Mañana Tucumán vivirá la Fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de la provincia.
El obispo auxiliar Roberto Ferrari, invitó a sumarse a los distintos festejos y destacó con especial interés la llegada de los tradicionales misachicos que arriban a la basílica desde diversos rincones con sus imágenes, bombos y banderas para expresar una fe profunda y comunitaria.
En la víspera de la festividad llegan peregrinos de distintos lugares y arriban rezando y cantando. Se suman a ellos las agrupaciones gauchas a la medianoche cuando la imagen de la Virgen sale al atrio del templo.
La devoción por la Virgen de la Merced es muy conmovedora por eso son muchas las personas que se convocan que acompañar a la imagen todos los años.
Mañana las misas comienzan a las 6:00 de la mañana y continúan con eucaristías a las 7:00, 8:00 y 9:00. A las 11:00 tiene lugar la habitual Misa de las Fuerzas Armadas, presidida por el vicario general del obispado castrense. Culminada esa ceremonia, la imagen mariana es trasladada hasta el colegio de las Hermanas Esclavas, epicentro histórico de la Batalla de Tucumán, donde permanece hasta las 16:30 para la realización del acto cívico-militar en la Plaza Belgrano con autoridades provinciales y municipales. Posteriormente, a las 17:00 parte la procesión hacia la Catedral para celebrar a las 18:30 la Misa Central presidida por el arzobispo monseñor Carlos Sánchez.
Es una celebración donde se encuentran la fe mariana con el sentimiento patriótico y la historia. Se recuerda que el general Manuel Belgrano encomendó las tropas patriotas a la Virgen en la gloriosa batalla del 24 de septiembre de 1812.
Luego de la batalla Belgrano le entregó su bastón de mando el 28 de octubre, reliquia histórica y civil que hoy se conserva en el camarín de la basílica.
Monseñor Ferrari expresó en declaraciones radiales «María de la Merced nos invita a ser instrumentos de liberación con nuestros gestos y con nuestra ayuda solidaria. Para quien tiene una función civil, social o de autoridad, se trata de buscar los medios para que las condiciones justas de vida puedan llegar a cada uno y existan posibilidades reales de salir adelante».

