La tensión en el mercado financiero internacional para los activos argentinos se profundizó este lunes. Los bonos soberanos en dólares comenzaron la semana con nuevos rojos y el riesgo país volvió a saltar otro escalón: llegó a superar los 640 puntos y sobre el final retrocedió hasta las 628 unidades.
El indicador de la banca JP Morgan empeoró 22,3% solo en septiembre y se aleja de los mínimos cercanos a los 400 puntos con los que había coqueteado dos meses atrás.
En una nueva rueda negativa para la deuda emergente, los títulos globales en dólares bajo la Ley de Nueva York se hundieron casi 1,4%. La deuda argentina siguió esta vez la tendencia del índice de países emergentes, aunque en las últimas semanas había mostrado un «castigo» por parte de los inversores más pronunciado que el resto de sus pares.
«El indicador acumula un salto superior al 50% desde su mínimo de julio. Esta escalada responde a una combinación de presiones internacionales y tensiones internas. El aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses redujo el atractivo emergente. A su vez, la volatilidad global y el petróleo alto presionaron las expectativas», apuntaron en Wise Capital.
En este contexto adverso, las acciones argentinas que cotizan en Wall Street también presentaron mayoría de rojos y llegaron a hundirse más de 8%.
En la City debaten por estos días si la suba del riesgo país responde mayormente a factores idiosincráticos o externos. Por un lado, GRIT Capital Markets aseguró que la disparada de estas últimas semanas responde a factores externos, técnicos y políticos. En el frente global, la tensión bélica presiona la deuda soberana. En ese marco, la liquidez de los títulos locales juega en contra. El informe indica que este rasgo «transforma a los bonos argentinos en cajeros automáticos y en vehículo de coberturas cortas en tiempos de agitación».
En el plano doméstico, pesa la debilidad de la economía y la duda electoral. La consultora advierte que Wall Street desconfía de un esquema antiinflacionario «a costa de deteriorar al extremo el bienestar de los hogares (y el humor del electorado)». El freno a la emisión frenó la reactivación y afectó los índices de apoyo al Gobierno. Para GRIT Capital Markets, «el círculo vicioso derivado de un torniquete monetario desmedido está alimentando la zozobra en torno al plan reeleccionista de Milei», por lo que «la disparada del riesgo país es el síntoma inequívoco de esta retroalimentación negativa».
En esa misma línea, en la consultora Outlier apuntaron al componente político de estos movimientos bajistas en los bonos: «El mercado empezó a descontar con más de un año de anticipación la incertidumbre electoral de 2027: las PASO serían el 1/8/2027 y el Gobierno no tiene los votos para suspenderlas. La semana del 21/9 puso el tema a la vista, con Kicillof reunido con fondos en Nueva York y un EMAE que confirmó la pérdida de dinamismo de la actividad, con una recesión técnica servida», advirtieron y sumaron: «Entre el 22 y el 25/9 se concentró casi el 40% de la baja desde julio (globales -3,6%, el doble que el EMB).
En un tercer lugar, el frente cambiario comienza a captar la atención del mercado. El dólar minorista amagó una suba, pero cerró sin cambios a $ 1.545, en una rueda en la que el Banco Central retomó la compra de dólares, pero sin aumentar el ritmo que había mostrado en los días previos. El organismo informó compras por US$ 11 millones, con lo cual suma US$ 243 millones en lo que va de septiembre.
«De mantenerse este ritmo, el mes cerraría con compras netas por solo US$ 270 millones. Si bien no es un número alarmante, es una luz amarilla considerando que la oferta del agro superaría los US$ 3.000 millones, por lo que habría una persistente suba de la demanda que podría ponerle más presión al mercado en los próximos meses cuando la oferta del agro tienda a disminuir, salvo que los precios internacionales sigan subiendo», señalaron en Cohen.
