El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, reveló el destino de las reservas en oro trasladadas al exterior en 2024, durante una sesión caliente en la que las autoridades del organismo fueron a defender la reforma de la carta orgánica de la entidad y se toparon con fuertes interpelaciones de la oposición sobre el destino de los activos.
Bausili y su segundo, Vladimir Werning, venían de exponer con tranquilidad los fundamentos de la reforma, cuando fue el turno de las pregunta y la senadora Juliana di Tullio (Unión por la Patria) lo interpeló al funcionario, recordándole que ya habían pasado dos años desde su pedido de información pública al BCRA sobre el paradero del oro en el exterior.
— ¿¡Qué carajo hicieron con las 13 toneladas de oro!?— sorprendió—. Quiero que le diga a a los bonaerenses dónde están y para qué se lo llevaron. Tiene sanciones administrativas cuando no contestan pedidos de acceso a información pública, está obligado a contestar. No me obligue a hacerle una denuncia penal, es mi obligación controlarlo.
Luego de otras intervenciones de la oposición con preguntas sobre el oro, el titular del Banco Central le dedico una extensa explicación a la cuestión del oro. Explicó que el mismo forma parte de las reservas internacionales, que son administradas con un «alto nivel de responsabilidad», y justificó la falta de información pública.
— Cuando el Banco Central expone sus posiciones financieras está invitando al resto de los agentes a operar en contra, le hace mas difícil y costoso al Banco Central, entonces se resguarda cierta información para que no le operen en contra, se publica con rezago por los controles— señaló.
El funcionario aseguró que la información está disponible, auditada y los movimientos registrados, pero que «no se le ponen al público general para resguardar reservas del mercado, que puede operar en contra». Y sostuvo que las auditorías de la AGN y la consultora internacional PwC fueron «sin comentarios».
Y a continuación, reconoció que ya podía brindar información, dado que los movimientos ocurrieron en 2024. Ese año, el organismo dio a conocer que el volumen de reservas en oro se mantenían equivalentes a US$ 4.981 millones según lo publicado en el balance del 23 de agosto de ese año.
En ese marcó, el funcionario explicó que el BCRA dispone de dos tipos de reservas en oro: el físico depositado en las bóvedas del organismo y una porción depositada en el Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS), en Suiza, una jurisdicción -según Bausili- aprobada por distintas capas del departamento de Legales.
A su vez, señaló que hay diferentes calidades de lingotes de oro, algunas fundidas en los años 60, 70, 80 y 90, por lo cual algunas son más o menos aceptables y las comparó con la diferente aceptación del «dólar cara chica y cara grande», que tienen un costo o penalidad para el depositante.
— En el mercado, cuando hay o menos escasez ese costo se achica o agranda, a nosotros se nos dio que había alta demanda por lingotes de oro, y en ese contexto se bajaron costos de aceptación de lingotes viejos de menor calidad, al final todos se analizan— prosiguió.
Y después de esas explicaciones dio precisiones sobre la ubicación de los lingotes de oro.
— Entonces, era óptimo aprovechar esa ventana de oportunidad y a un costo más bajo que el histórico convertir ese oro de calidad más baja en oro de calidad más alta, entonces se trasladó y depositó en el BIS de Suiza, donde sigue estando, pero parece atractivo armar conspiración o novela— concluyó.
Los cruces tuvieron lugar luego de que Bausili y Werning expusieran los principales cambios contemplados en el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que ya tiene media sanción en Diputados.
En su exposición, señalaron que el objetivo es cortar los canales por los que el Tesoro financió su déficit con emisión monetaria y cuantificaron el daño patrimonial de las gestiones anteriores en US$ 550.000 millones.
«El proyecto está disparado por argumentos económicos, no tiene un origen político«, dijo Bausili, y agregó que la Carta Orgánica es una «estructura legal que no merece ser revisada continuamente», aunque justificó la excepción en los resultados de las dos reformas anteriores en 2002 y luego en 2012.
Según el titular del BCRA, la reforma apunta a concentrar la misión únicamente en la preservación del valor de la moneda, en lugar de los cinco objetivos vigentes desde 2012 (estabilidad de precios, empleo, crecimiento, sistema financiero y equidad) con una sola herramienta.
«Ni siquiera se pudo cumplir el número uno, que era preservar el valor de la moneda». Y advirtió: «La economía no crece desde 2011, el empleo formal no crece y la informalidad es lo único que crece en los últimos 15 años, la pobreza terminó en 2023 cerca del 50%».
En ese marco, explicó que los cambios proponen eliminar el financiamiento directo en pesos al Tesoro, como los Adelantos Transitorios que se incorporaron en 2002 y “resultaron ser permanentes”, acotar qué constituye una utilidad distribuible al Tesoro, dificultar la remoción de autoridades del Banco Central, y cerrar el acceso del Tesoro a las reservas vía Letras Intransferibles (LI).
Sobre el resto del articulado, dijo que responde a una actualización técnica de operatoria, por ejemplo aquellas vinculadas a garantías en operaciones de liquidez con bancos centrales del exterior.
A su turno, el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, dijo que “quien se benefició fue el Tesoro, que recibió pesos y dólares, y a su vez el Banco Central, cuando se desequilibró, tuvo que incurrir en costos financieros», en referencia al costo de esterilización, es decir, la tasa que el Central paga a los bancos para reabsorber los pesos que emitió de más.
Según el funcionario, dicho costo se alimentó del uso de letras intransferibles, adelantos transitorios, dividendos girados al Tesoro, uso de operaciones indirectas (put) y pasivos remunerados (esterilización). «El daño patrimonial desde 2003 hasta 2023 fue de más de 550.000 millones de dólares, esto es 85% del PBI«, dijo Werning.
En medio del debate sobre la prioridad fijada por el gobierno en bajar la inflación en lugar de reactivar la economía, el vicepresidente del BCRA dijo que el organismo «no puede sorprender a la sociedad con un poquito de inflación, siempre un poquito de inflación lleva a más inflación».
«Si bien algunos creen que un poquito de inflación es para aceitar los engranajes de la economía, lo único que hace es licuar deuda, salarios, jubilaciones y a la larga desmonetizar la economía, poniéndonos a merced de la dependencia del ahorro externo, que a veces es abundante y a veces no, y esos nos pone en crisis recurrentes».
