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Nuevas sospechas sobre el Clan Moyano

“Liliana cuida la plata”, defendió hace unos días Hugo Moyano a su esposa delante de un empresario de confianza. La charla giraba sobre la crisis financiera de la obra social del Sindicato de Camioneros, administrada por la firma Iarai SA, en cuyo directorio están Liliana Esther Zulet, esposa del histórico jefe sindical, y dos hijos de ella: Valeria Alejandra Salerno y Juan Noriega Zulet.

Desde hace por lo menos dos décadas, Zulet y los hijastros de Moyano administran el holding de empresas que orbitan alrededor del gremio y que encadenó ganancias millonarias a pesar de tener un único cliente: Camioneros. Pero algo cambió el año pasado, cuando surgió la posibilidad de llamar a convocatoria de acreedores a la obra social y se activó una causa judicial por un presunto fraude en el manejo de fondos de un hotel del sindicato en Mar del Plata.

Fue así entonces que se pusieron en marcha tres fideicomisos creados casi en simultáneo a fines de 2024 y con el mismo domicilio fiscal para canalizar los pagos a tres de las compañías de Zulet: Iarai (de salud y asistencia), Aconra (una constructora) y Dixey (dedicada a la industria textil).

Los fideicomisos se llaman Thoth, a través del cual se le abonaría a Dixey; Khasis, que sería la vía de pago a Aconra, y Dhanvantari, por el que se le giraría dinero a Iarai, según precisaron fuentes que conocen los movimientos de plata del gremio. Se conoció ahora un cuarto fideicomiso. Se llama Olm Apolo y está también situado en Avenida Belgrano 1255, la sede declarada del imperio de los negocios de Zulet. Este nuevo fideicomiso, que no tiene registrado ningún empleado, sería utilizado como canal de pago de haberes, según fuentes del sindicato y de la obra social. El 4 de junio pasado, desde el Sindicato de Camioneros se giraron 442.563.326 millones a una cuenta que tiene activa en el Banco Credicoop, de acuerdo al comprobante.

Detrás de los nombres de los fideicomisos se esconde algún misterio. Dhanvantari es el dios hindú de la medicina, el rubro que le abrió hace décadas a Zulet las puertas de los grandes negocios. Thoth es el dios egipcio de la sabiduría, mientras que los Khasis son una tribu de la India que ejerce el matriarcado, es decir, donde mandan las mujeres. Del último puede inferirse que Apolo respondería a uno de los grandes dioses de la mitología griega, ya que entre sus muchos atributos estaba la medicina.

El último junio fue un mes de bonanza para los Zulet-Moyano. Entre la obra social, los cuatro fideicomisos y tres giros a una empresa de seguridad vinculada a la familia embolsaron $4156 millones que salieron de las arcas del sindicato, según los registros contables a los que accedió LA NACION. Es decir, más de 2,5 millones de dólares.

Los tres pagos a la empresa de seguridad corresponderían al pago de un embargo. Hubo dos giros el 10 de junio por $56.927.078 y otro por $35.674.491. A los nueve días se concretó el restante, por $100.670.933. En 2008, un comisario retirado llamado Arturo Roberto Sodini se asoció a Moyano y crearon la Organización de Seguridad Las Marías SA. Al poco tiempo de vincularse con el jefe camionero, Sodini fue designado como director de Transporte de Cargas del gobierno bonaerense que por entonces encabezaba Daniel Scioli, hoy funcionario libertario. Sodini comparte el directorio de Las Marías con Carlos Víctor del Hoyo, también jubilado, monotributista categoría G y contratado a sueldo en Aconra, la constructora de Zulet. Del Hoyo no es un mero empleado con experiencia: es la figurita repetida como director suplente en todas las empresas del holding que administran Zulet y sus hijos.

“Las transferencias de dinero a estos fideicomisos o a estas empresas de Zulet son habituales, se hacen todos los meses”, dijo en reserva un histórico dirigente moyanista que sospecha de un presunto vaciamiento de las cuentas del sindicato. Según fuentes confiables, Zulet le pidió a Moyano garantizar el pago de los sueldos en la obra social después de las protestas en su contra que hubo el año pasado. Los salarios se pagan ahora al día, pero a los prestadores se les abona con cheques a 90 días y se recortaron servicios y prestaciones. Zulet ni Hugo Moyano respondieron a la consulta.

Por los negociados con las empresas de Zulet, Moyano fue denunciado en 2010 por la actual legisladora porteña Graciela Ocaña, quien sostiene desde entonces y hasta la actualidad que la familia se enriqueció desviando fondos del sindicato a esas empresas para usufructo propio. Al expediente judicial lo tuvo sin avances el fallecido juez federal Claudio Bonadio y siguió después en la oficina de Julián Ercolini, tal vez ya con destino de archivo.

El único frente judicial abierto para Moyano transcurre hoy en Mar del Plata a partir de una denuncia impulsada por él mismo por un presunto fraude de unos $13.000 millones. La pericia contable que ordenó la Justicia aún no se terminó a pesar de que ya pasó más de un año de la activación del expediente. Por este caso, Moyano desplazó a dos dirigentes de confianza: el secretario Administrativo, Claudio Omar Balazic, y el secretario Tesorero, Paulo Héctor Villegas. También se fue por las suyas el abogado Rodrigo Condori, alfil del camionero cuando el gremio tomó el control de la empresa postal OCA. Todos callan, incluso los apuntados en la causa. Rige una suerte de pacto de silencio que por ahora no tiene visos de romperse.