La Confederación General del Trabajo (CGT) encabeza este jueves una marcha masiva frente a la Secretaría de Industria, en pleno centro porteño, para denunciar la caída de la actividad productiva y la pérdida constante de puestos de trabajo. La medida se enmarca en la profundización del plan de lucha resuelto por la central obrera, en momentos en que la conducción debate la fecha para la convocatoria a un nuevo paro general contra las políticas económicas del presidente Javier Milei.
La concentración tiene lugar sobre la Avenida Diagonal Sur bajo la consigna unificada «Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también». Desde la cúpula de la calle Azopardo manifestaron su máxima alarma por el impacto directo que el escenario de recesión genera sobre sectores clave de la economía real, como la industria manufacturera, la construcción y el comercio.

El cosecretario general de la CGT, Octavio Argüello, cuestionó con dureza el rumbo dispuesto por la Casa Rosada y fundamentó las razones de la convocatoria en las calles: “Milei es un servil a sus mandantes, los poderes económicos. Todos los días cierran empresas, hay muchos trabajadores que se quedan sin empleo”, advirtió el dirigente sindical en declaraciones a AM750.
El malestar gremial se intensificó tras la difusión de informes sobre la destrucción del entramado PyME y la retracción del consumo interno, factores que alimentan la postura de los sectores más duros de la central obrera para acelerar una medida de fuerza nacional.
Las cifras que respaldan el reclamo cegetista reflejan un panorama crítico en el ámbito porteño. De acuerdo con los datos difundidos por Claudia Neira, presidenta del bloque peronista Fuerza por Buenos Aires en la Legislatura porteña, la caída de la actividad económica impactó de lleno en la masa laboral. Se registró el cese de actividad de 3.117 empresas en la CABA desde noviembre de 2023. El fenómeno derivó en la destrucción de 104.090 empleos registrados en el mismo período.
Frente a esta coyuntura, la movilización de esta tarde funciona como un termómetro clave para medir la capacidad de convocatoria del sindicalismo y definir los próximos pasos de la discusión interna sobre la huelga general.
