismo, Leandro Almada da Costa con el argumento de que lo sometieron a espionaje ilegal. Alude a informes de la policía federal que contenían datos de la vida política y personal de magistrados y funcionarios.
Los informes fueron publicados por el juez Moraes, quien sostuvo que Mendonça dirigió investigaciones e intentó fabricar indicios o imputaciones en contra de ciertos objetivos por motivos personales y políticos, señalando específicamente a sí mismo y al presidente del Senado, Davi Alcolumbre, en una decisión en la que acusó a su colega de “abuso de autoridad”.
El candidato Bolsonaro celebró la decisión de Mendonça. El “grupo especial de Lula en la policía federal (fue) desenmascarado oficialmente”, afirmó .
En el campo de Lula, la lectura fue opuesta. “Brasil está sumido en una crisis institucional sin precedentes en la historia del país”, dijo a la AFP Marco Aurélio de Carvalho, coordinador jurídico de la campaña de Lula.
“No podemos permitir que las funciones públicas vuelvan a ser capturadas por intereses políticos y electorales”, agregó Carvalho.
De su lado, el nuevo director general en ejercicio de la policía federal William Murad reafirmó “la total confianza” de la institución en Rodrigues.
El resto de once jefes de divisiones de esa fuerza pública pusieron incluso sus cargos a disposición y cuestionaron las “narrativas marcadamente influenciadas por intereses político-electorales” que llevaron a la suspensión de sus jefes, según una carta obtenida por la agencia AFP. lo que da cuenta de la tensión que experimenta la fuerza.
