La Bolsa de Cereales lanzó la nueva campaña gruesa con un mensaje de optimismo. A pesar de las dudas que plantean el escenario internacional, la evolución de los precios y el impacto climático del “Súper Niño”, proyectan ingresos por u$s 42.000 millones, un aumento de 19% respecto a la campaña anterior.
Durante la presentación de la campaña agrícola 2026/27, el presidente de la Bolsa de Cereales, Ricardo Marra, valoró los avances regulatorios y la baja de los derechos de exportación, pero reclamó continuar con una agenda orientada a mejorar la competitividad del sector.
“Valoramos cada paso que se dé en la reducción de los derechos de exportación. Avanzar progresivamente hacia su eliminación es fundamental”, sostuvo Marra. Según planteó, una menor carga tributaria mejora el resultado de los productores y genera incentivos para producir, invertir, incorporar tecnología y exportar.
El titular de la entidad advirtió, sin embargo, que la agenda del agro excede a las retenciones. Entre los temas pendientes mencionó la infraestructura, la logística, el financiamiento, el acceso a mercados, la simplificación tributaria y regulatoria, la innovación y la previsibilidad para las inversiones.
“La competitividad no termina en la tranquera”, afirmó Marra, al reclamar mejores rutas, ferrocarriles, accesos a los puertos y vías navegables para acompañar el crecimiento de la producción y las exportaciones.
El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, aseguró que la agenda de la Bolsa de Cereales coincide con la del Gobierno y destacó que la campaña comenzará con “muchísimos menos puntos de retenciones” que la anterior.
“Coincidimos en los hechos. Vamos a sembrar con muchísimas menos retenciones y con un Gobierno que no va a poner cupos, volúmenes de equilibrio ni precios máximos”, sostuvo el funcionario.
Iraeta llamó a los productores a mantener el optimismo y a invertir, pese a la incertidumbre sobre el escenario de los próximos meses. “Nadie sabe qué va a pasar dentro de seis meses, pero si no sembramos, no vamos a cosechar”, afirmó.
El secretario también destacó el desempeño de las últimas campañas y atribuyó parte de los buenos resultados al clima, aunque reconoció que hubo zonas afectadas. “Hemos tenido cosechas excepcionales. Le pido a Dios que volvamos a tener una cosecha excepcional”, señaló.
Ramiro Costa, economista de la Bolsa de Cereales, presentó las primeras proyecciones para la campaña y planteó que el punto de partida es elevado: la Argentina viene de un ciclo récord, con una producción cercana a los 157 millones de toneladas.
“Tenemos la vara demasiado alta”, resumió Costa en relación a los máximos históricos en maíz (64 Mt), girasol (7 Mt), trigo (casi 28 Mt) y cebada (5,4 Mt).
En ese sentido, explicó que la campaña 2026/27 no se desarrollará en un contexto internacional tranquilo, sino marcado por dinámicas diferentes según cada producto, tensiones sobre los costos y los precios y un escenario climático desafiante.
Aun así, aseguró que para la nueva campaña, los precios internos de soja, maíz y trigo se ubican por encima del año pasado y del promedio de los últimos cinco años.
Asimismo, la baja de retenciones mejora los márgenes: en soja implica hasta u$s 46 adicionales por tonelada hacia el final del cronograma; en maíz, hasta u$s 7 por tonelada.
El escenario de costos, en tanto, es heterogéneo; mientras baja la urea, suben el glifosato y especialmente el gasoil, con un aumento señalado del 50%.
El economista puso el foco en cómo esas variables se traducen en señales concretas para el productor. La relación entre precios, costos, riesgo climático y condiciones financieras será determinante para definir el área sembrada, el nivel de inversión y la tecnología aplicada.
A ese escenario se suma la influencia del fenómeno de El Niño, que introduce un factor adicional de incertidumbre para la evolución de las lluvias y los rendimientos durante la campaña. El fenómeno “será fuerte” y favorecería, en principio, los rendimientos argentinos, aunque con distinto impacto según cultivo y fecha de siembra.
En el análisis del escenario agrícola, las proyecciones confirman que Argentina se encamina a mantener una producción récord estimada en casi 158 millones de toneladas para el conjunto de cereales de invierno y verano. Si bien cultivos como el trigo y la cebada muestran un descenso comparativo, la baja responde únicamente a que el ciclo previo registró cifras “fuera de serie”, consolidando a la presente campaña como la segunda más alta de la historia para el trigo y revalidando el elevado potencial productivo del país en los principales granos.
Sin embargo, el impacto más relevante radica en que el aporte del sector a la economía nacional será “todavía más fuerte” que el crecimiento en volumen físico.
Mientras que la producción apenas aumenta un 0,5%, el valor generado se amplifica de manera sustancial: las exportaciones agrícolas crecerán casi un 19% para alcanzar los u$s 42.000 millones, impulsadas por los valores internacionales.
Asimismo, el Producto Bruto Agropecuario trepará un 6% superando los u$s 54.000 millones —explicado en dos tercios por la evolución de los precios—, lo que permitirá sostener los ingresos fiscales y mejorar la calidad del esquema tributario mediante una menor presión en derechos de exportación.
