En el marco del 48° aniversario del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), el canciller Pablo Quirno protagonizó un tenso cruce diplomático al renovar las duras críticas del Gobierno argentino contra el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. La presentación se desarrolló en presencia del propio embajador británico en Buenos Aires, David Cairns.
Durante su discurso, el ministro de Relaciones Exteriores advirtió que las autoridades británicas no solo persisten en la negativa a retomar las negociaciones bilaterales, sino que continúan avanzando con decisiones unilaterales en la zona en disputa: “El Gobierno británico no solo se niega a entablar negociaciones para solucionar la disputa de soberanía, sino que adopta medidas unilaterales relativas a la explotación de los recursos naturales en los espacios marítimos que forman parte de la controversia”.
En medio del endurecimiento de los controles y sanciones administrativas del Ejecutivo argentino para frenar la actividad no autorizada de empresas extranjeras en el Atlántico Sur, Quirno remarcó que proteger las riquezas energéticas e ictícolas es un pilar central de la estrategia diplomática nacional.
“Impedir que la explotación de nuestros recursos consolide la ocupación británica forma parte de una estrategia para recuperar, por medios pacíficos, el ejercicio pleno de nuestra soberanía”, remarcó el canciller.
Como ejemplo del impacto de estas medidas, el funcionario destacó la decisión de Halliburton —una de las compañías de servicios petroleros más grandes del mundo—, que confirmó que no participará en proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas bajo el esquema británico.
Para cerrar su intervención, el titular del Palacio San Martín emplazó al gobierno de Londres a someter sus actuaciones ante la justicia internacional si considera que sus actividades extractivas se enmarcan en la legalidad vigente.
“Si Londres sostiene que sus actividades se ajustan al derecho internacional, tendrá la oportunidad de demostrarlo ante un tribunal compuesto por árbitros independientes. La confiabilidad se demuestra al honrar los compromisos internacionales asumidos, incluidos los procedimientos de solución pacífica de controversias”, concluyó Quirno.
