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El riesgo país cerró la semana cerca de su máximo anual

El riesgo país argentino cerró la semana en 641 puntos básicos, tras registrar su cuarta suba consecutiva y quedar cerca de los niveles más altos del año. El indicador elaborado por JP Morgan avanzó 19 unidades este viernes, un incremento del 3,1%, impulsado principalmente por las bajas de los bonos soberanos.

Los títulos argentinos operaron en terreno negativo: los Bonares registraron caídas de hasta el 1,2%, mientras que los Globales retrocedieron hasta un 1,3%.

Con este resultado, el indicador acumuló un incremento de 52 puntos en cuatro ruedas. En lo que va de octubre, subió 34 unidades respecto del cierre de septiembre, cuando se ubicaba en 607 puntos. En el acumulado de 2026, el avance alcanza los 70 puntos, equivalente al 12,3%.

El nivel actual se encuentra a 14 unidades del máximo de 655 puntos registrado el 2 de octubre, lo que refleja el deterioro reciente de las condiciones financieras para Argentina.

Uno de los factores que preocupa a los inversores es la capacidad del Gobierno para afrontar sus compromisos financieros durante 2027, en un contexto de dificultades para continuar colocando deuda en dólares en las licitaciones del mercado local.

A esa incertidumbre se suman el adelantamiento del clima electoral y el debilitamiento de las expectativas sobre la economía argentina. En paralelo, el Banco Central aceleró sus compras de divisas en los últimos días, en un intento por enviar señales favorables al mercado.

Desde Tailandia, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el rumbo económico del Gobierno y destacó el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y la reducción de la pobreza.

Además, señaló que los proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suman US$200.000 millones y mencionó a los sectores de alimentos, energía y minerales como posibles motores de la inversión y el crecimiento.

El escenario externo agregó presión sobre los mercados. En Estados Unidos, los precios mayoristas aumentaron un 1,3% mensual en septiembre, muy por encima de las previsiones. El índice núcleo, que excluye componentes más volátiles, avanzó un 0,7%, su mayor incremento en cuatro años.

Los datos reforzaron las dudas sobre la evolución de la inflación estadounidense y las perspectivas de la política monetaria.

A su vez, el petróleo Brent se mantuvo en torno a los US$105,3 por barril, frente a los aproximadamente US$72 previos al conflicto con Irán. La falta de un acuerdo para poner fin a la guerra y los riesgos para el tránsito por el estrecho de Ormuz sostienen la preocupación por los precios de la energía.

La Bolsa porteña volvió a terreno negativo este viernes. El índice S&P Merval retrocedió un 0,5% en pesos y un 1% medido en dólares, luego de las subas registradas durante las jornadas anteriores.

Entre los ADRs argentinos que cotizan en Wall Street predominaron las pérdidas. Grupo Supervielle cayó un 3,3%; Banco Macro, un 2,6%; Loma Negra y Grupo Financiero Galicia, un 2,3% cada uno; y BBVA, un 2,1%.

En sentido contrario, Tenaris avanzó un 3,5%, YPF subió un 1,7% y Cresud ganó un 1,1%. IRSA registró una mejora del 0,5%, mientras que Telecom operó prácticamente sin cambios.

En paralelo, BYMA y MSCI firmaron un acuerdo por el cual el principal índice bursátil argentino pasará a denominarse MSCI Merval desde el lunes, una modificación orientada a profundizar la integración del mercado local con los estándares internacionales.

En el plano de los precios, el mercado también siguió el dato de inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que registró un aumento mensual del 1,8% en septiembre, frente al 1,7% de agosto. La inflación núcleo porteña, en cambio, desaceleró hasta el 1,7%.

Los inversores aguardan ahora el índice de precios al consumidor nacional que difundirá el INDEC el próximo martes, otro dato clave para evaluar la evolución de la economía y las perspectivas financieras.